"Ningún ser humano merece morir de esa forma”: la familia de Milagros Basto sigue reclamando justicia
El viernes pasado se cumplieron dos meses del hallazgo del cuerpo de Milagros Basto en un departamento del centro de Córdoba y su familia, a la espera que les entreguen el cuerpo para poder sepultarlo, sigue reclamando justicia.
La joven de 22 años fue encontrada dentro de un ropero tapiado en la vivienda que alquilaba el ex policía Horacio Antonio Grasso, condenado a 27 años de cárcel por el crimen de Facundo Novillo Cancinos, un niño de siete años que recibió un disparo en la cabeza en 2006 en barrio Colonia Lola de la capital cordobesa.
Tras cumplir parte de la condena, Grasso obtuvo la prisión domiciliaria por una supuesta afección cardíaca y ocupaba el departamento donde la Policía encontró el cuerpo. Tras la identificación de la joven, la fiscalía imputó a Grasso y a su hermano Javier, por su presunta vinculación con el caso.
En ese marco, mientras avanza la investigación, la familia de la joven sigue reclamando justicia: “Estamos a la espera de que nos den los restos de Milagros así podemos sepultarla”, relató a ElDoce.tv Mauricia, la mamá de Milagro. Además, agregó: “Queremos que se haga justicia por su muerte, creo que ningún ser humano merece morir de esa forma”.
La mujer destacó que los forenses todavía trabajan sobre las muestras para determinar si ha quedado algún rastro de ADN del verdadero asesino y así poder saber quién la mató.
Mauricia recordó también cómo fue la vida de su hija, marcada por dificultades, pero también por momentos felices. Contó que se hicieron cargo de Milagros desde que tenía apenas tres meses, hasta que a los 14 años decidió irse de la casa. “Pasamos con ella muchos momentos lindos. Como familia queremos justicia por ella porque es muy triste de la forma en la que terminó”, expresó entre lágrimas.
El 5 de julio, albañiles que trabajaban en un edificio de calle Buenos Aires al 300 dieron aviso a la Policía tras percibir un fuerte olor. Los investigadores hallaron una puerta tapiada y, detrás de ella, un armario sellado con cemento. En su interior estaba el cuerpo de una mujer envuelto en mantas, atado con un cable y en posición sentada.
Semanas despus, el 14 de agosto, la Justicia confirmó que los restos correspondían a Milagros Basto, quien se encontraba desaparecida desde agosto de 2024.
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