Dura carta del padre de Santino, el bebé asesinado por un policía
El pasado 22 de enero se cumplieron dos años del asesinato de Santino Cabanillas, el bebé de un año y nueve meses que murió tras recibir un balazo por parte de un policía en barrio Marqués Anexo, ciudad de Córdoba.
La noche del fatal hecho dos policías perseguían, corriendo y disparando a la vez, contra dos adolescentes acusados de un supuesto robo en un comercio del barrio. Santino se encontraba con su padre frente a su casa. Una de las balas atravesó su cuerpo.
Por el hecho, el fiscal Carlos Matheu imputó al policía Guillermo Sebastián Torres como autor del disparo. Desde la fuerza lo negaron e inclusive plantaron un arma a los adolescentes que perseguían. Los jóvenes fueron detenidos pero una bala alojada en la pierna de uno de ellos desenmascaró el brutal crimen.
Mientras estaba en el Complejo Esperanza, una bala que había recibido en la persecución salió del cuerpo de uno de los jóvenes quien la guardó y presentó en fiscalía donde se comprobó que los casquillos encontrados en el lugar del hecho coincidían con la bala alojada en la pierna del joven.
“No hay dudas de que lo mató una bala policial”, dijo Matheu en su momento. Cerca de un año y medio después del fatal episodio, la jueza de Control Anahí Hampartzounian liberó al policía. Dictaminó: “Declarar que no existe mérito para acusar al imputado Guillermo Sebastián Torres, como supuesto autor responsable del delito de homicidio doblemente calificado, por abuso de su función de miembro de la fuerza policial (...) Hacer lugar parcialmente a la oposición planteada por el abogado Alejandro Pérez Moreno, por la defensa del imputado, y en consecuencia, disponer su inmediata libertad”.
Tras la liberación del policía y a dos años del crimen de su hijo, el padre de Santino, Fernando Cabanillas, compartió una dura carta a través de las redes sociales.
En tanto, cuando finalice la feria, la familia volverá a apelar. Como antecedente, el policía Torres ya había sido imputado por “privación ilegítima de la libertad” al perseguir a dos jóvenes desde su patrullero mientras los amenazaba y filmaba, junto con otro oficial.
A continuación, la carta completa por Fernando Cabanillas.
“El asesino de mi bebé cuida del tuyo"
Durante dos años, habíamos intentado tener un hijo. Y finalmente llegó, un niño hermoso, un bebé que logró enamorar a todo un barrio. Pero un año y nueve meses después, toda esa luz se nos apagó: la Policía nos lo arrebató, sin posibilidad de cantarle una canción, de darle educación o de verlo sonreírle a la vida.
Tenía dos pasiones, Santino, porque yo soy hincha de Talleres y mi compañera, Cintia, de Instituto. Y entonces, para evitar peleas, habíamos tomado una foto suya con cada camiseta, dándole y dándonos el tiempo para dejarlo elegir, cuando tuviera edad suficiente, una edad que nunca será, porque a mi hijo le quitaron el derecho a elegir quién quería ser, ¡le quitaron el derecho a crecer!
Un día como ayer, otro maldito 22 de enero, hace dos años, viví el peor día de mi vida. La policía me había acusado de participar en un tiroteo y, por las dudas, me dieron una paliza tal que terminé en terapia intensiva, con un stent. Pasé 21 días injustamente en prisión, pero me liberaron ese mediodía, porque no pudieron sostener la mentira. Y desde que salí, hasta las nueve de la noche, fueron las horas más felices que recuerdo. Mi hijo reía en mis brazos y jugábamos en el frente de mi casa, cuando de repente, dos policías que corrían a los tiros a dos adolescentes pasaron justo por allí.
Desde entonces,
todo fue muerte.
Me rompieron la vida. Pero nos levantamos. A través de la lucha, conseguimos que detuvieran al efectivo que disparó y asesinó a mi hijo: el sargento Guillermo Sebastián Torres. Aunque la Policía de Córdoba distorsionó la investigación, plantando un arma a los menores y armándoles una causa, por la que estuvieron presos, esa farsa también se les cayó: la Policía Científica determinó que aquel proyectil coincidía con el arma reglamentaria de Torres y no con esa pistola que les habían metido a los chicos. Por esto, en octubre de 2016 quedó detenido, pero eso no fue todo: a los pocos días, apareció un video de dos oficiales hostigando y privando ilegítimamente de su libertad a dos jóvenes del barrio San Roque, donde también participaba Torres.
Claramente, era su insana costumbre. Pero a pesar de tantas pruebas y tanta pelea, la Jueza Anahí Hampartzounian determinó que no había mérito suficiente, omitiendo la posición del Fiscal Carlos Matheu, que consideraba justo llevarlo a juicio. Desde julio del año pasado, este criminal goza de libertad para entorpecer la investigación. Y la causa todavía aguarda una resolución.
¿Y mientras tanto?
Y mientras tanto, la represión no ha parado en el barrio: el último 22 de octubre, la Policía mató por la espalda a Ezequiel Varela, otro vecino mío, de 17 años. Y no les bastó: le pasaron con el patrullero por encima… ¿Vieron la foto? ¿Se pusieron en mi lugar? ¿Pueden intentarlo? A veces, me da miedo pasar por el frente de mi propia casa, porque temo que la Policía me mate sin más, pero ni yo ni mi familia vamos a abandonar la lucha, porque las viseras de todos estos pibes tienen mucho más valor que una gorra.
El dolor no se mata.
Y el amor no se borra.
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