“No me queda otra que seguir para adelante y ser fuerte por mis hijos"
Silvia Apaza, de 30 años fue asesinada en horas de la madrugada de este miércoles de un disparo en la cabeza, cuando se dirigía a trabajar. El crimen ocurrió en barrio Congreso, en las calles Curazao y Río Pinto, donde vivía junto a su pareja y sus tres hijos.
Su pareja, Roberto Calizaya, relató que el automóvil en el que se trasladaba a su trabajo en el Instituto Cardiológico sufrió un desperfecto y que por ese motivo la mujer se trasladó los últimos tres días en el transporte urbano.
"El auto se rompió el sábado y se fue en colectivo el domingo, lunes y martes. Hace como un año también la quisieron asaltar en la misma cuadra", contó en diálogo con el Noticiero Doce.
“No me queda otra que seguir para adelante y ser fuerte por mis hijos. No puede ser que pasen este tipo de cosas. Tengo que luchar por ella”, manifestó Roberto.
En declaraciones a La Nueva Mañana, el comisario Leonardo Cumplido confirmó que Silvia no acostumbraba llevar cartera. “Tenía su celular consigo, y aparentemente llevaba solo una bolsita con algo para desayunar y el permiso para circular en la calle, en la pandemia", indicó.
Cumplido dijo que personas que estaban esperando el ómnibus dijeron que vieron una moto pasar con dos hombres a bordo y que después escucharon un estruendo. Luego, dos chicas que pasaban en otra moto vieron a la mujer en el piso, se detuvieron, le avisaron a los hombres que estaban en la parada, y todos se comunicaron con el 101. Los cuatro son testigos en la causa que investiga el fiscal Tomás Casas.
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