Un grito que se festejó hasta en el Cielo
El 5 de junio de 2016 quedará grabado en el corazón de los hinchas de Talleres y también en el propio Pablo Guiñazú. El “Cholo” convirtió el segundo gol en el segundo tiempo de descuento para el triunfo 2-1 ante Alls Boy en Floresta, y Talleres consiguió volver a Primera División después de 12 años de ostracismo.
En esa oportunidad el Albiazul necesitaba recuperar los pergaminos perdidos, había conseguido el ascenso del Federal A a la B Nacional en un año y en el torneo corto de seis meses logró un proeza: dos ascensos en 18 meses.
Desde que llegó Frank Darío Kudelka logró dos ascensos en ese lapso y Giñazú, como capitán del equipo y máximo referente anotó su único tanto, nada más y menos, que en el partido más crucial, ante All Boys. Hoy con 38 años es una de las piezas fundamentales del equipo y se está debatiendo entre la dirigencia y el propio futbolista, su continuidad o no en el club.
Un mes después de la épica de Talleres, el “Cholo” Guiñazú visitó el barrio Los Cortaderos y allí, dedicó su gol a Fernando “ Güere” Pellico, un joven de 18 años, quien murió tras recibir un disparo por la espalda por parte de la policía.
En una nota en La Poderosa, el futbolísta relató: “cuando salió la chance de venir al Matador, mi viejo no estaba más: había muerto de un derrame cerebral. No le podía preguntar, no lo podía abrazar, pero sabía qué me iba a contestar. Entonces, no dudé. Acepté y no necesité verlo festejar, para saber que gritó mi gol desde algún lugar, seguramente abrazado con el Güere”.