Preocupación y optimismo en el hincha de Talleres
Uhhh, las caras largas de los hinchas de Talleres al termino del partido es todo un síntoma: preocupación. "Pero se puede", pegaron un par de gritos algunos plateistas.
Es que todo pintaba para fiesta. El equipo jugaba bien, Dayro Moreno convertía en el amanecer del juego, Ramírez ponia el 2-0. Pintaba para fiesta. Era una fiesta. Pochettino la estaba rompiendo. El Cholo también. Cada vez que la agarraba Dayro la sensación era de que algo iba a pasar.
Pero... esos peros que tanto molestan. Pero Palestino no vino al Mario Kempes a una fiesta. Y no se dejó intimidar. Fue por el descuento. Lo encontró.
Y en el complemento maniató a Talleres que no pudo hacer su juego. Lejos estuvo de su nivel. Los chilenos fieron por la igualdad y la consiguieron. Y la fiesta ya no era tal.
Necesita ganar, ahora, Talleres en el país trasandino. Una empresa que pinta complicada, por eso las caras de preocupación; pero no imposible, por eso el optimismo en el fanático, porque los de Vojvoda han demostrado que pueden hacer valer su juego en escenarios adversos.
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