A la luz de la Luna

Cultura 18/09/2018 Por
Hasta el 20 de septiembre, un grupo de teatristas autoconvocados llevará adelante un festival de teatro solidario, independiente y a la gorra para reunir fondos para el mantenimiento de la histórica sala teatral “La Luna”, emblemática sala de barrio Güemes.

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“La situación grave por la que atraviesan algunas salas teatrales de Córdoba -y del país todo- dada la suba indiscriminada, exagerada y perversa de las tarifas de los servicios públicos, pone a muchas de ellas al borde del cese de sus actividades”, así inicia el documento que un grupo de teatristas autoconvocados ha puesto a circular, junto con la organización de un festival solidario.

Ambas iniciativas tienen como objetivo visibilizar la problemática y no solo denunciarla sino tomar cartas en el asunto. Ante ello, el documento sigue: “proponemos un festival militante, crítico de la política de tarifas públicas del gobierno nacional, del impacto que éstas tienen en los bolsillos de todxs lxs ciudadanxs y de cómo impactan en los centros independientes productores de cultura; también de su política económica que asfixia las clases más humildes de la sociedad, arrojándolas a un ‘sálvese quien pueda’ que ya vivimos en la década del noventa cuando el neoliberalismo nos llevó al desastre económico y social”.

“La Luna”, emblemática sala de Barrio Güemes, llevada adelante por Mónica Carbone y Graciela Albarenque, está cumpliendo 33 años. A Mónica no le gusta llamar al espacio un “centro cultural”. “En este momento la cultura que constituimos ya no podríamos diferenciarla de la del barrio”, explica, “por eso no me gusta llamarla centro cultural, más bien es un asterisco cultural que concentra cada una de las partes que lo integran, que se suman, que hacen de ‘La Luna’ un lugar para acoger inquietudes, expectativas, frustraciones y vehiculizar, en conjunto, esas situaciones que en muchos lugares no tienen cabida”.

-¿Cómo es el la relación de ‘La Luna’ con los vecinos del barrio?

Mónica: Con los vecinos tenemos un vínculo muy cercano, estamos construyéndonos mutuamente. Tenemos la fortuna que a dos cuadras hay un ballet paraguayo y uno boliviano. Es un lugar donde nos estamos fortaleciendo juntes. La pertenencia con los niños, con los entornos educativos es un clásico y, fundamentalmente, la toma por asalto de la calle como un espacio común, propio en donde hace seis años funciona el “Taller de ciclomecánica La Luna”, donde estamos recibiendo todos los sábados de 16 a 20 a jóvenes, niños y adultos que vienen a aprender a arreglar sus bicis.

Los sábados también, en la biblioteca, está ocurriendo el “Taller de cerámica prehispánica” que dicta Sandra Reina. Es un lujo tener a personas que se disponen a aportar, a sumar, a sentirse parte porque, a veces no solo es abrir la puerta, porque a veces después de tantas experiencias de rechazo, sobre todo para poblaciones marginalizadas y artistas, es todo un trabajo lograr que lo tomen como propio. Nuestra cocina es comunitaria, donde se puede calentar agua para mate, se come. Tenemos un taller de luthería que funciona en las mañanas. Funciona también los miércoles y viernes en la tarde, de las 17 a las 10. Nada nos es ajeno en relación al arte y a las necesidades de las personas que nos circundan, que llegan aquí y se hacen centro.

-¿De qué manera los está afectando la situación actual?

Mónica: Durante este tiempo hemos atravesado distintas crisis. Cuando el Estado es quien instala una problemática como ocurre en este caso, un concepto neoliberal de la cultura, nosotres tenemos el problema de que nos tenemos que hacer fuerte. Nos hemos hecho fuertes en los 90, en el 2000, y en este momento estamos haciéndonos fuertes como podemos, con muchos compañeres de agrupaciones de teatristas que sienten y toman a esta sala como un lugar de refugio a sus propuestas.

En esta construcción colectiva, donde nos construimos todes, es que podemos afrontar. Hemos hecho rifas, donativos, pusimos nuestros sueldos, ingresos, para sobrellevar este asunto. Lo económico podría ser considerado un problema vital para los espacios de cultura de los gobiernos y, sin embargo, no estamos teniendo la cobertura que deberíamos tener. Las 30 salas de la ciudad de Córdoba no tienen ninguna contemplación por parte de las empresas de luz, gas, agua. Si cerráramos nuestras puertas, quedarían solo tres espacios oficiales y todo quedaría empobrecido. Por lo tanto, estamos enriqueciendo. Los que estamos comprometides con la cultura, estamos dándole continuidad a un proyecto que tiene que ver con la integración, con la diversidad y con contemplar las poblaciones marginalizadas. Trabajamos con ellos y ofrecemos sus propuestas artísticas.

El festival ¡A LA LUZ DE LA LUNA! es un primer paso de una estrategia a largo plazo, que consiste en hacer un análisis exhaustivo de las verdaderas posibilidades de la sala de subsistir y existir. Para sus miembros es importante trabajar con agrupaciones de gente joven que puedan aportar nuevas visiones porque en palabras de Mónica “las visiones se renuevan y estamos pensándonos como si recién naciéramos. Como toda batalla, se comienza y no sabemos cuándo termina. La estamos dando, la vamos a dar y no estamos solos”.

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Un festival “A la luz de la luna”

Las funciones, que serán todas a la gorra, se llevarán a cabo los días lunes 17, martes 18, miércoles 19 y jueves 20 de setiembre en la sede de La Luna (Pasaje Escuti 915, B° Güemes). El miércoles 12 habrá una función-lanzamiento del evento donde también se leerá un documento suscripto por los grupos autoconvocados, quienes tomaron la iniciativa para organizar el festival y además donarán el 100% de lo recaudado.

Programación:
Lunes 17, 19,30 hs, “BRUNO ESTAMPILLA”, Teatro de Ilusiones Animadas.
Lunes 17, 21,30 hs, “SUCIO”, compañía Macho.
Martes 18, 21,30 hs, “MONOTEMÁTICAS”, compañía Parpadeo.
Miércoles 19, 21,30 hs, “FLORES NUEVAS”, de El Cuenco.
Jueves 20, 21,30,” ESDRÚJULA, palabras para Bonino”, de Zéppelin Teatro.

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