Una sastrería despidió a 196 personas con un cartel en la puerta

País 08/09/2018
Ocurrió en el barrio porteño de Once. Los dueños informaron a los empleados de una supuesta quiebra con un papel pegado con cinta en la fachada del local.
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Agrest S.A. comunicó a sus trabajadores sobre la supuesta quiebra de la empresa con un cartel que dejó pegado con cinta en el ingreso del local. - Foto: gentileza.

El barrio porteño de Once fue noticia esta semana por el cierre de una fábrica y comercio de ropa que dejó en la calle a 196 personas.

Agrest S.A. comunicó a sus trabajadores sobre la supuesta quiebra de la empresa con un cartel que dejó pegado con cinta en el ingreso del local ubicado en la esquina de Alsina y Avenida Jujuy.

Un grupo de personas protestaron al conocer la noticia frente a la puerta del lugar donde confeccionaban trajes y ropa muy elegante, y cuyos locales comerciales tenían hasta el sábado pasado las prendas en sus vidrieras. En el lugar sobre Jujuy, funcionaba la fábrica y al lado uno de los comercios.

Los dueños de Agrest pagaban salarios que rondaban los $16.000, en teoría, por jornadas de 9 horas y media de lunes a viernes.

Según denunciaron algunos de los trabajadores, les pagaban en cuotas los sueldos, les debían aguinaldo y las vacaciones y nunca aportaron a la Anses. Además, eran frecuentes los cortes de servicios como agua o gas por deudas.

Pedro Monzillo, uno de los trabajadores de Agrest, denunció al portal Mundo Empresarial: "Hicieron una empresa paralela para financiarse ellos mismos. O sea, con la empresa nuestra original cobrábamos monedas mientras ellos facturaban fortuna con otra empresa que habían hecho. Era una empresa fantasma sin ningún empleado. Llegó un momento en que facturaban 20 boletas de Agrest y 100 de la otra empresa, Ideas y Diseño Siglo XXI".

"Con la otra empresa habían facturado entre 70 y 80 millones, más 8 millones que se quedaron de los aportes nuestros. En el Banco Provincia están sus cuentas. Somos 196 familias. Decían que íbamos a seguir hasta que un día decretaron una quiebra que según la jueza era con continuidad el 3 de agosto. Siguieron comerciando con un síndico que los defendía más a ellos que a nosotros. Siguieron facturando y trabajando en los locales como si no pasara nada. Ahora nos encontramos con la empresa clausurada, pero no hay ninguna faja de la jueza ni firma de ella. La única firma es la del abogado de ellos. Ellos mismos cambiaron la cerradura. Nadie se comunicó con nosotros", finalizó Monzillo según reflejó.

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