Devaluación sin techo: otro golpe a un mercado interno recesivo

Economía 13/08/2018 Por
El dólar acarició los $30 en una economía marcada por la recesión. En el primer semestre, los salarios formales tuvieron un incremento de 12% mientras que la inflación fue de 16% acumulada.
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Por: Facundo Piai - Especial para La Nueva Mañana

Luego de algunas semanas en donde la cotización del dólar no mostró sobresaltos, finalmente la moneda norteamericana volvió a marcar su tendencia alcista y el tipo de cambio cerró a $29,80 el viernes pasado.

Tal como veníamos sosteniendo en este semanario, se apresuraban quienes afirmaban que el Gobierno había logrado domar la divisa norteamericana, luego de casi un mes de lo que llamaban “pax cambiaria”. Por el contrario, es posible que el valor del dólar supere cómodamente los treinta pesos al concluir el año.

El Centro de Estadísticas de Mercado del Rofex (mercado a término de Rosario en donde se compran y venden desde activos financieros hasta productos agropecuarios a futuro, con el dólar como referencia a un precio pactado) avizora un dólar cotizando a $32,32 para fin de año.

Es decir, cerca de $3 arriba de lo que hoy cuesta la moneda norteamericana. Mientras que el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso), consultora que anticipó con precisión la disparada de la moneda de Estados Unidos de mediados de año, augura que valdrá $38 al finalizar el 2018.

Un dólar alto que beneficia sólo al complejo exportador

Un informe de Radar Consultores concluye que solo para un 15% de las exportaciones el valor del dólar alto es ventajoso al punto de determinar un aumento del volumen exportado. Uno de los directivos de la consultora sostuvo en otro medio que “si bien hay varios sectores que podrían aumentar sus exportaciones dado el nuevo nivel del tipo de cambio, su peso en términos de demanda agregada y de exportaciones totales es relativamente bajo. Además, las perspectivas inflacionarias y la inestabilidad cambiaria/financiera limita el desarrollo de nuevos negocios de exportación”.

El Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (Ceso), consultora que anticipó con precisión la disparada de la moneda de Estados Unidos de mediados de año, augura que el dólar valdrá $38 al finalizar el 2018.

Es un hecho que el dólar alto beneficia al complejo exportador, también es cierto que el traslado de las variaciones cambiarias a la inflación generan pérdida de competitividad interna. Si bien, en principio, una devaluación beneficia al agro, la cotización de la moneda norteamericana no se traduce, de modo lineal, en un incremento del volumen de exportación de productos agropecuarios.

La performance del agro, en cuanto a aumento de sus exportaciones -sector que provee a la economía de dólares genuinos-, estaría más vinculada a variables climáticas y a inversiones a largo plazo, de acuerdo a la consultora citada.

El incremento del índice de precio al consumidor esmerila el poder adquisitivo del salario, lo cual perjudica al consumo y, consecuentemente, al desempeño del mercado interno, que es la base de la economía Argentina.

Una devaluación sobre ruedas

Consumo

El efecto de la alta cotización del dólar en el desempeño del comercio exterior sería limitado. Ofrece incentivos, sin embargo, existen una multiplicidad de variables que determinan las ventas al exterior, como por ejemplo: el desempeño de la economía brasilera -principal destino de nuestras exportaciones-, la capacidad productiva de la economía local, la previsibilidad de las principales variables económicas, la posibilidad de financiamiento y el precio del dinero, entre otras.

Uno de los sectores sensibles a la cotización es la industria automotriz en manos extranjeras, ya que ven en la devaluación un abaratamiento de la mano de obra local y tienen varios mercados abiertos con los que compensan la caída de las compras internas. Según la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) los volúmenes embarcados en julio fueron un 74,7% superiores a los registrados hace exactamente un año.

Sin embargo, cabe aclarar que la industria automotriz es deficitaria en dólares ya que el nivel de integración de autopartes nacionales es bajo (se estima que en promedio los modelos tienen un 25% de integración nacional).

Sufre el mercado interno

Los efectos del tipo de cambio en el mercado interno son un problema a atender al ser uno de los precios más importantes de la economía que invariantemente siempre ha repercutido en los precios internos acelerando la inflación. El incremento del índice de precio al consumidor esmerila el poder adquisitivo del salario, lo cual perjudica al consumo y, consecuentemente, al desempeño del mercado interno, que es la base de la economía Argentina.

El reporte del trabajo registrado en mayo informó que hay pérdidas de fuentes de trabajo del sector privado, del público y una caída del número de monotributistas y monotributistas sociales y no hay síntomas de recuperación.

En este sentido, los datos publicados recientemente por el Ministerio de Trabajo respecto al poder de consumo del salario no son positivos. En el primer semestre del año los salarios formales tuvieron un incremento de 12% promedio, mientras que la inflación oficial fue de 16% acumulada. Esto quiere decir que la evolución de los salarios formales del sector privado cayó unos cuatro puntos en relación a la suba de los precios, de acuerdo a la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte)- índice que realiza el Ministerio de Trabajo que se obtiene luego de dividir remuneraciones por el total de trabajadores dependientes-.

A esto hay que sumarle un dato oficial poco grato, el reporte del trabajo registrado en mayo informó que hay pérdidas de fuentes de trabajo del sector privado, del público y una caída del número de monotributistas y monotributistas sociales y no hay síntomas de recuperación.

Menos capacidad instalada de la industria

Consecuentemente, la capacidad instalada de la industria descendió a 61,8% en junio, lo que implica una caída en torno a los 6 puntos porcentuales con relación a igual mes del año pasado, según dio a conocer el Índice Nacional de Estadísticas y Censos (Indec). Este descenso implicaría el segundo nivel más bajo en lo que va del año.

Los empresarios consultados por el organismo oficial sobre el desempeño de la industria no auguran un futuro promisorio, el 58% de los encuestados afirma que la capacidad instalada no se modificará, mientras que el 27,8% aduce que disminuirá aún más. El Estimador Mensual Industrial marcó en junio una caída interanual de la actividad de 8,1%, con un mal desempaño de casi todos los rubros manufactureros contemplados.

Uno de los sectores sensibles a la cotización es la industria automotriz en manos extranjeras, ya que ven en la devaluación un abaratamiento de la mano de obra local y tienen varios mercados abiertos con los que compensan la caída de las compras internas.

Hay seis bloques sectoriales que presentan una capacidad instalada por debajo del nivel general. De acuerdo al análisis de Indec, los sectores que se desempañan por debajo de la media son: edición e impresión, con un 60% de la capacidad instalada; el sector textil con un 55,4%; caucho y plástico (54,8%); la industria metalmecánica utilizó solo el 53,6% de su capacidad; mientras que la capacidad instalada de la industria automotriz fue de 47,7%.

 

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