Caída en la actividad económica: tormenta seca

Economía 30/07/2018 Por
Desde el Gobierno dicen que la sequía empujó el derrumbe de la actividad. ¿Cuáles son las expectativas en Córdoba, donde casi el 90% de las divisas que ingresan provienen del sector agroindustrial?
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Marcos Blanda, secretario de Agricultura de la Provincia

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Por: César Pucheta - Especial La Nueva Mañana

Los números de la economía que el propio Presidente de la Nación identificó como resultado de una “tormenta” parecen dar cuenta de la magnitud de dicha metáfora meteorológica que, para muchos sectores, empieza a tener características de “temporal”.

A mediados de la semana que pasó, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) informó una caída de la actividad económica que llegó al 5,8% en mayo, alcanzando su marca más preocupante desde el año 2009.

Según documento elaborado por el Ministerio de la Producción, la sequía, el shock externo y la corrida cambiaria fueron los elementos centrales que, desde abril, vienen empujando (hacia abajo) la actividad en todo el territorio nacional. Sin embargo, hay un factor que parece explicarlo todo y ese factor es el climático.

La sequía de la que fueron víctimas directas los sectores agrarios durante la primera parte de este 2018 explicaría, según fuentes oficiales, casi la totalidad de la caída. El propio secretario de Política Económica, Guido Sandleris, lo afirmó horas después de que se publicasen los datos desde el órgano estadístico: “La baja del 35% del agro explica el 5,76% de la caída de mayo (que fue del 5,8% en forma interanual)”, dijo en una conferencia de prensa que tuvo lugar en el Palacio de Hacienda.

Para el presidente de la Bolsa de Cereales de Córdoba, la campaña 2018 ha sido “horrible”. “No llovió durante la época de desarrollo de los cultivos y eso se tradujo en una pérdida en los rendimientos que definitivamente termina por impactar en toda la actividad económica”, dijo Luis Macario al ser consultado por La Nueva Mañana.

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Para Luis Macario, presidente de la Bolsa de Cereales de Córdoba, la campaña 2018 ha sido “horrible”. “No llovió durante la época de desarrollo de los cultivos y eso se tradujo en una pérdida en los rendimientos que definitivamente termina por impactar en toda la actividad económica”. Foto: Sembrando Noticias

Cómo les fue a la soja y al maíz

Solamente en materia sojera, la Argentina produce habitualmente cerca de 57 millones de toneladas. Números más, números menos, se estima que con la suerte corriendo a favor el 2018 esté cerrando con unas 20 millones de toneladas por debajo de ese número.

En dólares, eso significaría cerca de 8.100 millones que no ingresarán al mercado interno, o al menos a ensanchar un poco los números oficiales. Para Macario, esa realidad explica en parte las corridas cambiarias que han sido otros de los factores que contribuyeron a la retracción de mayo. “Una campaña importante trae aparejada una expectativa con respecto al ingreso de dólares que en este caso no se dio. Eso hace que haya una menor cantidad de dólares en el sistema y sus consecuentes problemas para solventar la demanda.”

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El secretario de Política Económica, Guido Sandleris, sostiene que la sequía es uno de los principales elementos que explican la caída económica.

La cosecha del maíz también trajo aparejado una disminución drástica en la foto productiva, de 51 millones de toneladas se pasó a 41 millones, lo que representa un aproximado de 1.400 millones de dólares menos.

“Considerando solamente maíz y soja hay unos 9.500 millones de dólares menos. Eso tiene un impacto muy fuerte en la economía porque la actividad del campo genera un efecto expansivo hacia todo lo que funciona a su alrededor. El transporte, los viajes que se hacen en camión, los restaurantes que atienden a los camioneros que se pasan días enteros en las rutas, las gomerías, las compras de maquinarías agrícolas, la comercialización de implementos para esa maquinarias, y así podríamos seguir enumerando. Estas crisis tienen impacto también en la construcción porque acá en Córdoba, por ejemplo, el productor que tiene unos pesos los invierte en la compra de algún departamento para que sus hijos puedan estudiar en la Capital o invierte en alguna propiedad", afirma Macario que identifica a los productores como los “verdaderos capitalistas de este país”.

“Un productor al que le ingresan dineros por la exportación no los va a depositar a una cuenta en el extranjero. No entiende de ese tipo de operaciones, lo que gana lo vuelve a volcar en la mejora de su producción adquiriendo maquinarias o las invierte en mejoras para el paquete tecnológico que luego terminará utilizando”, afirma el rosarino que desde temprana edad llegó con su familia a General Deheza, donde su padre y sus tíos comenzaron un emprendimiento que todavía se sostiene produciendo y exportando maní a países como Holanda y Rusia.

“Un productor al que le ingresan dineros por la exportación no los va a depositar a una cuenta en el extranjero. No entiende de ese tipo de operaciones, lo que gana lo vuelve a volcar en la mejora de su producción”.

En materia de recaudación, los números nacionales y provinciales todavía se están elaborando, aunque los porcentuales que expresa la caída de la producción adelantan cifras de difícil digestión. El secretario de Agricultura de la Provincia, Marcos Blanda, entiende que el 2018 ha sido un año “muy duro” que, para colmo de males, mudó su extremismo de las inundaciones a las sequías de un año a otro en algunas regiones del interior cordobés.

“Si bien los datos precisos de la provincia se están terminando de analizar, se podría adelantar que las pérdidas que sufrió en Córdoba van a oscilar en un 35%. Hay que tener en cuenta que la comparación es con el año anterior, en el que tuvimos una cosecha récord. De todas formas, hay algunas regiones que se han visto mucho más perjudicadas que otras este año y directamente han perdido todo”, dice Blanda a La Nueva Mañana.

“En las economías regionales esto ha sido muy duro porque no ha habido ingreso de dinero en materia de retenciones en soja, no ha habido movimiento de fletes, no hubo movimiento en el mercado de servicios que rodea al sector y eso no sólo se ve en Córdoba, sino en todo el país. De manera directa, podés sacar el cálculo de las pérdidas económicas descontando lo que significa una producción con un tercio menos de rendimiento, pero la magnitud real de la pérdida debe analizarse con la foto de todo el universo económico que se mueve alrededor del agro y que son la base de la mayoría de los pueblos del interior cordobés”, señala el funcionario provincial.

Efectos sobre la balanza comercial

Según un informe de la consultora Ecolatina, los efectos de la sequía y sus consecuencias también influyeron fuertemente en la balanza comercial de nuestro país, que en mayo alcanzó los 1.285 millones de dólares de déficit, elevando significativamente el rojo registrado durante el mismo mes del año pasado, cuando el saldo había dado –575 millones.

Según dicho informe, las exportaciones cayeron 17% a consecuencia de la mala cosecha. Mientras que las importaciones treparon sólo 6,3% en mayo frente a un incremento de 21,6% en el primer cuatrimestre. En el análisis de dicho informe, las proyecciones que se enmarcan en “la nueva economía que se viene, marcada por un tipo de cambio real más elevado y un menor nivel de actividad” señalan que se logrará empezar a frenar paulatinamente el crecimiento del rojo en la balanza comercial aunque, aclaran, “esta mejora llegará por el “lado malo” (menor demanda interna que frena las importaciones) y no por el “lado bueno” (boom exportador)”.

Expectativas

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Leandro Mora Alfonsín. Foto: Bunker

Según el economista Leandro Mora Alfonsín, “con una estructura tan rica como la Argentina, estar descansando nuestra estructura en cosecha es al menos penoso”, mientras advierte que el resultado producido por la sequía da cuenta de lo problemático que puede ser depender de factores que son imposibles de controlar. No obstante a eso, el sector agroexportador vuelve a ser la principal esperanza del Gobierno nacional para el tiempo por venir.

“Todavía queda un poco para la siembra de trigo, pero ya tenemos una proyección similar a la del año pasado que fue muy bueno. Hubo una recuperación en los perfiles productivos hacia esta segunda parte del año, pero obviamente que el balance general se verá marcado por el perjuicio grande en nuestra campaña más fuerte que es la estival”, señala Marcos Blanda dando cuenta de una modificación en materia de expectativas que justifica gran parte de los horizontes positivos que analizan los sectores más ligados al Gobierno de cara al 2019.

Clima, retenciones y presión impositiva

Para Macario, “siempre se va por la revancha en el campo”. El titular de la Bolsa de Cereales dice que el campo es la sector más competitivo del país a nivel internacional pero “tiene una variable que no se puede controlar que es el clima.

"Si no tenemos una buena cosecha en el 2019 vamos a estar hablando en otros términos”, dice y lanza una advertencia al Gobierno nacional. “Para evitar problemas deberíamos estar preparados para hacer frente a este tipo de inclemencias como lo están países que se han desarrollado y que tienen al sector agrícola como un elemento central de su economía, como Estados Unidos. Ellos tienen un seguro multirriesgos contra cuestiones climáticas, eso acá no existe. Yo creo que toda la cadena debería trabajar con el Gobierno tratando de buscar alguna forma de aseguramiento tratando de pasar estos años que vienen más complicados y desafiantes”, dice a este diario.

No obstante, a esa situación que parece ser la principal complicación que enfrenta el sector agrario en materia de producción en la actualidad, Macario dice que “el Presidente entiende perfectamente cómo funciona la economía y se da cuenta que el tema de los derechos de exportación es un impuesto aberrante”, despejando así la posición con respecto a ciertas voces que empiezan a levantarse, incluso en el seno del propio Gobierno, a favor de una suba en las retenciones que ayude en el desafío de achicar el rojo nacional.

“Se insiste con ese tema como si el sector de la agroindustria no estuviese haciendo un esfuerzo. Hoy, la soja sigue teniendo una retención del 25%. O sea, de cuatro barcos que pones en el puerto, uno se lo queda el Gobierno. Pero, además, todos los otros ingresos ordinarios te lo cobran sobre la totalidad, es decir sobre cuatro barcos. Los políticos tendrían que empezar a ver de qué manera hacen un ajuste del gasto, todos los gobiernos aumentan los impuestos pero eso llega a un punto en el que el sector privado ya no puede enfrentar semejante presión”, asegura.

Solamente en materia sojera, la Argentina produce habitualmente cerca de 57 millones de toneladas. Se estima que el 2018 esté cerrando con unas 20 millones de toneladas por debajo de ese número.

En todo ese marco, desde la Bolsa de Cereales se espera un 2019 que alcance los niveles récord que se alcanzaron en el 2017. Desde el Gobierno auguran que el clima les “tire un centro” y que los niveles de lluvias no se corran de sus cánones normales. Así esperan que el sector agrario encabece la remontada previa a las elecciones mientras repiten esa máxima que dice que “si al campo le va bien, el país mejora”.

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