La universidad nacional, la noche y los bastones

Sociedad 30/07/2018 Por
El 29 de julio de 1966, la Policía Federal irrumpió con ferocidad en diversas facultades de Buenos Aires, desalojando mediante golpiza a decanos, profesores y alumnos en “La Noche de los Bastones Largos”.

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Por: Flavio Colazo - Especial

Hace 52 años se producían los brutales acontecimientos de la irrupción y feroz represión por parte de un gobierno facto en establecimientos de la universidad pública. A partir de esa fecha se inició un raudo desmantelamiento del sistema universitario existente, el cual hasta entonces era considerado como el más calificado de Latinoamérica.

En la actualidad asistimos a políticas universitarias y científico-educativas por parte de la actual administración gubernamental de la Nación que nos rememoran aquellos procederes.

El Poder Ejecutivo entre 1955 y 1966

Tras el derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955 asume la presidencia José Domingo Molina Gómez. Su mandato dura dos días, período más breve aún que, por ejemplo, los de Ramón Puertas y Adolfo Rodríguez Saá en 2001. A éste lo sucede por dos meses Eduardo Lonardi, la próxima asunción será la de Pedro Eugenio Aramburu, quien permanecerá a cargo de la usurpación del Ejecutivo desde el 13 de noviembre de 1955 hasta el 1 de mayo de 1958, fecha en la que asume el presidente electo Arturo Frondizi . Un nuevo golpe de Estado lo destituye en 1962. La junta militar que lo derroca coloca a un civil, José María Guido, al frente del Ejecutivo y convoca a nuevas elecciones para 1963. Con el peronismo proscrito una vez más, resulta ganador Arturo Illia. Su gobierno dura hasta 1966 cuando, mediante un golpe de estado cívico-militar, asume el Ejecutivo el dictador Juan Carlos Onganía.

La universidad nacional entre 1958 y 1966

Durante el periodo transcurrido entre 1958 y 1966 la universidad nacional -en todas y cada una de sus facultades- experimentó un desarrollo inaudito de sus potencialidades, destacándose, mayormente, el área de ciencias duras, más específicamente en la de ciencias exactas. El nivel de excelencia alcanzado la posicionó, durante esos años, como la mejor de Latinoamérica.

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Genial viñeta de Mafalda, el personaje creado por Quino

La relación entre la universidad y las FFAA en los ´60 

Algunos sucesos entre 1965 y 1966 dieron lugar a rispideces entre las instituciones. Uno relevante fue la reunión entre el presidente Illia y las principales autoridades universitarias en ocasión de la invasión a Santo Domingo por las FFAA de EEUU.

En aquella reunión la universidad presentó una férrea defensa de la no intervención de las FFAA argentinas en apoyo a las de EEUU. La decisión en consonancia con este punto de vista por parte del presidente irritó sumamente a la cúpula militar y específicamente a Onganía, quien se había formado en West Point.

Roca, la piedra de la discordia

Meses después, en ocasión de un homenaje al general Roca por parte del Ejército, estudiantes universitarios arrojaron piedras y monedas a los uniformados quienes tomaron cuenta de esta ofensa y pugnaron por tomar revancha de la burla.

Los logros del proyecto científico educacional de los ´60

  • En 1958 se funda el Consejo Nacional de Investigaciones Técnicas (Conicet).
  • En 1961 se adquirió a “Clementina”, la primera computadora presente en Argentina (y segunda en Latinoamérica), la cual se compró con fondos provenientes de una colecta de dineros de becas para científicos y se la instaló en la Manzana de las Luces.
  • Entre 1955 y 1958 se creó Eudeba, la editorial de la universidad que publicó 1.300.000 libros (el precio de cada ejemplar era menor al de un kilo de pan) y una larga serie de discos con las voces del siglo.
  • Se crea el primer canal de televisión educativa (predecesor de canal Encuentro).

El golpe cívico-militar de 1966

Al producirse el derrocamiento de Illia, el 29 de junio, inmediatamente la universidad repudia, mediante un comunicado, la usurpación del poder nacional. Comienzan a organizarse, como signo de resistencia, las tomas de las facultades (menos, por supuesto, la de Derecho).

Un mes más tarde el propio Onganía promulga el decreto ley 16.912 por el cual subordina a las universidades al Ministerio de Educación dándoles a los rectores 48 horas para acatar la medida. A través del decreto ley impide la realización de actividades políticas a profesores y autoridades universitarias.

Incumpliendo con los plazos prometidos, horas después de promulgarlo, personal de la Policía Federal, por orden del Ministerio del Interior, irrumpe en la Facultad de Ciencias Exactas de modo brutal. Obligan a todos los docentes a atravesar una doble fila de policías separados cada tres metros, para ser golpeados con unos largos bastones (una especie de tonfa) en la cabeza preferentemente, aunque no se privan de pegar en todos los lugares del cuerpo de cada una de las víctimas. Acto seguido, los uniformados proceden a llevar a cabo simulacros de fusilamientos. Detienen a más de 400 personas entre profesores y alumnos.

Algunos testimonios de las víctimas

Rolando García era el decano de la Facultad de Ciencias Exactas, Fsicas y Naturales de la UBA y fue quien recibió al oficial a cargo del desalojo, en esa ocasión le dirigió la palabra a la autoridad policial exigiéndole explicaciones. -¿Cómo se atreve a cometer este atropello? Todavía soy el decano de esta casa de estudios.

Por toda respuesta recibió un bastonazo en la cabeza que lo derribó; incorporándose, mientras su cuero cabelludo sangraba profusamente, le reiteró la pregunta al oficial; recibió la misma respuesta.

El gerente de Eudeba, Boris Spivacow, contó que un oficial al ver la colección de discos “Las voces de nuestro siglo”, entre las que se encontraban Churchill, el Che, Getúlio Vargas, entre otros, se enfrascó en una búsqueda frenética, entonces Spivicow le ofreció ayuda; dígame qué busca y se lo doy. La respuesta fue: el disco con la voz de Hitler.

El epistemólo Gregorio Klimovsky testimonió -junto a un varios testigos más- que la policía ingresó exclamando: ¡Fuera, judíos comunistas de mierda! Curiosamente muchos de aquellos “comunistas” fueron reclutados, en plena “guerra fría”, por las universidades de EEUU. A “Clementina” le tocó el peor de los destinos, fue, literalmente, destartalada a palazos.

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Gregorio Klimovsky, víctima de la represión esa noche

La inmediata repercusión mundial 

Para desgracia del régimen de Onganía, entre los académicos presentes en la Facultad de Ciencias Exactas aquella noche se encontraba el científico estadounidense Warren Ambrose, quien también recibió aquellos tratos bestiales y recurrió de inmediato a la embajada y escribió una misiva que fue publicada al otro día en el New York Times con el título de “Barbarie en Argentina”.

Además de detallar en extenso los sucesos de aquella noche, en su último párrafo Ambrose vaticina: “Esto va a retrasar muchísimo el desarrollo de la Argentina; muchos de sus científicos se van ir”. Tenía razón: renunciaron 1.300 y 400 emigraron a otros países.

En defensa de las medidas adoptada por Onganía, el canciller argentino del momento envió una carta al periódico neoyorquino antes citado en la cual expresaba lo siguiente: “El nuevo gobierno no es una dictadura militar, el único militar es el presidente y está retirado, no hay presos políticos ni existe persecución alguna”.

Así, sin proponérselo, el canciller de turno reconocía el carácter cívico-militar del golpe. Este funcionario tuvo su retorno al cargo años después al servicio de otra dictadura: en 1982 prestó sus servicios al dictador Leopoldo Fortunato Galtieri durante el conflicto bélico por Malvinas. Su nombre, Nicanor Costa Méndez.

En 1992 el dictador Onganía se prestó a una entrevista televisiva, en la misma desconoció su responsabilidad en La Noche de los Bastones Largos e inculpó al personal policial por su comportamiento desmedido (término que suena muy parecido a los “excesos” a los que aludirían años más tarde Jorge Rafael Videla y los demás genocidas que lo secundaron en la dictadura que usurpó el poder entre 1976 y 1983).

En nuestra ciudad

La repercusión de los acontecimientos del 29 de julio tuvieron su trágico eco en Córdoba algunos meses después. El 12 de septiembre de 1966, en una manifestación obrero estudiantil en la cual se reclamaba por el cierre del comedor universitario, es asesinado de tres balazos en la cabeza, disparados por un policía, frente a la galería Cinerama, el estudiante mendocino (a la vez que obrero de la planta automotriz Ika-Renault) Santiago Pampillón.

Ayer nomás

A partir de 2003 se inició un proceso de repatriación de científicos argentinos mediante el programa Red de Argentinos Investigadores y Científicos en el Exterior (plan Raíces). En 2013 se anunció el retorno del científico número 1.000. Hasta diciembre del 2015 continuaban regresando.

Hoy por hoy

El presidente Mauricio Macri anunció días atrás la falta de fondos para la continuidad de los emprendimientos del Instituto Científico de Investigaciones Aplicadas (Invap).

La irrupción de las fuerzas policiales en la universidad de Jujuy en abril de este año, violando la Ley de Educación Superior y la detención dentro del claustro del presidente del centro de estudiantes, Joaquín Quispe, y del alumno Ignacio García; más la circulación (luego interrumpida) de un manual de comportamiento ante la presencia policial en los establecimientos educativos (ver nota del 28/06/2018 LNM), mediante el cual se pretendió naturalizar la presencia de las fuerzas de seguridad en la escuela pública y, además, otros comportamientos surgidos desde directivas de la actual administración del Estado nacional resultan un fuerte llamado de atención respecto de la similitudes comportamentales al momento de reflexionar sobre cuál es el destino posible que persiguen las políticas actuales para nuestro el sistema integral científico-educativo.

Las perjudiciales medidas adoptadas por la dictadura de Onganía

Una serie de medidas desfavorecedoras para el bien común de la ciudadanía fueron tomadas rápidamente por la dictadura, entre otras:

  • Se anularon todas las conquistas obtenidas por la Reforma del 18, entre ellas el gobierno tripartito.
  • Se derogó la ley de medicamentos promovida por Arturo Illia mediante la cual se controlaba el precio de los mismos.
  • Se concedió la posibilidad de crear universidades privadas (en las cuales, a diferencia de las públicas, se permitió impartir dogmas religiosos). Tanto la Iglesia como el diario La Nación y las revistas Primera Plana, editorializada por Mariano Grondona, y Extra, bajo la dirección de Bernardo Neustad, venían abogando por esta medida de modo incesante.

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