Alcoholismo: hasta 50% de probabilidad de que se transmita de padres a hijos

Sociedad 10/07/2018 Por
Así se desprende de los estudios realizados por el equipo del Laboratorio de Alcohol, Ontogenia y Aprendizaje del Instituto de Investigación Médica Mercedes y Martín Ferreyra.
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En la España de los siglos XVII al XX ya se describía la incidencia del consumo de alcohol y sus efectos en una sociedad que sufrió grandes cambios con dificultades económicas graves seguidas por la etapa de la Guerra Civil de 1936. A partir de allí comenzaron con las regulaciones y “luchas antialcohólicas” que trataron de llevar “medidas de templanza y control del alcohol”, según refiere Francisco Pascual Pastor, uno de los autores del libro “Historias del tratamiento del alcoholismo”.

En Córdoba, el equipo del Laboratorio de Alcohol, Ontogenia y Aprendizaje del Instituto de Investigación Médica Mercedes y Martín Ferreyra (IMMF) destaca que “el individuo que nace, crece y se educa en un ámbito familiar donde hay consumo problemático lo naturalizará y tendrá más acceso”.

Si bien la predisposición genética al alcoholismo se conoce desde hace muchos años, el grupo de investigación dirigido por el doctor Juan Carlos Molina ha avanzado mediante experiencias en ratas sobre los detalles del tema. Se ha demostrado que por este tipo de exposición “hay aprendizajes fetales del olor y sabor del alcohol, lo que hace que el organismo sienta apetencia por el alcohol”, sostiene el especialista.

Por otra parte, los investigadores avanzan en estudios sobre “cómo el consumo durante la gestación ocasiona daños cerebrales e inclusive una probable muerte súbita del recién nacido, esto se debe a que produce alteraciones en el ritmo respiratorio del niño”, afirman.

“Memorias etílicas tempranas”

En tanto, aumenta en un 50% el índice de potencialidad de ser alcohólico si tiene madre o padre que lo sean.
Concretamente, “el equipo estudia las consecuencias y los mecanismos que están involucrados en el patrón de respuesta hacia el alcohol, debido a las experiencias tempranas con esa sustancia.

A través de las pruebas que realizamos se indaga sobre el valor afectivo de estas memorias etílicas tempranas y el efecto que ejercen sobre el patrón de reconocimiento, aceptación y posterior consumo de la droga. Es decir, que el consumo de alcohol durante el embarazo puede llevar a la predisposición del 50% a desarrollar alcoholismo en el niño cuando llegue a la edad adulta”, expresaron.

En lo referente a las áreas científicas que abarcan los estudios son las de comportamiento y la neurobiología, que es la parte de las ciencias biológicas que estudia el SNC (sistema nervioso central).

“Cuando se produce la exposición etílica en las etapas prenatales o en la infancia el organismo puede estar expuesto a las propiedades sensoriales y/o tóxicas del alcohol a través del consumo materno. Este Laboratorio intenta analizar las consecuencias y los mecanismos involucrados en el patrón de respuesta hacia el alcohol en función dichas experiencias tempranas con el psicotrópico.

Se estudia la información que procesa y retiene el feto cuando es expuesto a la droga, mediante la intoxicación materna. Se analizan además las memorias que se generan en el infante expuesto al alcohol a través de la leche materna. Se indaga sobre el valor afectivo de estas memorias tempranas y el efecto que ejercen sobre el patrón de reconocimiento, aceptación y posterior consumo de la sustancia”, detalla el informe.

jovenes y el alcohol
Factores de vulnerabilidad en los adolescentes

- ¿Cuáles son los efectos de la exposición al alcohol?
- En la adolescencia está asociada a mayores probabilidades a desarrollar abuso y dependencia hacia el alcohol. El consumo excesivo de alcohol en adolescentes es común, con estudios recientes indicando una prevalencia de consumo del 60%, en la población argentina de entre 14 y 17 años.

El inicio o “debut temprano” en el consumo durante la adolescencia es un factor de vulnerabilidad para el desarrollo de problemas con el alcohol. Los sujetos que empiezan a consumir antes de los 15 años poseen entre cuatro a cinco veces más posibilidades de desarrollar dependencia hacia el alcohol que aquellos que comienzan entre los 15 y los 21 años.

La adolescencia, asimismo, está caracterizada por conductas como la impulsividad, la búsqueda de la novedad y la toma de riesgos. Nuestra línea de investigación utiliza modelos animales para analizar estos fenómenos e indagar factores de vulnerabilidad que facilitarían el consumo de alcohol en la adolescencia

- A través de estos estudios, ¿a qué conclusiones arribaron?
- Una de nuestras hipótesis es que los adolescentes exhibirían una sensibilidad diferencial a los efectos motivacionales (placenteros y aversivos) del alcohol y que esta peculiar sensibilidad modularía la ingesta de alcohol. También esperamos que los adolescentes con características comportamentales como mayor impulsividad, mayor sensibilidad al estrés y ansiedad, sean más propensos a consumir alcohol.

- ¿Cómo realizan las pruebas?
- Nuestra línea de investigación analiza las propiedades motivacionales del alcohol en ratas adolescentes, la relación entre este perfil motivacional y la afinidad por la ingesta de alcohol, la expresión de fenotipos (conjunto de caracteres visibles de un individuo) comportamentales asociados a una mayor afinidad por el consumo y reforzamiento mediado por el alcohol y factores que pueden exacerbar el efecto facilitador de la iniciación adolescente al alcohol sobre el posterior consumo de esta droga.

- ¿Cuál es el objetivo del equipo de investigación?
- En definitiva, es ser capaces de discriminar poblaciones de sujetos adolescentes con susceptibilidad diferencial al consumo abusivo de alcohol y, por lo tanto, desarrollar un modelo predictivo de consumo en esta etapa del desarrollo.

Daño neuronal

Sebastián Miranda, integrante del equipo e investigador asistente del Conicet, contó que “la exposición repetida a estrés induce neurotoxicidad en áreas del cerebro como el hipocampo. Curiosamente, el consumo compulsivo de alcohol puede inducir toxicidad cerebral, análoga a la inducida por el estrés.

El alcohol induce apoptosis (proceso de muerte celular programada y organizada) en varias estructuras del cerebro, incluyendo al hipocampo y la corteza piriforme. En base a estos antecedentes, podría postularse que la intoxicación por alcohol, durante la adolescencia, puede facilitar la neurotoxicidad inducida por el estrés. Es por ello que analizamos en roedores adolescentes la apoptosis inducida por la exposición a estrés en función de una intoxicación en agudo con alcohol”.

“El alcohol -añadió- produce efectos neurótoxicos en el cerebro adolescente y se observó que la intoxicación aguda con alcohol en animales adolescentes produce neurodegeneración en áreas cerebrales como hipocampo y giro dentado (parte del cerebro asociada al hipocampo y al procesamiento de los recuerdos)”.

Las investigaciones del Instituto Ferreyra junto con jóvenes universitarios de Córdoba Capital (liderados por la Dra. Pilatti, de Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba) indican que los mismos consumen unos 9 tragos estándar de alcohol cada vez que toman. Un 60% de estos estudiantes toma unos 6-7 tragos por ocasión de consumo y un 40% consume 4-5 tragos juntos en dos horas o menos, al menos una vez por mes.

Incidencia por el aumento de bebidas alcohólicas

A partir del anuncio en octubre de 2017 de la suba de los impuestos internos a productos “no saludables”, entre ellos las bebidas alcohólicas, con la inmediata protesta de las industrias vitivinícolas, el Laboratorio publicó un artículo en su página web donde analiza esta controversia. “Ante esta paradoja, ¿cuál es la evidencia científica acerca de este debate? El aumento del precio de las bebidas alcohólicas es efectivamente una de las opciones de intervención sugeridas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para reducir el uso nocivo de alcohol, el cual ocupa el tercer lugar entre los principales factores de riesgo de muerte prematura y discapacidad a nivel mundial.

Por otro lado, el consenso de las entidades sanitarias es que el vino tiene efectos benéficos moderados para las enfermedades cardiovasculares, pero sólo cuando su consumo se da en forma baja (una bebida o trago estándar por día para los varones, y menos de media bebida estándar al día para las mujeres) 2 y sólo en los que tienen entre 40 y 70 años. La OMS aclara que por fuera de esos estrechos límites todo consumo es riesgoso para salud”, sostienen los especialistas.

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