Argentina: un laberinto y un futuro por construir

La Selección 02/07/2018 Por
A partir de Rusia 2018 la Selección Nacional debe apuntar a un proyecto que pueda sentar las bases de las próximas generaciones y recuperar una estructura de juego, dentro y fuera de la cancha.
Messi

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Por: Federico Jelic
ESPECIAL DESDE RUSIA

Las primeras imágenes del final de la película de la experiencia en Rusia 2018 dejan en claro que la continuidad de este ciclo de la Selección Argentina es más de suspenso que de otra cosa. Entre las contradicciones de su entrenador Jorge Sampaoli, un vestuario frustrado, una dirigencia sin brújula, estaba más que claro que la improvisación iba a dominar la escena, expectantes de que la magia de Lionel Messi pueda salvarlos a todos del fracaso. Si AFA pretende cambiar de imagen, debe empezar con refundar este proceso, que tuvo los cuatro años más turbulentos y polémicos de todos, después de ser, exactamente cuatro años atrás, los subcampeones del mundo en Brasil 2014.

Desde el 38 a 38 en la votación por el poder en AFA a los tres técnicos en un año, más la intervención de la Comisión Normalizadora. Sin olvidar el partido suspendido en Israel y otros contratiempos que se trajeron en la valija hacia Rusia, y si le sumamos la mochila de la presión exitista de siempre: ¿Cómo se puede pensar en construir un futuro con ese presente? Y más con la necesidad de ir remendando todas las averías en el camino, sin medir consecuencias, todo justificado por el sueño mundialista. La verdad, eso es prácticamente imposible y no siempre sale bien.

Mientras tanto, el presidente del ente rector del fútbol argentino, Claudio Tapia, deberá replantearse el proyecto si busca salir de esta pantanosa atmósfera.

¿Debe continuar Sampaoli al frente del equipo? Sus contradicciones fueron totales en apenas cuatro partidos, sin contar las eliminatorias y el grupo le dio la espalda (además de quitarle obligaciones y autoridad), así que es difícil imaginar que permanezca en su cargo, aunque en su defensa, cuenta con un contrato que fenece en 2022; e interrumpirlo cuesta 16 millones de dólares de indemnización...

Son los primeros inconvenientes que deben sortear quienes dirigen al fútbol nacional, si es que realmente pretenden levantar la imagen general y reencauzar la historia.

Paradojas de Sampaoli

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Probó con Mauro Icardi en su primera convocatoria pero después lo dejó fuera de la Copa del Mundo Rusia 2018. Lo mismo para Guido Pizarro. La clasificación en Quito le había dado relativa estabilidad pero nunca pareció sentirse cómodo con ese rol, al que llegó como salvador saliendo de Sevilla, y del que además nunca estuvo a la altura en todo sentido. Si de renovación se habla en AFA, Sampaoli debe acomodarse o dar un paso al costado.

Es inconcebible que ya con el mundial en marcha, no utilizara a sus jugadores fijos en los amistosos. Giovani Lo Celso, Federico Fazio fueron espectadores a pesar de que él mismo los fogueó, llevó a Paulo Dybala prácticamente de vacaciones al mundial sin darle minutos suficientes y un inexperto pero voluntarioso Maximiliano Meza termina jugando los cuatro partidos en Rusia, tres de ellos, de titular. Es incoherencia pura, sin necesidad de caerle al jugador de Independiente, pero por trayectoria y más allá de su inminente destino europeo, no estaba en condiciones de afrontar el desafío de una copa del mundo con apenas 35 minutos de acción en todo el proceso. Era como insuficiente e inmaduro como para tirarle tamaña participación. Dybla y Gonzalo Higuaín en el banco deberían haber tenido prioridad por encima de él.

Croacia primero, Francia después, desnudaron en el mundial el poco plan de contingencia de Sampaoli, que puso cuatro formaciones distintas en la misma cantidad de partidos, incluso cambiando pieza por pieza, desnudando la ausencia de un proyecto alternativo. Una paradoja que lo aleja de la gente y de los jugadores.
El cambio debe empezar por cambiar esa mentalidad.

Sin Mascherano, expectantes de Messi

Javier Mascherano decidió poner punto final a su relación con la Selección Argentina, después de cuatro mundiales y asistencia perfecta.

El grupo queda sin caciques y no hay sustitutos naturales en ese rol de mando. Quedará por saber la decisión de otros referentes que arrastran varias frustraciones. La generación de las tres finales perdidas depositó a Argentina en lo alto de la elite mundial pero no haber coronado algún torneo, sin éxito, termina respondiendo negativamente en el ánimo de los protagonistas.

¿Qué pasará con Lionel Messi? El astro de Barcelona se retiró en silencio del estadio de Kazán sin pronunciar nada, ni un balance de la copa ni de su futuro. La esperanza es que no le ponga límites a su historia en el combinado nacional porque si en Rusia hubo alguna llama de ilusión, fue solamente por Messi.

El de los tres goles a Ecuador, el que asistió dos veces en la derrota ante Francia, el que también se vio abatido y por momentos caminando la cancha cuando los obstáculos aparecían, todo eso es Messi. Con todo lo bueno y lo poco de malo, es quien debe encabezar el nuevo proyecto acompañado de nuevas generaciones. El sueño mundialista tiene sentido con él, aunque necesitará estar mejor rodeado dentro y fuera de la cancha. Pero no es un detalle menor, no es lo mismo con la “Pulga” que sin ella, más allá de su dependencia extrema y su influencia. Él también debe seguir poniendo su parte.

Espiando al futuro

Pensando en lo inmediato, la Copa América en Brasil 2019, la necesidad de restructuración puede poner los primeros cimientos en ese torneo que en principio tampoco tendrá un ambiente tan diferente en el seno de la Selección Argentina.

Al arco Sergio Romero y Franco Armani apuntan a seguir siendo los referentes, y como saldo positivo de Rusia 2018 se puede remarcar la consolidación de Nicolás Otamendi más la regularidad de Nicolás Tagliafico, al fin un lateral izquierdo natural. Por polifuncionalidad Gabriel Mercado está firme, habría que añadir a Pezzella o Mammana como otras opciones potables. ¿Marcos Rojo? Una incógnita, aunque su experiencia le da un lugar importante.

En el medio, es el tiempo de nuevas alternativas como Santiago Ascacíbar (Stuttgart de Alemania), Guido Pizarro, y hasta Gio Lo Celso, quien fue un adorno en Rusia para Sampaoli después de darle rodaje en la etapa previa. Pero está claro que Argentina tiene carencia con el mediocampo, con volantes mixtos que marquen y que lleguen al área, como tienen la mayoría de los equipos que son candidatos. En los principales equipos europeos, sorprende la ausencia de futbolistas argentinos en ese sector neurálgico del juego.
En ataque, hay elementos como para alimentar la expectativa, con Dybala, Icardi más Lautaro Martínez, recientemente adquirido por Inter de Italia, son una bocanada de aire fresco.

El cordobés Cristian Pavón es otra certeza, por ahora sin techo. Hay juventud que necesita rodaje, más si se le pueden adosar Sergio Agüero, Messi, Di María. ¿Qué será de Gonzalo Higuaín para el año entrante?
Con más intrigas que certezas, Argentina busca y necesita refundarse. La dirigencia tiene la pelota, el cuerpo técnico no parece tener garantizado su futuro, pero quién más está en riesgo es la misma Selección, que luce desprotegida, sin inferiores de nivel ni tolerancia. No alcanza con decoro, sacrificio y corazón aunque son ingredientes indispensables para pensar en soñar. Si la coyuntura colectiva de juego se basara en improvisación y en que te salve alguna individualidad, difícil será consolidar una estructura de juego y sentar los cimientos de la tan esperada renovación en el fútbol argentino. Y eso es una responsabilidad tanto de los jugadores como de los que deciden en los escritorios.

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