Sampaoli y su futuro incierto en Argentina

La Selección 02/07/2018 Por
A pesar de que el DT manifestó que no piensa renunciar tras la fallida actuación del equipo en Rusia 2018, parece difícil su permanencia. Tiene contrato hasta 2022, pero sus contradicciones lo alejan del grupo y de la gente. Los dirigentes tienen la pelota.
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Sampaoli fue el único silbado en los partidos por parte de la hinchada argentina. - Foto: gentileza




Rusia-chapa

Por: Federico Jelic
ESPECIAL DESDE RUSIA

Fue el único silbado en los partidos por parte de la hinchada argentina, después de que por los parlantes del estadio se daba a conocer la alineación del equipo en la previa de cada partido. Nunca estuvo en sintonía con la gente y eso solamente se cura con resultados y actitudes. Nada de eso hubo, porque Carlos Bilardo tampoco contaba con química de parte de los hinchas y del consenso popular, pero se los ganó con la obtención de la copa del mundo y con dedicación extrema.

Jorge Sampaoli se encuentra en su peor encrucijada, su ciclo fue una pesadilla y en esto se escapa en parte  a su responsabilidad, dentro de una AFA contaminada y remendada, con un plantel frustrado aunque él hizo lo posible para quedar a milímetros del precipicio, dentro y fuera de la cancha. Incluso con declaraciones y acciones que confundían su investidura. Porque el hecho de haber realizado miles de entrevistas y reuniones con los jugadores que militan en Europa le hicieron ganar el mote de "Sampalobby", y a demás, en comparación a lo planificado y actuado desde el juego, pareció más una reunión de amigos que una audiencia por un objetivo común en la Selección Argentina.

Sus paradojas lo fueron enterrando y nunca supo salir. Discursivamente, equivocaba los momentos y la publicación de su biografía fue la más inoportuna de todas. Entre lesiones, amistosos perdidos por goleadas y constantes cambios, se enredó solo en un callejón sin salida y nadie tampoco salió a bancarlo en la parada. Ni el presidente de AFA Claudio Tapia, que pareció tomar distancia a medida que observaba sus desaciertos, a pesar de ser responsable de ir a buscarlo a Sevilla, y ofreceré contrato a largo plazo, hasta el mundial 2022.

Que juega línea de tres abajo, que van cuatro defensores, que no va Icardi, que en el partido clave ingresa Maxi Meza (inexplicablemente) con Gonzalo Higuaín, Paulo Dybala y Gio Lo Celso en el banco, terminaron de rebalsar la gota de la tolerancia. Nunca hubo orden, estructura y sobre todo, lógica. El partido clave, con Messi de falso nueve (derribando algunos mitos de eso que Messi arma el equipo con su club de amigos), Argentina no inquietó a Francia desde su planteo. Y la ausencia de plan b lo fue liquidando, como las contradicciones ante Islandia, Croacia, y solo la llama del gol de fuego de Marcos Rojo mantuvo encendida la ilusión, más desde el corazón que el juego. A eso ya lo dijimos.

En su defensa podemos decir que no tuvo tiempo de preparación suficiente, que fue un proceso tormentoso, donde casi ni se clasifica al mundial y que solo dependía de la magia de Messi para alimentar esperanzas. Nada más. Argumentos insuficientes como para afrontar un mundial con la chapa de candidato que siempre tiene Argentina.

Difícil es imaginar una continuidad de este ciclo, sin respeto ni autoridad sobre los jugadores y con pruebas más que suficientes de que no estuvo a la altura de tamaña responsabilidad. Solo lo une a AFA una hoja de papel que dice que si hay una rescisión unilateral del contrato, debe recibir 16 millones de dólares. Datos más que anti populares y políticamente incorrectos. Manifestó que no renunciará pero su trabajo está agotado. ¿Buscará una salida decorosa?Rusia-chapa-abajo



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