Habló Cristian Aldana desde la cárcel

País 18/01/2017 Por
El líder de la banda El otro yo, acusado por abuso sexual de menores, habló desde la cárcel en Marcos Paz.
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Habló Cristian Aldana desde la cárcel

Cristian Aldana, líder del grupo El Otro Yo y procesado por abusar de, al menos, siete mujeres menores de edad, habló desde la cárcel de Marcos Paz, donde se encuentra detenido. Negó todas las acusaciones en su contra y habló de falsas denuncias.

"La estrategia de Carolina Luján (su ex pareja y querellante en la causa) es lograr credibilidad por la mera reiteración de otros testimonios, que son el reflejo de su propios intereses. No existieron tales encuentros, individuales ni grupales. Ni siquiera tengo conocimiento personal con las denunciantes, más allá de que ellas, como seguidoras de El Otro Yo, hayan ido a los shows", dijo a la revista Rolling Stone.

"Sólo es cierta la relación que mantuve con Carolina, con quien conviví en 2007. Recuerdo esa etapa de puro amor y respeto, que trascendió el ámbito de nuestra intimidad, porque era una relación sana y feliz que compartíamos con nuestros familiares y amigos. Yo pasaba mucho tiempo con ella en la casa de sus padres y en determinado momento decidimos convivir. En esa época Carolina tenía 17 años y era muy independiente, no sólo de su familia, sino también de mí. Tenía sus propios proyectos, su banda de música, tocaba en distintos lugares y se movía a su antojo. En EOY teníamos una rutina agotadora de recitales y giras que provocaron celos y cuestionamientos de su parte, y con el tiempo, la ruptura. Mantuvimos una relación de afecto y amistad hasta el inicio de mi relación con Guillermina -la madre de mi hija-, cuando comenzaron las agresiones. Al principio sólo se trataba de un mero intento de seducción (y hasta acoso) que rechacé, para luego incrementar su ataque hacia mi esposa e inclusive hacia la banda", continuó acerca de su ex pareja.

El músico fue procesado por los delitos de "abuso sexual agravado por mediar acceso carnal, gravemente ultrajante en concurso con corrupción de menores", una figura que contempla penas máximas de hasta diez años de cárcel.

Además, el juez le trabó embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de dos millones y medio de pesos.

Aseverando su inocencia, explicó: "Aunque resulte terrible y doloroso pasar por esta situación, lo único verdadero fue el amor con Carolina. El resto forma parte de las mentiras que generó su odio. ¿Es posible creer que amigos, ex-parejas, seguidores de la banda y familiares no hubieran podido advertir en mí una personalidad tan grotesca y detestable como pretenden hacer creer las denunciantes? ¿Es creíble que en nuestro lugar de trabajo [las oficinas del sello Besótico], atestado de recepcionistas, músicos, editores, representantes y público, pudieran ocurrir los hechos que se denuncian? ¿Cómo explico, tantos años después, que eso no ocurrió? Esto es un daño muy difícil de reparar. Tengo familia, esposa e hijos. No puedo creer tanta perversidad".

En cuanto a los arrepentimientos, manifestó: "¿De qué me arrepiento? De no haberle dado la suficiente importancia a los ataques, de no haber recibido asesoramiento oportuno y de haber dejado pasar todo hasta que se precipitaron los acontecimientos. Me detuvieron sin oportunidad de defensa".

"Estar en la cárcel es estar en el infierno. Pasé Navidad y Año Nuevo lejos de mi familia. Siento desazón, soledad y desconcierto. Llegué a tener los pensamientos más negativos. Me acerqué a Cristo por medio de la oración y pude recuperar un poco de paz. Hoy le encuentro un especial sentido a la libertad y me aferro al amor de mi familia, a los amigos y a la música", contó en cuanto a sus estado anímico.

Además, habló de sus días en el penal de Marcos Paz: "Hay una rutina preestablecida, con horarios y actividades que se deben respetar. Comparto un pabellón con el resto de los internos; no tengo ningún tipo de aislamiento. Gracias a Dios, una guitarra me permitió compartir música con las personas que me acompañan. Intento volcar esta difícil circunstancia en nuevas composiciones, y agradezco la aprobación de los que se animan a escucharme".

"Estar con Guillermina -la mujer de mi vida- y mi hija, viviendo en paz y tratando de olvidar esta pesadilla. Volver a compartir buenos momentos con mi familia, mis amigos y la música. Grabar nuevas composiciones y hacer lo que más me gusta: girar con el grupo. En estas horas difíciles nombro y le pido a Dios; me pongo en sus manos y mantengo la fe", fueron sus deseos en caso de recuperar la libertad.

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