Previa Rusia 2018: los trotamundos de Moscú

Mundo 07/06/2018 Por
Son cinco argentinos que llegaron como mochileros desde distintos puntos del planeta para alentar a la Selección Argentina en Rusia. Nómades con corazón celeste y blanco. Una mezcla de correntinos y bonaerenses
trotamundos en el mundial by fede jelic
Facundo y Paula Barda, Lucas Paoletti, y Ezequiel y Orlando Basualdo llegaron a Moscú para alentar a la Selección. - Foto y cobertura Federico Jelic.

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Por: Federico Jelic
ESPECIAL DESDE RUSIA

Para ingresar a su minúsculo departamento en Vonchitsky, a una hora de Moscú, hay que atravesar un portón de hierro y uno de madera, con numerosas trabas, como fiel reseña de los tiempos soviéticos. El espacio es reducido pero de corazón es gigante. Allí residen desde hace 15 días cinco argentinos, locos aventureros, que unidos por el amor a la Selección Argentina decidieron armar su propia comunidad como sede del aguante. Son trotamundos con pasión: tres bonaerenses y dos correntinos se nuclearon en un hostel en la capital rusa, y con la finalidad de abaratar costos, alquilaron un departamento a un cubano (habituales en estas latitudes, por la flexibilidad de visado con ellos por proximidad ideológica), para armar su búnker.

No falta el mate, el termo, las cartas de póker y hasta tienen un santuario con los colores del equipo de Lionel Messi y compañía en la habituación. Camas cucheta y una single son las comodidades suficientes para aquellos que están dispuesto a todo, con sacrificios, para alentar al equipo en el mundial.

Lucas Paoletti (30 años) es el cocinero. Oriundo de Carlos Casares, en Buenos Aires, hincha de Vélez, es el único que consiguió entrada. Será en el duelo ante Croacia. Es el "papá" del grupo, cheff recibido, armó unas albóndigas con carne y cebolla en dos minutos, más un puré tremendo para todos con apenas 400 rublos (7 dólare). Alcanzó para siete platos. Con esa austeridad, los argentinos desafían a los precios y sueñan con llegar hasta el final del mundial. "Estamos muy entusiasmados, somos una familia ya. Tenemos nuestros códigos, somos hermanos y trabajamos en equipo. Estamos felices", relata Lucas.

Los acompañan dos hermanos, Facundo y Paula Barda, nacidos en la localidad bonaerense de Azul. Paula llegó desde Colombia donde se encontraba viajando como mochilera, tras una larga estancia en Ecuador, y convenció a su hermano, que después de peregrinar un año por Sudamérica la acompañó en el sueño. El resto de la tripulación son correntinos, de Curuzú Cuatiá y llegaron desde ¡Tailandia!

"Yo estuve vendiendo empanadas en las inmediaciones del Atahualpa de Quito la noche de los tres goles de Messi", comenta Paula. "Mi publicidad era vender las empanadas que come Messi, vendí muchas y me hicieron notas de todos lados. No sé como hicimos pero esa noche terminamos en la puerta del vestuario saludando a los jugadores". Ahí me picó el bichito y me prometí que a Rusia iba a ir como sea y acá estoy", cierra diciendo la única mujer del grupo.

"Me convencieron y acá estoy, feliz, buscando alguna entradita para ver a Messi", se suma su hermano Facundo a la charla. "Con un colectivo y un subte llegamos  a Plaza Roja, más de una hora de viaje, pero lo hacemos casi todos los días para nutrirnos de esta hermosa ciudad. Es una hermosa aventura la que estamos viviendo. Ya aprendimos varias palabras en ruso y les tomamos el pulso. La clave es no hablarles de entrada en inglés. Medio que lo rechazan, pero después son muy amables". Facundo trabajaba en una ferretería y renunció para venir a Rusia auque piensa regresar pronto. Su hermana tiene otro parecer.

Los correntinos no se quedan atrás. Trabajaron en una distribuidora de golosinas, ahorraron y se fueron a Tailandia. Sus voluntariados incluían comida y alojamiento a cambio de laburo, y después llegaron a Rusia a cumplir el sueño mundialista. Son Ezequiel y Orlando Basualdo. "Es una enorme felicidad, somos fanáticos del fútbol y estamos en la cima de todo, en el mundial. Seguimos buscando una entrada pero igual esta experiencia queda para toda la vida", relata Ezequiel mientras posa con una  camiseta argentina que le regaló el periodista Martín Souto en el partido de periodistas representando los colores nacionales, llamado "Los gauchos". No puede faltar la bandera conmemorativa a Curuzú Cuatiá.

Historias y anécdotas hay miles, interminables. Todo sea por el sueño de estar cerca de Messi y la Selección Argentina. Unos aventureros trotamundos unidos por los colores celeste y blanco, sin importar destino. Así lo demuestran unidos en la capital rusa, mientras sueñan despiertos con poder ingresar a algún partido. O no. La misión está cumplida.

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