Schiaretti y De la Sota ¿una interna con la Casa Rosada como meta?

El gobernador de Córdoba es el mandatario con mejor imagen nacional. De la Sota, por su parte, se prepara para volver al centro de la escena política antes de lo planificado.
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El respaldo político que el gobernador Juan Schiaretti le brindó al presidente Mauricio Macri desde el comienzo de su gestión significó hacerlo desde un espacio fuerte del peronismo a nivel nacional, como la denominada Liga de Gobernadores del PJ con dos distintivos sobresalientes: asegurar un número de diputados y senadores nacionales en el Congreso de la Nación y el rechazo antagónico de Cristina Fernández de Kirchner y de todo su espacio a la conformación de un nuevo peronismo.

Comandados por Schiaretti se encuentran los mandatarios Juan Manuel Urtubey (Salta), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Hugo Passalacqua (Misiones), Juan Manzur (Tucumán), Lucía Corpacci (Catamarca), Domingo Peppo (Chaco), Rosana Bertone (Tierra del Fuego), Omar Gutiérrez (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro).

“La idea es plantear una evolución, no una revolución, una evolución del peronismo que interprete las nuevas necesidades de una sociedad que se encuentra partida en dos: los que trabajan o quieren trabajar y los que no trabajan ni quieren hacerlo”, sostuvo uno de los arquitectos políticos de confianza del gobernador Schiaretti.
En tanto, José Manuel de la Sota llegó y terminó su tercer mandato de gobierno con el objetivo puesto en el sillón de Rivadavia, es lógico para un político que ha conseguido tres mandatos en la provincia de Córdoba y que se le escapó de las manos la posibilidad de ser presidente con la aparición de Néstor Kirchner en 2003, cuando tenía casi todo al alcance su mano.

Una sociedad exitosa

Las diferencias históricas que mantienen Schiaretti y De la Sota no son desconocidas. Su sociedad política nació precisamente después de aquel sueño presidencial del exgobernador cuando convocó al actual primer mandatario de Córdoba para se hiciera cargo del Ministerio de Finanzas con el objetivo de encausar la economía de la provincia post crisis de 2001. Sus éxitos le dieron la vicegobernación primero y dos gobernaciones después en lo que constituye la sociedad más exitosa de la historia política mediterránea.

Por distintas cualidades, historia y coyuntura, ambos hoy parecen tener las mismas pretensiones: la Presidencia de la Nación. Semanas atrás, los medios publicaron una encuesta en la que Schiaretti aparece en segundo lugar en una medición de imagen de los gobernadores, atrás de María Eugenia Vidal, transformándose en el mandatario peronista mejor posicionado a nivel nacional.

La encuesta que entusiasma en el Panal

En el cotejo realizado durante el mes de abril en todo el país,  a cargo de la Universidad de San Andrés, Schiaretti figura con una imagen positiva del 51%, y una negativa del 19%, solo superado por Vidal, quien acumula un 60% de imagen positiva y un 32% de negativa. El puntano Alberto Rodríguez Saá se ubica en el tercer lugar, con el 46% de imagen positiva y el 33% de reprobación.

La encuesta se realizó en 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires vía el Panel online de Ntquest. La muestra es proporcional al tamaño de las provincias y representativa del país dividido en cinco regiones. Se aplicaron cuotas de sexo, edad y nivel socioeconómico.

Es un dato más que significativo para las posibles pretensiones presidenciales del actual gobernador de la segunda provincia del país. Y esa imagen Schiaretti la cuida meticulosamente. Fue construida a partir de su gestión pero fundamentalmente de sus posiciones políticas frente al Gobierno nacional: respalda a Macri para brindarle gobernabilidad pero se despega de las medidas que Macri aplica en la Nación.

“Hay que brindar gobernabilidad, no cogobernar, el peronismo le brinda las herramientas que necesita la gestión nacional para llevar adelante, pero la responsabilidad de los resultados de las medidas que aplica son del Presidente”, aseguró el proyectista durante una conversación informal con La Nueva Mañana.

En aquella evolución del peronismo que sepa interpretar las nuevas demandas de la sociedad argentina comienza la disputa por el liderazgo del espacio para ir por la Presidencia de la Nación.

“El plato servido no va más”

“De la Sota quiere el plato servido, y el plato servido no va más”. Una frase de fuertes definiciones políticas esgrimida por un funcionario provincial que conoce e interpreta la cocina de fuertes hervores de la política provincial.
Semanas antes Luis Barrionuevo, uno de los aliados históricos del exgobernador en todas sus incursiones nacionales, fue designado como interventor del Partido Justicialista y desplazó de un plumazo al kirchnerista Luis Gioja. Con eso, De la Sota se aseguró el control del órgano institucional del peronismo, precario y débil hoy, pero necesario para proclamar una fórmula presidencial.

El delasotismo intenta bajarle el perfil y sostienen que este escenario cambió después del voto positivo de los diputados que le responden a Schiaretti en la Cámara baja al proyecto que obtuvo media sanción para impedir el extraño “gradualismo” del aumento de tarifas en medio de una corrida financiera y la vuelta al Fondo Monetario Internacional (FMI). “Después del voto en el Congreso el barco se acomodó”, sostuvo uno de los hombres del exgobernador que mantiene un bajo perfil pero que trabaja arduamente junto a De la Sota. Pero ¿cómo se acomodó?

Teléfono con reclamos a Macri

La decisión de Schiaretti de ordenarle a los diputados que acompañaran el proyecto antitarifario obedeció a una respuesta política a Cambiemos por dos razones. A saber. Ramón Mestre (intendente de Córdoba) y Oscar Tamis (intendente de Oliva) presentaron una demanda reclamando fondos coparticipables en la que dejaron hecha una reserva para plantear la inconstitucionalidad del Consenso Fiscal que el Presidente firmó junto a todos los gobernadores del país a excepción de San Luis. Y la semana pasada, en diálogo directo con Buenos Aires, el gobernador de Córdoba puso el grito en el cielo cuando repentinamente se conoció que la Mesa Nacional de Cambiemos se reunía en la ciudad de Río Ceballos, territorio de Héctor Baladassi, para definir los mecanismos de selección de candidatos en Córdoba.
Una bomba, teniendo en cuenta que en las elecciones de medio término, el ex árbitro de fútbol obtuvo un millón de votos. El encuentro se canceló y al otro día Macri convocó a Schiaretti con la excusa de buscar el respaldo al nuevo pedido de deuda al FMI. Schiaretti no se pronunció respecto a la medida pero sí dejó varias facturas.

“El peronismo no se dividirá”

El miércoles de la semana pasada durante la sesión especial de la Unicameral en la que se debatió, a pedido del arco opositor, los legisladores delasotistas Julián López, Franco Miranda, Laura Labatt, Ilda Bustos y Daniel Passerini fueron los encargados de defender una de las medidas adoptadas por su jefe político en 2003.

Pero al cierre del debate, Carlos Gutiérrez, el jefe político del peronismo en la Unicameral, de la mesa chica del schiaretismo, citó por primera vez palabras del exgobernador de Córdoba y aseguró que el peronismo no se dividirá. No lo hizo de manera categórica pero lo hizo al criticar las medidas adoptadas por el equipo económico de Mauricio Macri.
“¡Ay, por Dios, señor Presidente! Yo creo que, por estas horas, ya que no escucharon al doctor De la Sota cuando al inicio de este Gobierno de Cambiemos manifestó la necesidad de generar un acuerdo social y político en nuestra Argentina, a quién se le ocurre, salvo a la soberbia de la que tanto se ha hablado acá hoy, que no teniendo mayoría en las Cámaras se puede ser omnipotente para prescindir de una oferta como ésa. Pero, claro, se dijo que eran otros los intereses que en su momento motivaban al doctor De la Sota a plantear esta cuestión”, señaló el presidente de bloque de Unión por Córdoba.

Será éste o aquél, ¿pero siempre cordobés?

La disputa del peronismo provincial pasa hoy por quién será el mejor candidato del peronismo para enfrentar a Mauricio Macri en 2019. Habrá que ver si la “evolución” del peronismo llega con la solidez política que hoy tiene Juan Schiaretti a nivel nacional junto a la liga de gobernadores o, por el contrario, si logra consenso la irrupción de José Manuel de la Sota junto a la nueva conducción del PJ y el peronismo que se encuentra fuera de la liga de gobernadores.

La pelea política nacional tiene nuevamente como principal escenario a la provincia de Córdoba que será testigo de la resolución final de una eterna disputa histórica entre los máximos referentes políticos de la provincia y del peronismo, que como tales, aspiran a llegar al Sillón de Rivadavia.

Si logran consensuar sus aspiraciones y De la Sota va por la Presidencia y Schiaretti por su reelección, el escenario se trasladará a la Capital; de lo contrario, y como lógica consecuencia de una ruptura, la provincia podría dejar de estar en manos del peronismo después de 20 en el gobierno. A pesar de ello, el poder político sobre Córdoba le seguirá perteneciendo a uno de ellos dos.

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