Pepe Mujica: “Hay que defender las cooperativas, tienen un acento social”

Política 14/05/2018 Por
El ex presidente de Uruguay visitó Córdoba, señala que el Homo sapiens nos demostró que la única manera de sobreponerse a todo es “andar en barra”. Tenemos instinto social y “la cooperación es la fuerza más grande que tiene el hombre”.
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“En mi filosofía casera, ningún valor es equivalente a estar vivo”, reflexionó el expresidente de Uruguay durante su paso por Córdoba. - Foto: LNM

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Lleva la botamanga del pantalón un poco arremangada, afuera llueve con insistencia y José “Pepe” Mujica tiene la cara recién lavada después de una siesta. La llegada del expresidente de Uruguay a la capital cordobesa para recibir la máxima condecoración que otorga la Universidad Nacional de Córdoba, casi se suspende por mal tiempo, pero finalmente llegó y fue nombrado Doctor Honoris Causa.

“Yo no soy doctor de nada”, empezó aclarando en su discurso ante un auditorio con más de 1.100 personas; “apenas un paisano intelectualizado pero no tanto”, dijo. Afuera, una pantalla para los que no pudieron entrar.

Durante la noche, se sube otra vez al escenario en una sala de hotel al norte de la ciudad, para hablar en un evento de cooperativas que proveen y comercializan servicios comunitarios de radiodifusión pero antes, en una minúscula sala, sentado con las manos cruzadas sobre la mesa, responde algunas preguntas de los periodistas, en su mayoría del interior de la provincia, que lo esperaron durante la tarde. Pepe Mujica tiene 82 años, habla con sosiego, duerme siesta si puede pero nunca deja de militar.

“Le hago apología a la sobriedad”

“Yo soy un hombre feliz, terriblemente feliz, el problema es que quiero invitar a la gente a que sea feliz. Lo soy porque decidí andar liviano de equipaje y hacer las cosas que me gustan. Tener la mayor cantidad de tiempo de la vida, en lo que define lo que a mí me gusta: la lucha social, que no es una profesión, es una pasión. Pero a vos te puede gustar el fútbol, o pescar, o jugar al billar, cada cual tiene su cosa y para hacerla se necesita tiempo. Pero si estás desesperado porque el mango no te alcanza, porque te van creando más, más, y más necesidades de consumo y vos no le ponés un tope, es difícil ser feliz. La única liberación está en la cabeza”, explica y para que nadie se confunda agrega: “Ojo, no le hago apología a la pobreza, le hago apología a sobriedad”.

Como si estuviera al frente de una pizarra, esta es una idea que Mujica subrayó desde que pisó Córdoba, lo hizo ante los jóvenes universitarios, ante la prensa y luego ante cientos de pequeños empresarios de la provincia: “Si se coloca la felicidad humana como guía, cambian todos los parámetros de la vida. Nadie puede ser feliz si viaja tres horas para ir a un trabajo”.

Para el expresidente de Uruguay, que durante los años setenta -y parte de los ochenta- pasó más de un década encerrado en prisión por el gobierno de facto de Juan Manuel Bordaberry, uno de los logros más grandiosos de la civilización contemporánea es que ahora vivimos 40 años más en promedio que hace un siglo: “En mi filosofía casera, ningún valor es equivalente a estar vivo”.

Sin embargo, el desarrollo de esta civilización tiene su contracara: “Tenemos una cultura individualista que nos aflora por todos lados y hay mucha esperanza postergada, muchos sueños postergados. Administrar esas contradicciones es un oficio y hay que formar gente para lidiar con esa realidad. Por lo menos es lo que hizo Mondragón y duró más que la Unión Soviética y más que Franco”.

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Abrir la puerta a la inteligencia y no dejar que “nos la afanen”

“Estamos jodidos”, dice y se queda pensando porque para Mujica llegamos tarde a la sociedad desarrollada, moderna: “Vamos corriendo atrás”, asegura. Hace años, los países de América Latina quisieron hacer “una integración medio a lo “fenicio”, donde la idea era te vendo tanto, me vendés tanto y dejamos de integrar inteligencia”.

Me parece que hay que integrar nuestras universidades públicas, tener un plan común de investigación y dar pelea por ser propietarios de nuestra inteligencia y no permitir que nos la afanen porque después somos tributarios del conocimiento”, explica y es tajante: “Eso lo tenemos que hacer en conjunto porque de a uno somos demasiada poca cosa en el mundo”.

Mujica se pregunta, ¿qué país de América Latina va a poder negociar en pie de igualdad con China o con India, o con una Europa integrada? “Integrarse no significa no respetar las diferencias nacionales. Para que existan nuestra patria chica tiene que haber un alero grande que nos proteja. Pero cuesta, porque es más de corto plazo ser changador de los intereses de afuera que con los intereses que valen”.

-Pepe, ¿cómo ve este proceso que sucede en la Argentina, que nuevamente busca recursos del FMI?, resuena la pregunta en la sala.

-Yo no puedo responder, no debo responder a eso. Pertenezco a un país pequeño, que está al lado de Argentina, que cuando se resfría, nosotros nos engripamos. Peeero, te voy a decir algo: Esta película la he visto varias veces en la historia argentina. Le han pegado muchos coletazos a la moneda local y no le tienen confianza. Y se refugian en el dólar.

“Hay que defender las cooperativas”

Para el político uruguayo, el cooperativismo significa “juntarse los más chicos para poder pelear en este mundo”, ahí está el camino.

“Claro que hay grados de cooperativas, las autogestionadas, las cooperativas de empresarios, pero todas tienen una ventaja, un acento social o relativamente social y por eso hay que defenderlas porque es parte de defender un territorio más cerca de nosotros”, desglosa Pepe.

Pero también marca que no es fácil ser cooperativista, se necesita disciplina, compromiso y el origen de esto es más largo: “El Homo sapiens está acá, pudo aplastar al Neanderthal -que era mucho más fuerte- y al Homo erectus y pudo colonizar el mundo porque es un animal social y tiene el instinto de la cooperación. Un trabajito de 200 mil años, para poder atravesar el mundo, para llegar a la Patagonia, a Tierra del Fuego, necesitó unos 45 mil años. Hasta llegó a la Polinesia y cuando uno ve la distancia, no puede entender cómo lo hizo, cómo pudo hacerlo. El Homo sapiens lo hizo porque andaba en barra. Habrá quedado un vendaval pero logró llegar porque la cooperación es la fuerza más grande que tiene el hombre”.

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