Presa se ahorcó porque no la dejaron ver a su madre enferma terminal

Policiales 17/12/2016 Por
Érica Vanina Cortéz tenía 23 años y estaba presa en la cárcel de Bouwer por comercializar droga. El viernes a la madrugada se ahorcó luego que le impidieran visitar a su madre, enferma terminal de cáncer. Días antes, la joven había conseguido la autorización del juez Laje Ross para salir.
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Érica Vanina Córtez tenía 23 años y dos hijos. - Foto: archivo.

Érica Vanina Córtez tenía 23 años y dos hijos. Antes de ahorcarse el viernes a la madrugada, en la celda número 13 de la cárcel de Bouwer, había vivido en La Calera y luego en barrio José Ignacio Díaz. En su legajo figura que “era vulnerable social, económica y psicológicamente”.

Lo único bueno que le había sucedido, o al menos lo que le gustaba presumir ante sus amigas, era que nunca había caído presa.

“Fue detenida hace casi 4 años por comercialización de droga. Cantidades pequeñas. ‘Delitos menores’ se le llama. Era una chica muy tranquila, que estaba haciendo la escuela en Bouwer”, dijo una fuente cercana a la joven. No fue confirmado, pero aparentemente, Érica habría estado en pareja con un nieto de la "Gorda Kika", la famosa narcotraficante de barrio Müller.

Érica quería estar cerca de sus hijos de 3 y 4 años, por eso pidió “la domiciliaria” al Juzgado de Ejecución Penal  N°2, a cargo del juez Laje Ross. Los pequeños estaban a cargo de su abuela, quien padece un cáncer terminal y vive en La casa de la bondad, del Padre Ángel Rossi.

Ayer, antes de ponerle fin a su vida, había estado con sus compañeras del pabellón, festejando un cumpleaños. “A la mañana se había reunido con la psicóloga, estaba angustiada porque quería ver a su mamá, pero no parecía deprimida. Nunca tuvo un intento de suicidio, ni estaba en el grupo de riesgo”, agregó la fuente a La Nueva Mañana.

Según un empleado del Servicio Penitenciario que pidió no ser identificado, “Érica estaba mal porque después de conseguir que el juez la autorizara a visitar a su mamá enferma, en Bouwer no la dejaron salir. Eso la angustió mucho”.

Desde la Jefatura del Servicio Penitenciario de Córdoba emitieron un comunicado donde indican que “en la madrugada de hoy, siendo las 00:50 horas aproximadamente y mientras realizaba el recorrido de cierre de pabellones del Establecimiento Penitenciario N° 3 para mujeres, personal penitenciario detectó el cuerpo de una interna colgado con un trozo de tela alrededor de su cuello y amarrado a un barrote superior de la ventana”.

Después, según el SPC, “le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar y la trasladaron al hospital Misericordia, donde finalmente se constató su deceso a las  01.52 horas aproximadamente”.

Sin embargo, las fuentes cercanas insisten en que Érica salió de la cárcel muerta: “Ni las maniobras de reanimación, ni llevarla al hospital tuvieron la intención de salvarla. Se hizo todo eso para disimular la negligencia del Servicio en el caso”.

 

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