“En Instituto salen grandes jugadores, pero mejores personas”

Entrevistas 13/03/2018 Por
Gonzalo Bustamante ya no es aquel pibe que hacía estragos en las prácticas del plantel del ascenso de 2003-2004, hoy es un experimentado jugador que está en boca de todos en el fútbol chileno.

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Por: Marcos Villalobo

El portón rojo del Monumental de Alta Córdoba se abre. El ruido es ensordecedor. Esa mañana se notaba que hacía tiempo que no le ponían aceite. Al ingresar por la parte baja del estadio, van saliendo los futbolistas profesionales de Instituto. Hay práctica formal de fútbol. Es la temporada 2003/2004 y el entrenador es el “Chulo” Rivoira que espera a sus dirigidos en el círculo central acompañado de su ayudante de campo Sergio Lippi. La práctica comienza. Es una mañana soleada de enero. Pasan los minutos; y en el equipo de los suplentes hay un morochito que la está rompiendo. La descose. Va de un lado para el otro. Se mueve por derecha y por el medio. A los experimentados marcadores centrales, Ramón Galarza y Hernán Biassotto, les cuesta agarrarlo. Desde las butacas donde el grupo de periodistas está observando el entrenamiento hay sonrisas. Sí, apareció otro pibe de “La Agustina”.

Gonzalo Bustamante era aquel juvenil enganche que desequilibraba en los entrenamientos para el equipo habitualmente suplente. Tiraba caños, sombreros, y siempre útiles para el juego. No tiraba por tirar. Con el tiempo se fue ganando un lugar en base a ese juego llamativo. Desde niño se formó en Instituto, hizo todas las inferiores, debutó en el primer equipo, ascendió en el 2004, jugó en Primera... y su historia tuvo muchos vaivenes, posteriormente; en las que incluyó un paso por Talleres cuando el elenco de barrio Jardín militaba en la B Nacional.
Actualmente se encuentra en Chile. Desde hace tres años milita y con gran suceso en el Deportes Iquique, de la Primera División del fútbol trasandino. Desde aquellas tierras del norte del país vecino dialogó con LA NUEVA MAÑANA y contó que hoy es otro tipo de jugador, y que por momentos extraña a aquel que tiraba lujos en velocidad. Y... pasa el tiempo.

Días chilenos

“Ya me acostumbré a Chile. Estoy en una ciudad tranquila, que es chica, tiene mar, playa, la vida fuera de lo futbolístico es muy tranquila y te acostumbras. Y en el fútbol también, porque es un fútbol para jugar, es un poco más lento que el argentino. Se intenta jugar, se juega a la pelota. Antes de venir mucho me decían que tenía que venir, que me iba a ir bien y bueno cuando llegué, me fue bien y ya hace tres años que estoy acá”, cuenta Bustamante, mientras acomoda en el cochecito a su hijo más pequeño, que fue protagonista a lo largo de la charla con sus intervenciones.
A propósito, el talentoso mediocampista lleva una vida muy familiar en Iquique. Se levanta temprano, lleva a su hija más grande al jardín, después se va a entrenar hasta el mediodía, almuerza, siesta, si es que los niños se lo permiten, y después vuelve a entrenar. El “10” explica el porqué: “A esta edad uno ya tiene que empezar a cuidarse más, estoy entrenado con un profe especial desde hace un tiempo para poder estar bien”. Al estar muy cerca de la playa, por las noches se hace una caminata con la familia. “Estoy muy casero”, narra.

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- ¿Cómo te han tratado los chilenos por esto que se quiere instalar de una supuesta rivalidad?
- Estoy desde el 2015 y nunca sentí nada. Me han tratado muy bien. En esta ciudad tienen un muy buen recuerdo de los argentinos que han jugado acá, uno de los máximos ídolos del club es el “Rengo” Díaz y cuando la gente se porta bien, abre puertas, y permite que a los argentinos que llegamos entremos bien. Quizás en otro lado tienen un mal recuerdo, pero a mí me han tratado muy bien. Igualmente estoy en una ciudad que la mitad de la población es extranjera. Vivimos en una zona franja. Entonces hay hindúes, iraníes, peruanos, colombianos, bolivianos, haitianos, argentinos, chinos, hay de todo. Una comunidad extranjera muy grande hay acá en Iquique. Entonces, también, sólo le prestan atención al fútbol los iquiqueños. Por eso es tan tranquilo, también. Voy a entrenar caminando, a veces salgo de los partidos y me voy caminando hasta casa, que está a cinco cuadras del estadio. En ese sentido me han tratado muy bien.

- ¿Y extrañás la presión o la “locura” del fútbol argentino?
- No, no extraño. Ya a esta edad extraño mucho la familia, los chicos extrañan a los abuelos, esas cosas más que la hinchada y la presión. Obvio que es lindo. Nos tocó el año pasado ir a jugar con Gremio por la Copa Libertadores y la verdad que la cancha explotaba y decía “qué lindo que es jugar así”. También cuando por Sudamericana jugamos con Independiente. Lo que se vive en Argentina no se vive ni en Brasil, ni acá en Chile. Pero después cuando podes estar tranquilo con tu familia, podes salir a caminar, rápidamente elegís esa tranquilidad. Se pone en la balanza muchas cosas.

- ¿Cambiaste en tu forma de jugar?
- Sí, sí, cambie. Hace mucho tiempo que no paso un jugador –se ríe-, es que con el tiempo vas cambiando la forma de jugar. El año pasado me fue muy bien, fui el máximo asistidor del torneo. Vas creciendo, vas cambiando, pero sigo jugando de enganche. Salvo el último partido ante la Universidad Católica, que jugué de volante mixto. Me ha ido bien en lo personal y en lo grupal, clasificamos a la Copa. Extraño, la verdad, por ahí me pongo a ver los videos de cuando era más chico, que corría un poco más, pero ahora tengo otras cualidades. Siempre aprendes cosas nuevas, y en el deporte nunca se para de aprender.

Córdoba e Instituto siempre presente

Gonzalo Bustamante jugó desde los 6 años hasta casi los 20 en la “Gloria”. El primer gol como profesional lo marcó el 30 de agosto de 2003 a Defensa y Justicia, equipo en el cual al tiempo vistió sus colores. Cuando debutó en la red salió corriendo a celebrarlo con sus padres que desde hace años van al mismo lugar de las plateas del Monumental. Había debutado en el primer equipo “glorioso”, con 17 años, el 31 de enero de 2003 frente Gimnasia de Jujuy. Una vida en Instituto, donde jugó 40 partidos oficiales como profesional, marcando tres goles y formando parte del plantel que logró el último ascenso.
También en Córdoba jugó en Talleres. Llegó a la institución de barrio Jardín a través del empresario Carlos Granero. En el “Albiazul” jugó desde el 2005 al 2007, donde marcó dos goles en 32 partidos. “A Talleres fui para no dejar el fútbol. En ese momento quedé libre de Instituto, pasó el tiempo, no tenía ninguna posibilidad y mi representante, que era Granero, tenía la cabeza en otra cosa, y estaba con el gerenciamiento de Talleres. No me buscó club y se dio la posibilidad de ir ahí. Pasó eso. Le estoy agradecido a Talleres por ese paso”, relata un ya experimentado Bustamante, que el 11 de diciembre último cumplió 33 años.
En tanto, al hablar de la “Gloria” su tono de voz cambia. Es más jovial. Y así lo expresa: “Instituto era mi casa, es el club del que soy hincha. Lo sigo siempre y trato de estar atento a lo que pasa. Tengo amigos que son muy hinchas del club y siempre estamos hablando... Obvio que la ilusión de volver algún día, si se puede, siempre está. Me hubiese gustado volver antes a Instituto, pero no se dio”.
No se queda con esa frase. Y, además, grafica: “Instituto me enseñó, me educó, viví toda mi infancia, mi adolescencia. Es un club con todas las letras. En Instituto salen grandes jugadores, pero mejores personas. Era en aquel momento así, y ahora por lo que uno ve sigue igual”.

- A propósito de tu amor por Instituto y lo que significa Talleres para los hinchas (ya te recriminaron ese paso), ¿cómo lo viviste y que pensás?
- Sí, obvio que me lo recriminaron y sufrí mucho. Pero son cosas del fútbol y las entiendo. Mis amigos, mi familia saben bien qué pasó y porqué tuve que ir. Mi familia sabe lo que siento por Instituto. Mirá, me pasaron cosas increíbles cuando tuve que enfrentar a Instituto.

- ¿Como qué?
- Un partido que tuve que enfrentarlo, con Chacarita me parece o con Defensa, no recuerdo bien con qué club. Era horrible ir a jugar contra Instituto. Unos nervios y me desgarré cuando terminó el partido. Estaba en el vestuario, yendo a bañarme y me pinchó caminando. Es que era por los nervios que me generaba, porque no quería jugar contra Instituto. La pasaba muy mal. Ir a Alta Córdoba, de visitante, era horrible.

- Durante la charla hablaste mucho de tu edad. ¿Cuánto te queda?
- No, no pienso en el retiro. Ni se me ha cruzado por la cabeza. Tenemos un grupo de whatsApp con los compañeros del plantel del ascenso, del 2004, y ahí soy el más pibe –se ríe-, me odian por eso. Te cuento, por el tema del centenario, se está viendo de juntarse para celebrarlo con ese plantel y jugar un partido. Ahí, con ellos, me siento un pibe todavía.

Clubes en los que jugó Bustamante

Instituto
Talleres
Los Andes
Evian (Francia)
Chacarita
Defensa y Justicia
Atlético Tucumán
All Boys
Levadiakos FC (Grecia)
Deportes Iquique (Chile)

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