Entre Macriland y la Isla

Opinión 13/03/2018 Por
“Al igual que los tartamudos que no tartamudean cuando cantan, el Presidente habla de corrido y sin lapsus cuando miente”. ¿No será ésta la razón de la propagación inusitada del hit del verano? ¿Cuánto tiempo puede gobernarse basándose en la mentira?
Macri + De la Sota_01

chapa_ed_impresa_01

Por: Luis Rodeiro - Especial para La Nueva Mañana

Vivir en Macriland

1. No tuvimos oportunidad, el pasado lunes, de comentar el discurso del Presidente de los argentinos, elegido por el voto ciudadano (no me olvido, no), en la inauguración del periodo legislativo. Muchas opiniones se vertieron sobre sus palabras con atinados enfoques sobre sus alcances; pero me quedo con la mirada de María Moreno, quien nunca lo vio –como todos- “tan aplomado ni desenvuelto”. Con su agudeza, advirtió que “no capotó en el deslizamiento entre el discurso oral y el leído ni traspapeló hasta repetir un párrafo como quien lee lo que escribió otro”. No derrapó en aquellos infortunios oratorios, honestos (es lo que piensa) pero políticamente incorrectos, como cuando se lamentó –recuerda María Moreno- de que la droga matara a tantos pobres como a “gente muy valiosa” o cuando habló de la educación pública como “caída” o lanzó su vena poética afirmando que “el mar es muy grande y el submarino muy chico”.

2. Celebré esas agudezas de la colega. Sin embargo, lo que más me impactó es su certera advertencia, cuando nos dice que el Presidente no habló para inaugurar el 136° periodo del Congreso, sino para la inauguración –diría yo de manera formal- de Macriland, “un lugar ficticio”. El lugar de “lo peor ya pasó”, esmerándose en detallar la felicidad presente o futura, planeada o bien estacionada –conmovedor fue el párrafo dedicado al cinturón de seguridad y a la sillita para el bebé en cada automóvil, apunta María- o sea un País de Jauja neoliberal”.

3. Rescato una última agudeza, sólo para no ser abusivo, que es cuando afirma que lo que demostró Macri en el discurso es realmente alarmante: “Al igual que los tartamudos que no tartamudean cuando cantan, el Presidente habla de corrido y sin lapsus cuando miente”. Y miente, con todos los indicadores económicos, con todos los indicadores sociales, con todos los indicadores políticos, con todos los indicadores culturales. Nos miente como suelen hacer los mayores con los niños. Nos habla del “crecimiento invisible”, del “diálogo creador”, del trabajo en equipo entre él (ellos) y nosotros. Que le dice a los jubilados que ganarán menos pero que estarán mejor; que los maestros tienen la enorme posibilidad de dar clases y después vender carbón y completar así sus ingresos como auténticos “emprendedores”, que es la marca en el orillo De la Felicidad.

4. Ustedes todavía no comprenden la importancia descomunal que tienen los CEOs, que han logrado no sin esfuerzos reunir un capital, que depositan en el exterior para que vean la capacidad y la sagacidad de los argentinos: que el dólar sube y sube no como un signo de debilidad sino de fortaleza y que forma parte de la estrategia para llegar al cielo. Que hombres y mujeres de poca fe no se dan cuenta del enorme “crecimiento invisible”, que la inflación está sólo en nuestras cabezas; que las apariencias engañan, que no hay despidos, que la persecución a los adversarios es una cuestión de los jueces, que los canas del gatillo fácil, que matan por la espalda, son los nuevos héroes de Macriland, el lugar ficticio que estamos construyendo. Sí, “al igual que los tartamudos que no tartamudean cuando cantan, el Presidente habla de corrido y sin lapsus cuando miente”. ¿No será ésta la razón de la propagación inusitada del hit del verano? ¿Cuánto tiempo puede gobernarse basándose en la mentira? ¿Cuánto tiempo puede tardar la maestra mal paga en escribir en el pizarrón con el carbón que vende, mientras prepara la clase de mañana, la letra del hit del verano inteligentemente abreviado?

Vivir en la Isla

1. Por esas cosas raras de la tecnología, el 5 de marzo, Facebook me devolvió a la memoria un texto que había escrito hace tres años y que ya en su encabezamiento manifestaba que venía todavía de más atrás. El texto hablaba de la necesidad que tenía el kirchnerismo de unirse y organizarse, “de transformar su fragmentación en una fuerza coherente que tenga la potencialidad indispensable para ser una alternativa”. Y, agregaba, que hasta entonces, el kirchnerismo se debatía entre “el ser y el no ser”, reconociendo que los intentos habían sido trances complejos.

2. La nota recuperada por Faceboock el pasado 5M aventuraba una reflexión. “Así como el kirchnerismo claramente significó el rescate histórico de un peronismo que había sido prostituido por la desviación menemista; en Córdoba, la proyección nacional del movimiento popular chocó contra la larga hegemonía neoliberal, sustentada tanto por el radicalismo como por la desviación delasotista del peronismo”.

3. En afán de explicar esa larga hegemonía, afirmaba que el delasotismo, inmerso en el modelo neoliberal, representó un rostro modernizado del mismo. Que no rompió con el menemismo, sino que lo perfeccionó de una manera más sutil. Recordaba que, allá por 1999, cuando compitió por la gobernación, De la Sota cultivó una imagen de político posmoderno, que tenía algo de Aznar, pero también una porción de Felipe González; que era John Major, pero a la vez Tony Blair. Al igual que sus modelos: sonrisa amplia, con remembranzas kennedianas; facilidad de palabra y don de ubicuidad; imagen pulcra pensada desde el objetivo de la cámara televisiva; pragmatismo, escasez de escrúpulos y abandono de las definiciones ideológicas a la hora de construir poder. Todos ellos con un discurso ambiguo, que venía a reemplazar la adustez de Margaret Thatcher y George Bush, impulsores del modelo neoconservador, que las fuerzas de la economía lograron imponer en el mundo.

4. Cito sólo algunos párrafos de la recuperación misteriosa del FB: “No fue un improvisado. Llegó al gobierno, tras una lectura sagaz de la realidad. (…) reservó para el estricto orden interno, los símbolos y la mística del justicialismo, y los reemplazó por otros símbolos y otra mística más universal y más moderna”. Citaba a Eduardo Planes, cuando recordaba que “De la Sota vació de contenido político e ideológico -no digamos revolucionario sino al menos progresista- al peronismo mediterráneo, al conformar Unión por Córdoba, en alianza con la Ucedé, el Partido Demócrata Liberal, el minipartido de Cavallo, el partido Recrear de López Murphy, ex asesor de Angeloz y el Partido Demócrata Cristiano, vinculado al Arzobispado”.

5. Decía: “Supo trabajar sobre las debilidades del oficialismo: la debacle económica-social angelocista y el autoritarismo creciente de Mestre. Para ello forjó una imagen de hombre dispuesto al diálogo, cultor de las formas democráticas, abierto y renovado. Gran actuación que logró borrar aquella otra imagen que lo presentaba como militante del peronismo diestro, cercano a Guardia de Hierro y soldado de Isabel, como lo destacan las diversas biografías que indagaron sobre su pasado. Decía: “(…) supo recostarse bajo las alas seguras de quienes ostentaban y ostentan el poder económico en la provincia: las grandes empresas, alguna vez familiares –de los Astori, de los Roggio, de los Pagani, de los Urquía, etc.- que convergían en la Fundación Mediterránea. Por eso, antes de llegar a la gobernación, ya había sido reconocido por estos empresarios como el hombre que había abierto las puertas de la política a uno de sus hijos dilectos: Domingo Cavallo. De la Sota hablaba de “la modernización del peronismo”, para justificar así su nuevo catecismo neoliberal”.

6. Decía: “Representó así una nueva derecha, ésa que -a pesar de repetir viejas ideas- se presentaba a la sociedad con un lifting engañoso. (…) De la Sota, parado sobre el pasado combativo cordobés, tuvo la habilidad de crear la sensación de que todo sucede como si fuera una cosa, pero es otra. Como si su política fuera progresista, pero es retardataria; como si fuera liberal, pero es autoritaria; como si fuera popular, pero es elitista; como si fuera participativa, pero es verticalista; como si fuera peronista –en su versión original-, pero es el más acabado modelo neoliberal. No es poco.

7. Pasaba revista a sus propuestas, muy cercanas a las pregonadas por los social demócratas de la mentirosa “tercera vía”. Y concluía que no se podía ignorar el significado del delasotismo y cómo su sombra se proyecta hacia el interior de la construcción del kirchnerismo, promoviendo en muchos dirigentes una imposible y negativa doble lealtad. La pregunta que me hago es ¿por qué eligió FB esta nota el pasado 5 de marzo? ¿Sabe algo que yo no sé o que no quisiera saber?

Edición Impresa

Seguí el desarrollo de esta noticia y otras más,
en la edición impresa de La Nueva Mañana
 
Todos los lunes en tu kiosco ]


Te puede interesar

Te puede interesar

data-matched-content-ui-type="image_card_sidebyside" data-matched-content-rows-num="4" data-matched-content-columns-num="1"