Muggione, el verdugo del “Ciclón”

Entrevistas 12/03/2018 Por
El “Huevito” fue el autor del gol en el último festejo de Racing de Nueva Italia ante San Lorenzo, en el ’89. Ahora vuelvan a verse las caras por Copa Argentina y contó la experiencia de aquella jornada.
Ver galería 1989-08-27 - Bernuncio, Carrasco y Marchi marcan a Márquez en su debut Vs. San Lorenzo
1 / 3 - Fotos y recortes: gentileza Sebastián Albornóz

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Por: Federico Jelic

El azar quiso que todos vuelvan a recordar su gol, a esta altura, conservado en un museo, en un sitial de privilegio. Racing de Nueva Italia vuelve a soñar con jugar con los grandes, como una película ambientada en Primera División, después de que el sorteo confirmara que tendrá que medirse ante el poderoso San Lorenzo de Marcelo Tinelli por los 32 avos de Copa Argentina, y para alimentar un poco más las ilusiones. Los últimos antecedentes fueron positivos para “La Academia”.
La última vez que se enfrentaron fue victoria para el “Ciclón”, en cancha de Ferro Carril Oeste, pero esa misma temporada, la 89-90, en la primera rueda, el festejo quedó para el local por 1-0. Y el artífice de ese triunfo fue un tal Aníbal Muggione.
Hijo del histórico Gualberto Vidal, algo así como un “bombero” y DT interino permanente de la institución albiceleste, el “Huevito” hoy es DT de Matienzo de Monte Buey, de la Liga Bellvillense de fútbol.
Inevitable fue preguntarle sus sensaciones sobre aquel 28 de septiembre de 1989, hace casi 29 años. “Vos sabés que me acordé en el acto. Apenas se confirmó el sorteo me llamaron amigos de todos lados para recordar ese momento. El grupo de Whatsapp ‘ardía’. La verdad que muchos no se acuerdan y está bien, si fue hace casi 30 años pero me pone contento que hinchas y amigos mantengan presente ese gol. Encima fue de tiro libre, como para darle más emoción”, le cuenta Muggione (52 años) a LA NUEVA MAÑANA.

La historia del gol

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16 Partidos disputaron en el historial Racing contra San Lorenzo, con tres victorias de “La Academia” (13 goles), siete para el “ciclón” (19 goles) y seis empates.

El cronómetro marcaba 37 minutos del segundo tiempo, Racing arrinconaba a San Lorenzo, que venía puntero de la mano del DT Héctor Veira, con un gran equipo que contaba en sus filas a un ex “Académico” y goleador como Víctor “Gallo” Ferreyra, más jugadores de talla como Sergio Marchi, García, Tempone y Bernuncio.
Muggione, que había ingresado en reemplazo de Dialeva, debatió con varios compañeros por la responsabilidad de la ejecución y finalmente consiguió el tanto clave. Transcurría la tercera fecha de la que sería la última campaña de Racing en la máxima elite nacional.
“San Lorenzo tenía un equipazo y nos planteó un buen partido. Nosotros habíamos empatado con Argentinos Juniors y perdido con Platense, así que necesitábamos sí o sí los tres puntos porque el descenso ya era una realidad. Recuerdo que Julio Ceballos y Daniel Ibarra me pedían la pelota, pero yo la había agarrado primero”, desarrolló su relato el “Huevito”, al tiempo que agregó: “Y encima, el primer remate pega en la barrera, pero el árbitro cobró adelantamiento y los mandó un metro más atrás. Todos se me vinieron encima para sacarme la pelota otra vez”.
“La cuestión es que lo vi a Docabo muy parado al otro palo- continuó su historia-entonces lo arrebaté, a todo o nada, y la puse al lado del palo. Me tenía mucha fe. Fue detrás del arco que da a espaldas a la escuelita. Nos abrazamos como locos, porque no veníamos nada bien en el torneo y encima sirvió para ganar”.

- ¿Eras el encargado de patear?
- No era la prioridad pero siempre yo pateaba en los entrenamientos. Me quedaba después de hora y el DT lo sabía. Era Rodolfo Motta. De todas maneras era una opción más. A San Lorenzo ya le había convertido de tiro libre, a José Luis Chilavert. Fue en el Chateau Carreras, en un empate 4 a 4. Fui por un tiempo su verdugo (risas).

- ¿Cómo siguió tu camino?
- Racing ya pasaba por una severa crisis, no estábamos al día y había retrasos salariales. Luchamos esa campaña como pudimos pero después la verdad apenas tuve chance de poder ir a otro club, me fui. Empezaron todos los problemas que te podés imaginar. Lo digo con mucho dolor, porque Racing me dio mucho en mi carrera, estuve tres años vistiendo la camiseta y claro que no me gustó que se vaya al descenso. En mitad de temporada firmé con Deportivo Táchira de Venezuela y jugué por varios equipos de esa región. Pero así se dieron las cosas, yo no reniego de eso. Pero me pone contento que el club vuelva a recuperar terreno en los campeonatos nacionales, que empiece a resurgir. Se lo merece por su grandeza y por su barrio. Es un club grande, como una gran familia.

- ¿Te escribieron amigos e hinchas por ese gol, apenas se conoció que San Lorenzo era el rival?
- Sí, de todos lados, hinchas de Racing y amigos también del fútbol. Ahora es cuestión de ir a alentar. Encima San Lorenzo viene bien, tercero en el campeonato. Ojalá ese partido (previsto para el 25 de abril) se juegue cerca, San Luis, Rafaela o por la zona. Te juro que me voy a verlo de una. Y si hay una falta en la puerta del área, me bajo de la tribuna y la pido para patear (risas). Y espero que Racing pueda hacer un digno papel.

“Huevito” y el silbato

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Desde 2002 se encuentra instalado en Monte Buey, donde inició su camino como director técnico. Entrenó a Sarmiento de Leones el año que fue invitado al Federal B, le tocó enfrentar a Racing incluso en esas categorías, aunque no pierde la tranquilidad de dirigir en una ciudad pequeña y apacible. “Es muy curioso porque yo empecé a dirigir en San Martín, el otro equipo de la ciudad, y hace ya años que estoy en Matienzo. Se vive con una paz maravillosa”.

Y claro, por ser hijo de Gualberto Vidal, no podía heredar otra pasión que la de dirigir. “Nunca coincidimos con mi viejo en Racing, pero lo sigo teniendo dentro mío. Feliz estoy de poder seguir su camino, de que me haya inculcado la pasión por este deporte. Él quería mucho a Racing”, aclaró.

- ¿Venís seguido a Córdoba?
- No siempre, cuando hay lugar en la agenda me hago una escapada. Nosotros jugamos los fines de semana, eso es una traba. Vengo a ver a mis hermanos y familiares. Eventualmente voy a la cancha, llevo a mi hijo a ver a Talleres, es hincha fanático. Pero la verdad ya estoy instalado en Monte Buey. Uno se acostumbra a la vida de acá y después no querés más perder esa tranquilidad.

- ¿Seguís pateando tiro libres en los entrenamientos?
- (risas) Sí, y te juro que paso la barrera todavía. Eso no se cambia. Algún consejo puedo dar. Yo aprendí mirando patear a Daniel Willington. Con un maestro así todo es más fácil.

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