Las urgencias de Instituto en una temporada especial

Opinión 28/02/2018 Por
El club de Alta Córdoba no peleó el ascenso en los últimos torneos. En el año de su centenario, los resultados apremian en el Albirrojo. Dos triunfos que dan aire.
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“Estamos buscando un funcionamiento que nos permita jugar bien y que nos acerque a la victoria”. (Darío Franco, entrenador de Instituto)

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Doce años ya. Y en Alta Córdoba esos doce años molestan y duelen. Doce años desde que Instituto participa en la B Nacional. Doce años desde que la “Gloria” anhela retornar a Primera. De todo ha pasado en esos doce años, equipos que lucharon por el ascenso, la mayoría, y planteles que fueron una decepción. Equipos que jugaron de forma ofensiva como los de Darío Franco y Claudio Vivas, equipos que eran prácticos como el de Marcelo Bonetto y “Miliki” Jiménez, equipos que ponían mucho huevo como el del “Chulo” Rivoira y Elvio Agüero. Se ha probado de todo, pero siempre faltó algo.

Y todo indicaba que este 2018 se terminaba. ¿Argumentos? Se armó un plantel pensado para lograr el ansiado regreso a la elite en el año del Centenario.

Sin embargo, sigue en la irregularidad para conseguir resultados que lo hagan soñar. Deambula en un momento de bifurcación. Un par de triunfos y lo vuelve a meter de lleno en la ilusión por el sueño de Primera. Un par de derrotas y lo ubica en la depresión de luchar contra los promedios. Así está dado el panorama.
Pero, ojo, en los últimos torneos Instituto ha atravesado por esta misma ambigüedad. No logra ser el protagonista que su historia requiere. No obtiene esa regularidad que supo tener apenas retornó a esta divisional. Los últimos años han sido de dolores de cabeza para el fanático albirrojo; y esa herencia también la tiene soportar el actual plantel.
Por eso, está urgido de resultados. Los futbolistas así lo manifiestan; sus hinchas también.

“... Alguna vez, eso sí, las cosas cambian. Y eso es lo que no entienden los que no son hinchas de fútbol, o los oportunistas que se creen que el fútbol es un lecho de rosas. Ellos volverían a la cancha después del final de la mala racha. Después de un par de victorias, como mínimo.
Pero los futboleros, no. Los futboleros necesitamos estar ahí cuando todo anda mal, para asegurarnos de estar ahí cuando cambie. Y no importa si antes del cambio nos falta comernos otras seis derrotas, agregar doce partidos sin ganar, o catorce horas sin meterle un gol a nadie. Ahí estaremos.
Y cuando la racha termine… Santo Dios. Habremos nacido de nuevo.”
(Del cuento “Mala racha”, de Eduardo Sacheri)

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