“La gente se apasiona por el drama, la comedia, la tragedia que conviven en el fútbol”

Shawn Stein es profesor de Washington College y doctor en literatura latinoamericana. Diálogo sobre el fútbol y la ficción futbolera de América.
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(Collage: www.dickinson.edu)

La pelota de fútbol rueda sobre potreros sin arcos, veredas agrietadas o estadios multitudinarios; rueda en diversos contextos con las más llamativas particularidades. Y la literatura ya no puede obviarla más y los textos sobre este deporte se multiplican.

Tal es así, que Estados Unidos, el profesor de la Washington College, Shawn Stein, ha estudiado cómo este “fenómeno” tiene vida en Latinoamérica.

Stein recientemente publicó, junto a Nicolás Campisi, el libro “Por amor a la pelota: once cracks de la ficción futbolera”, donde conviven once cuentos de once autores latinoamericanos, entre ellos Sergio Sant’Anna (Brasil), Selva Almada (Argentina), Juan Villoro (México), Edmundo Paz Soldán (Bolivia)... Una selección impecable que es un disfrute para los amantes de la literatura... y del fútbol.

Compartimos un diálogo con el catedrático norteamericano en una charla donde repasamos diversos tópicos, unidos en un punto en común: el amor por la pelota y los cuentos sobre ella.

- Teniendo en cuenta que en Estados Unidos no hay mucha tradición futbolera, ¿Cómo se inició tu pasión por este deporte?
- Entré al mundo futbolero cuando mis padres optaron por inscribirme en un equipo juvenil con seis años de edad, que es de lo más común para niños en las regiones urbanas y suburbanas de este Estados Unidos. Un detalle, mis padres no son muy de fútbol; ni les interesan los deportes en general. Supongo que vieron el fútbol como buena manera de distraerme de los impactos de su separación... Desde entonces sólo he parado de jugar fútbol cuando tengo lesiones, como los dos años que demoré con la recuperación del ligamento de rodilla que me reconstruyeron hace casi diez años. Con mi edad y el cuerpo que tengo, probablemente debí haberme jubilado del juego hace tiempo pero es algo programado en mi alma que todavía no logro soltar. Digamos que mi pasión se inició jugando.

- ¿A qué se debe que en Estados Unidos el fútbol no es tan popular como es en gran parte del resto del mundo?
- Es un fenómeno curioso pero relativamente fácil de explicar. Es casi imposible que el fútbol sea tan popular en Estados Unidos como es en la gran parte del planeta. Existen diferentes teorías y explicaciones históricas sobre el desarrollo del capitalismo y los deportes en este país. Efectivamente, la diferencia principal es que no tenemos el fenómeno de un solo deporte nacional que domina la atención mediática, hoy en día tenemos tres: el fútbol americano, el básquet y el béisbol. El hockey sobre hielo también es muy importante aquí. Pero desde el Mundial y la inauguración de la MLS en 1994, el fútbol aquí ha estado en una trayectoria lenta de competir con los grandes deportes. Cada vez más, el éxito de las selecciones (femenina y masculina) en los Mundiales atrae más espectadores y con eso se atrae más inversión en las ligas profesionales. Estados Unidos es el país campeón del espectáculo y también del complejo (y don) de querer pensar que es el número uno en todo lo que hace. Para la gran mayoría de estadounidenses debe ser muy difícil aprender a disfrutar de un deporte cuando nuestra chance de ganar es mínima, como en el caso masculino. En comparación, la inmerecida falta de interés en el fútbol femenino es otro tema pero es un fenómeno global…

- ¿Quién es tu futbolista preferido? Leí que de niño querías ser como Maradona. ¿Por qué?
- Sí, de niño los únicos futbolistas que existían en mi conciencia eran Pelé y Maradona. El juego y la actitud de Maradona me llegaba más. Hoy, con más conocimiento de la historia del fútbol, para mí es mucho más difícil tener un preferido pero si me amenazaran con la muerte para escoger diría Ronaldinho Gaúcho.

Diego-Maradona-1986

- ¿Se puede ser hincha de fútbol, pero no ser hincha de ningún equipo?
- Ésta es casi una pregunta metafísica, ¿no? Por casualidad, muchos piensan que Borges odiaba el fútbol pero yo me atrevería a argumentar que él renunció a su interés en el fútbol cuando se concientizó del impacto maléfico del espectáculo y el culto ciego a los resultados. Tal vez sea función de ser futbolista en un país que tiene un fútbol subdesarrollado pero es cierto, más que nada, yo soy hincha del juego en sí. En el fútbol americano y el básquet, soy hincha ferviente de los equipos de mi estado, Colorado. Así que no soy un extraterrestre total. En el fútbol simplemente no tengo equipo, no obstante siempre escojo un bando cuando veo un partido…

- De tus estudios sobre literatura y el fútbol. ¿Qué encontraste de especial sobre esta temática en Latinoamérica?
- El retrato del fútbol en la literatura latinoamericana es un fenómeno que se traza casi hasta la llegada del deporte al continente en el tardío siglo diecinueve. Sin embargo, a través del siglo veinte, mientras se desarrollaba el fútbol moderno, también se desarrollaba una clara tensión entre intelectuales sobre la utilidad social del deporte. La escasa presencia del fútbol en la literatura de la primera mitad del siglo pasado me interesa tanto como el período que se observa en los últimos treinta o cuarenta años. A pesar de la enorme producción literaria en torno al fútbol en las últimas décadas, la idea de leer la ficción futbolera como un subgénero aparte es algo relativamente nuevo. Dentro de esta agrupación hay de todo. Los enfoques de mi investigación son la política, la violencia, las relaciones de género y la memoria. Además de mis propios intereses, me encanta la idea de que la literatura futbolera permite al lector más analfabeto (en términos futbolísticos) a presenciar perspectivas y eventos del fútbol que desconoce y tal vez nunca se atrevería a conocer en un ámbito “real”.

- ¿Por qué crees que el fútbol se mezcla de manera tan intensa en la vida de las personas?
- La gente se apasiona por la competencia, el drama, la comedia, la tragedia y la humanidad que conviven en el fútbol, aunque sea un solo partido o un mega campeonato. Como cualquier otra pasión, los deportes tienen la misma capacidad poderosa de generar patriotismo y fanatismo. El fanatismo intenso consume nuestra identidad, nuestros pensamientos y nuestros comportamientos. El caso específico del fútbol es que tiene muchos más fieles que cualquier otra pasión en el mundo.

- Te hago una pregunta que le haces en tu libro a varios autores: "¿Ves alguna conexión entre el proceso de creación y la manera en que uno juega o la manera de ser hincha?"
- Es una pregunta para artistas. No sé si tengo la calificación para contestarla pero para mí es obvio que todos gozamos de una buena gambeta, aunque lo haga uno mismo u otro jugador, aunque sea por escrito o por lectura.

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- ¿Cuáles son tus autores “futboleros” preferidos? Por qué?
- Es como preguntar quiénes son mis autores argentinos preferidos, o brasileños preferidos, etc. El cuerpo de literatura futbolera es enorme y hay de todo. Creo que la calidad de los once autores antologados en Por amor a la pelota demuestra lo difícil que es esa pregunta.

- ¿Por qué crees que en Argentina hay tanta literatura sobre fútbol y de acuerdo a lo que leí en vuestro libro, según los comentarios de los autores, en el resto de los países latinos no es tanto?
- Es otro fenómeno que tiene una explicación relativamente sencilla. Según lo que voy descubriendo, en Latinoamérica, las tradiciones literarias en las que más aparece el fútbol son de Argentina, Brasil y Uruguay. La resonancia de los títulos mundialistas en la producción literaria es una consecuencia natural de los resultados.

- Durante mucho tiempo en muchos lugares académicos se renegó de la literatura sobre fútbol o literatura futbolística, y Fontanarrosa o Soriano, por ejemplo, no fueron reconocidos en vida. ¿Crees que el hecho de que autores como Benedetti o Bolaño hayan escrito cuentos futboleros fue un golpe hacia aquellos que prejuzgaban este tipo de textos?
- Tampoco creo que el cuento de Benedetti ni el de Bolaño hayan recibido mucha atención en vida. Sin embargo, tengo la impresión de que ese golpe finalmente está entrando en marcha.

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(*) Publicado originalmente en la desaparecida web de LA MAÑANA DE CÓRDOBA en febrero de 2015.

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