Jerónimo Morales Neumann: "Instituto fue mi primer amor"

Entrevistas 23/02/2018 Por
El otrora delantero ya está retirado del fútbol profesional y hoy tiene un hobby particular: entrenar águilas. Desde Mendoza anhela: "Me encantaría ir a la cancha de Instituto y volver a sentirme aplaudido".
MORALES NEUMANN 1 - FACEBOOK

La memoria es recuerdo, la memoria es tiempo. "Somos nuestra memoria", escribió Jorge Luis Borges. Sentirse vivos es, también, recordar aquellos gratos momentos. Es un combustible para seguir andando. Por eso, tal vez, hace unos días Jerónimo Morales Neumann posteó en su cuenta de Instagram un mensaje a los hinchas de Instituto: "No me olviden".

Y claro que los fanáticos albirrojos no lo olvidan. Lo tienen bien presente. Sus goles ante Talleres y Belgrano son siempre recordados a pesar del tiempo transcurrido.

En LA NUEVA MAÑANA dialogamos con aquel otrora delantero, que hoy con 31 años ya está alejado de la práctica profesional.

“Estoy instalado en Mendoza, que es la ciudad donde nací y donde está mi familia y mis amigos. Al vivir tanto tiempo en lugares donde hablaban en inglés, aprendí el idioma y me asocie con mi representante y le doy una mano. Viajamos mucho a los lugares donde se habla inglés y en esos lugares me encargo yo”, contó Morales Neumann desde la tierra del buen vino. 

Pero no sólo se dedica al tema de la representación. Tiene un hobby muy particular: cuida y entrena águilas. Sí, águilas. "Desde chiquito me gustaron siempre las aves rapaces, la águilas, los halcones. Demandan mucho tiempo, mucho cuidado y cuando jugaba nunca pude tenerlas, porque la vida del jugador de fútbol es de muchos viajes. Pero ahora que estoy instalado tengo. No es un trabajo, es un hobby. Voy mucho al campo con las águilas, los halcones...Me apasiona mucho".

- Tenés 31 años. ¿Por qué no seguiste jugando?

- Me retiré porque en Australia me rompí los ligamentos del hombro y decidí no operarme. Pero cuando me volví me di cuenta que tenía que operarme. Y me rompí también los ligamentos de la rodilla. Y la verdad que estaba muy cansado y no tenía ánimos de operarme las dos cosas. Fortalecí la rodilla y el hombro, seguí jugando así y me terminé dando cuenta que no estaba a la par de mis compañeros. Entonces, bueno, decidí retirarme por eso. Sentía que no podía pelear un puesto mano a mano con mis compañeros. Eso me llevó a tomar la decisión.

- ¿Y cómo fue ese momento de tomar la decisión de dejar el fútbol? 

- Me llevó tiempo, porque era una decisión de vida. Pero lo estaba sufriendo mucho, de no poder competir mano a mano con mis compañeros. No me sentía en nivel de mis compañeros. Me frustraba mucho. Llegaba todos los días a mi cada frustrado por no poder rendir lo que yo sabía que podía rendir. Fue difícil, pero sentí que era lo que tenía que hacer. Extraño sentirme bien y poder competir. Extraño esa época de jugar con estadios llenos. Extraño mucho, es imposible que no se extrañe. Pero el último tiempo jugaba con mucho dolor en la rodilla y en el hombro y eso me hizo mal, al punto que llegaba frustrado todos los días a mi casa.

- ¿Por qué pusiste esa frase de "no me olviden" para los hinchas de Instituto?

- La realidad es que de toda mi carrera profesional donde más feliz fui, fue en Instituto. Fue reencontrarme con ser profesional, porque había jugado muy poco anteriormente. El cariño de la gente de Instituto... fue la primera vez que sentí mucho cariño de parte de una hinchada. Por más que en Australia también me fue bien y me querían mucho, es como que Instituto fue mi primer amor. Por eso me agarra mucha nostalgia cuando veo un vídeo de partidos, de momentos, y con Instituto tengo unos recuerdos que hacen que me agarre mucha nostalgia... Extraño por ejemplo, y nunca me voy a olvidar, cuando le hice el gol a Talleres, como te aturdía la gente por cómo gritaba por un gol que hice. Son cosas que no me podré olvidar nunca en mi vida.

Ese gol está en la memoria del fanático de la "Gloria". Esa tarde en el Monumental de Alta Córdoba. El mendocino hacía muy pocos días que había llegado a Instituto. Había debutado en el viejo Chateau Carreras con un golazo nada más y nada menos que ante Belgrano. Fue empate 2-2. Y a la fecha siguiente, el equipo que conducia "Vitrola" Guiso vencía por 3-1 a la "T". Y nuevamente, Morales Neumann, abría el marcador. 

Se puso los hinchas en el bolsillo. Dos partidos, dos goles, y ante los clásicos rivales. Esa fue su presentación.

MORALES NEUMANN - FOTO FACEBOOK

"Jero" en la previa al clásico en Alta Córdoba. "El gol contra Talleres la paré con la mano, sí. Es es que un delantero hace cualquier cosa por meter un gol. Hubiese sido una injusticia no ganar ese partido", relata. Foto: Facebook de Morales Neumann)


- ¿Volviste al estadio de Instituto después que dejaste el fútbol?

- De Córdoba tengo los mejores recuerdos, me quedaron muchos amigos. He ido varias veces, pero las veces que fui Instituto no jugaba. Me encantaría ir a la cancha y volver a sentirme aplaudido. Seguramente vaya en algún momento porque tengo muchos amigos. Córdoba es un lugar que me trae recuerdos increíbles.

Los recuerdos. La memoria. Remembranzas de tiempo que fue de "Gloria". Siempre esa sensación queda al dialogar con Morales Neumann. 

"Los dos goles que mas recuerdo son los que le hice a Belgrano, por la historia, porque fueron mis primeros goles. Y después está el que le hice a Nueva Chicago. Fue uno de los mejores goles de mi carrera, no se si se acordará la gente. Le pegué de afuera del área. Me gustó mucho. Después hay otro de la primera ronda, de esos primeros seis meses que estábamos complicados con el descenso, uno que festejamos mucho contra Platense. La empujé nomás, pero fue importante para ese momento, porque si perdíamos  caíamos en zona de descenso directo, pero ese gol nos sacó de esa zona. No fue de local, no estaba la gente, pero fue muy importante". rememora.

El fútbol deja cosas buenas, como aquellos recuerdos mencionados, y también momentos ingratos. Porque la memoria abarca diversos estadios.

En ese marco, el ex atacante tiene dos situaciones futboleras de esas que dejan sabores amargos. Muy amargos. Uno es el que le tocó pasar con Estudiantes de La Plata, cuando a días de ir al Mundial de Clubes, se quedó con el ticket en la mano, debido a una enfermedad (mononucleosis). "Por una enfermedad que me enteré diez días antes de viajar, me perdí de jugar contra el Barcelona, eso fue duro", dice.

Y también cuenta: "En la segunda etapa mía en Instituto, me volví de Inglaterra, que tenía, por así decirlo, un futuro de muchos años en Europa. Me volví con la ilusión de ascender y no se dieron los resultados. Tampoco yo jugué en mi nivel. Para mi esos seis meses fueron duros. Tanto en lo futbolístico como en lo personal. Era una meta que me había propuesto, volverme de Europa para ascender con Instituto".

En la "Gloria" más allá de esa segunda temporada en el 2011, donde las cosas no le salieron como esperaba, está, fundamentalmente, el recuerdo de su gran primer paso en el 2008 hasta el 2009. Son los "juegos" de la memoria. Por eso, en Alta Córdoba no lo olvidan.

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