A una década de un penal cruel

El 23 de febrero se cumplen diez años del clásico Instituto-Belgrano que dejó una marca en la carrera de Nery Lima, un pibe que, previo a ese juego, era considerado otra gran promesa de La Agustina.
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1 / 2 - “El fútbol me dio muchos amigos. Con el Loco Carranza y Mauro Bogado tengo relación hasta el día de hoy”.

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Por: Marcos Villalobo - [email protected]

"Se levanta los domingos y mira por la ventana, no sea cosa que el viento se mande una macana". (Daniel Salzano)

Las agujas del reloj en su andar pueden asustar. El sonido del segundero retumba... ¡Cómo pasa el tiempo! Diez años ya han transcurrido de aquel ingrato día en el viejo Chateau Carreras. Cuando Nery Lima repasa las cosas que le han sucedido llega a la conclusión de que fue un aprendizaje para la vida, pero que también hubo cosas que se dijeron que no fueron. Una carrera que ya finalizó y remembranzas de un paso que le dejó muchas satisfacciones. Siempre hubo sacrificios que no fueron publicados e ilusiones que asustaron. Golazos celebrados y otros frustrados. Así es el fútbol, así es la vida.

Ha pasado el tiempo. ¿Pudo haber sido diferente? ¿Todo estaba predeterminado? ¿Y si no la pedía a la pelota? Erran los que se atreven. Pasó el tiempo tan rápido y del baúl de los recuerdos saltan como un torbellino esas emociones de jugar siendo un niño en el Nelson Tomás Page de Huinca Renancó, la alegría de compartir la adolescencia en el Fútbol Club de Villa Huidobro y los sueños y responsabilidades de vestir la albirroja de Instituto. Entre otras tantas, tantas, tantas cosas... tic, tac, tic, tac.

A las 9 de la mañana, en barrio Nueva Córdoba, se lo puede ver ingresando a la agencia de turismo Adán Viajes. Trabaja ahí. Sus días de fútbol ya han finalizado. El año pasado tiró lujos en Belgrano de Berrotarán, siendo una de las figuras atrayentes de la Liga riotercerense. Pero ya está. Colgó los botines. “Ya este año no voy a jugar más, por los tiempos en el trabajo. Se me complica”, dice. Tic, tac... tic, tac...
Colgar los botines no es fácil para nadie. Y menos cuando conociste la gloria, cuando probaste el sabor del profesionalismo, la adrenalina de un estadio lleno. Por eso no le es fácil a Nery Lima, que confiesa, que “extraña mucho” ese fútbol. Decisiones. “Ahora extraño más, porque estoy más grande y te das cuenta dónde estuviste”, explica. Tic, tac...tic, tac...

LA NOCHE PERFECTA
Nery Lima recién tiene 31 años. Debutó en la Primera de Instituto con 21 de edad, el jueves 9 de agosto de 2007. Esa noche inolvidable en el barrio de Alta Córdoba.
Aquella mañana en la concentración, cuando el técnico Héctor Rivoira ya le había anunciado que iba a debutar ante Chacarita por la primera fecha de la temporada 2007/2008 de la B Nacional, el chileno Pablo Galdames le dijo: “Vas a hacer un gol desde afuera del área”. Él se rió tímidamente; su compañero no. Desde su pueblo habían viajado sus padres y como quince amigos. Una banda.

El “Chulo” lo puso de volante central. La “Gloria” formó con: Diego Pozo; Leonel Pilipauskas, Iván Furios, Pablo Nieva y Franco Sanchírico; Diego Nadaya, Galdames, Lima y Hernán Buján; Silvio Romero y Matías Saad. Luego ingresaron Ignacio Griva, Renatto Riggio y Daniel Jiménez. A propósito, a los 25 minutos del segundo tiempo, tras un pase de “Miliki”, Nery Lima, el chico que estaba siendo la figura, hizo un golazo... desde afuera del área... como había pronosticado Galdames.

Una noche perfecta. Todos los medios lo dieron como el jugador del partido.
“Es lo que más me acuerdo. Fue un jueves a la noche. Empatamos uno a uno con Chaca y el DT era el Chulo... Y fue todo muy de golpe. Un día no me conocía nadie, y después, al otro día, estaba en todos los diarios. Fue como muy fuerte y por ahí no supe manejarlo”.

¿En qué sentido no lo supo manejar? “Me daba vergüenza salir a la calle o dar una nota”, confiesa. Era alegría y temor por lo que venía. Y vino el llamado de muchos representantes, y los elogios abundaron. Durante esos días de revoluciones nuevas lo habló Sergio Lippi, que era el ayudante de campo de Rivoira, también “Miliki”. Le aconsejaban que tenía que estar tranquilo.

Y UN DÍA TODO CAMBIÓ
De los elogios a la crítica. De ser considerado otra gran promesa surgida de La Agustina a los murmullos hirientes. “Un día te elogian y al otro día te matan. Pero son las reglas del juego, creo”, expresa Nery Lima cuando repasa esos primeros días como profesional y esboza una risa. Es que él vivió esas “reglas del juego” de la forma más cruda... y cruel.

Una década; este 23 de febrero se cumplen diez años de aquel, también, inolvidable clásico en el viejo Chateau Carreras entre la “Gloria” y Belgrano.
Instituto le estaba ganando al “Pirata” por el torneo de la Nacional. Dominaba el partido, pero no lograba dar el golpe final. Lima se mostraba, era el más activo, sin embargo no concluía bien las jugadas para cerrar el juego.
Y llegó el penal para el equipo que por ese entonces dirigía Ghiso.

El indicado para patearlo era Silvio Romero y, como segunda alternativa, Mauro Bogado. Pero Nery Lima lo pidió y lo ejecutó él. Su remate fue contenido por el arquero Carlos De Giorgi. El estadio pareció explotar... de bronca para los “gloriosos”, de esperanza para los “piratas”... y de desconsuelo para el volante.
Encima, a los pocos minutos y cuando el juego agonizaba, Belgrano, con un jugador menos, empató el partido. Todas las críticas estuvieron direccionadas en el pibe. En el vestuario Lima lloró como ninguno. No tenía consuelo. Se sentía responsable. Y lo hicieron culpable. El medio lo hizo culpable.

“Fue un partido raro. Ganábamos dos a uno y en una jugada que patéo al arco me la saca Turus con la mano en la línea. Era gol. Por eso después quise patear el penal. Y lo erré. Pero creo que lo peor fue después, porque sobre la hora nos empataron. Si no nos hubieran empatado, no hubiera sido tan relevante lo del penal errado; pero se dio así”, recuerda.
La mano de Turus. Las manos de De Giorgis. ¿Y si lo hubiese pateado Romero o Bogado? La historia ya está escrita. Se hizo cargo y no salió como esperaba.

“La crítica siempre estuvo, si jugás bien o jugás mal siempre te van a criticar. Lo que me molestó es que se metían en cosas de la vida personal, y que no eran así”, se lamenta.
Se nivel no volvió a ser el mismo. Dejó de ser la “promesa”. Él, incluso, lo entiende así. Ante la consulta al respecto de ese bajón, dice: “Sí, sí, es así. Pero no por las cosas que se dijeron”.

Durante aquellos días, el diario La Voz del Interior le consultó al técnico Ghiso sobre si había tenido una charla especial con el pibe, por el penal errado y algunas jugadas mal resueltas por el mediocampista. “Vitrola” respondió: “Son cosas que en el fútbol hay que superar. Si no, no podés seguir jugando. El fútbol tiene momentos lindos y feos. De lo que pasó, hay que aprender. No hay que llorar”. Todo un mensaje.

Un febrero de 2008 que se hizo tiempo; y que se quedó en el anecdotario, aunque para Nery Lima no le fue fácil. Lo sufrió. Porque no fue sólo ese partido. Fue lo que posteriormente ocurrió. “...después del penal cuando me tocó jugar no estaba bien con la gente. Tocaba una pelota y la perdía y empezaban los murmullos y no era fácil así”, narra.
Pero agrega: “Igual, tengo los mejores recuerdos de Instituto, y ningún rencor para con nadie”.

RECUERDOS DE “GLORIA”
Nery Lima llegó a las inferiores de Instituto tras destacarse en el sur de la provincia de Córdoba. El “Rulito” González fue el que lo recomendó y rápidamente fue fichado apenas lo vieron en “La Agustina”. Jugó en la local y el “Chulo” Rivoira le vio pasta y lo hizo debutar en el plantel profesional. Después de Instituto jugó en Nueva Chicago, en Desamparados de San Juan, donde volvió a jugar en buen nivel, luego militó en Villa San Carlos, Deportivo Maipú de Mendoza y General Paz Juniors.

“Creo que me hubiese gustado llegar a más y seguir jugando ahora. Pero tuve dos operaciones de ligamentos en la rodilla izquierda y creo que eso me jugo bastante en contra. Pero lo que más me gustó fue el paso por Instituto, que fue una gran parte de mi vida. La mayoría de la gente que me conoce es por Instituto por eso siempre le voy a estar agradecido”, expone al evaluar su carrera futbolística.

Esa vida ya finalizó. Las fotos de los momentos gratos e ingratos están guardadas. Algunos se exponen en un portarretrato, y en la memoria que no quiere olvidar. Los botines colgados miran de reojo, mientras se acomoda el cinto para ir a trabajar a la agencia de viajes.

En los días del futbolista profesional siempre hay metas, objetivos, anhelos, sueños. ¿Y ahora que esas ilusiones de pelota ya no están? “La meta ahora es trabajar para darle el mejor confort a mi hija Olivia, que ya tiene seis años”, dice aquel otrora talentoso mediocampista de llamativa habilidad. Tic, tac... tic, tac...

- Si pudieras volver el tiempo diez años, y tenés la chance de darte un consejo, ¿qué le dirías a ese joven Nery Lima?
- Y… le diría que lo disfrute, porque creo que eso es el fútbol. Disfrutar y vivir para el fútbol. Después te volvés grande y te das cuenta que tenés tiempo para hacer otras cosas.
Tic, tac... tic, tac... tic, tac...

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