Historias futboleras: Una “piedra” en La Agustina

Pequeños relatos 18/02/2018 Por
El último ascenso de Instituto, en el 2004, tuvo que sortear varios escollos. Un relato sobre aquellos días del plantel que dirigía el "Chulo" Rivoira. ¿Mito? ¿Realidad? Leelo como un cuento.
La Agustina

Hay testigos. Dicen que ocurrió. El mundo del fútbol está plagado de estas historias de gente que trae buena suerte, como el famoso “Empanada”, del que dicen que su sola presencia le trajo buenos resultados al Banfield de 2001 o al Racing de Nueva Italia de Ricardo Rodríguez.

Pero también están los denominados “piedras”.

En Instituto hace unos años sucedió algo muy curioso. Averiguamos y encontramos esta historia. El que quiera creer, que crea. 

En los entrenamientos del club del barrio de Alta Córdoba desde hacía mucho tiempo se hacían bromas, cuando lo veían llegar llevaban su mano y se tocaban el testículo izquierdo. Incluso los futbolistas que dialogaban con él hacían este gesto “ahuyenta mufas”. Pero parecía que quedaba ahí, en sólo una broma que compartían futbolistas, hinchas y periodistas que asistían a las prácticas de la “Gloria” de la temporada 2003-2004. Ese equipo que conducía Héctor Rivoira logró el ascenso. Sin embargo, en la semana previa debió vivir una situación “sobrenatural”.

La contraofensiva

El “Chulo” sabía de esta situación, primero se reía junto a todos, pero cuando llegó la época de los partidos finales ante Almagro comenzó a inquietarse. Rivoira confiaba mucho en ese plantel que tenía a Mauricio Caranta, Santiago Raymonda, Renato Riggio y el “Kily” Peralta en gran nivel, aunque la derrota 1-0 en la ida generó alguna preocupación, y había que tener todos los frentes bien cubiertos. Y uno de esos “frentes” era ahuyentar la energía negativa de este “amigo”.

Primero se pensó en enviarlo a dialogar con los futbolistas del elenco “Tricolor”, incluso averiguaron en qué hotel iban a estar para que fuera; pero creyeron que podía ser muy evidente. Tenían que hacerlo bien.

Entonces un periodista muy ligado al club le llevó la idea al DT. “Mirá, esto es difícil, hay historias y te puedo confirmar que es mufa. Yo tengo la mamá de una amiga que lo puede ‘freezar’. No me hablo con este muchacho, pero vos pedile y anotáme todos los datos completos, nombre, apellido, fecha de nacimiento, y demás, que yo se lo mando a esta señora”, le dijo el conductor televisivo, en un bar, al técnico, que aceptó, ya que no perdía nada.

“Averiguó los datos, los anotó en un papel, me lo entregó antes del partido de vuelta en el Chateau, y yo personalmente se los llevé a la señora, que freezó a la mufa”, cuenta el periodista, que pide reserva.

Después la historia es conocida: Instituto ganó 2-0 con el gol de oro del “Tanito” Riggio y ascendió a Primera División.  Todos contentos y por allí alguno recordó a la “señora” que había “fresado” al “amigo”.

El “retorno”

Ya en la elite del fútbol argentino, Instituto arrancó el Apertura 2004 con empate ante Banfield, triunfo de visitante en Argentinos Juniors y después siete derrotas consecutivas, la última justamente ante Almagro.

El “Chulo” se tuvo que ir una fecha antes, pero antes preguntó al periodista sobre aquel “freezado” y preguntó si había había concluido. El “amigo” seguía yendo continuamente a los entrenamientos y las derrotas ya eran muchas.

Otra vez en el bar, el conductor televisivo llamó a su amiga, hija de la “señora del trabajo”. La respuesta del otro lado del teléfono fue: “Mamá falleció hace unas semanas y la heladera fue descongelada para una mudanza”. El fallecimiento ocurrió después de aquella victoria ante el “Bicho”. Creer o reventar.

La defensa final

Las bromas con el “amigo” en Alta Córdoba continúan hasta estos días, aunque ya no se lo ve por el barrio. Incluso hay quienes dicen que se mudó de ciudad. Están los crédulos, los incrédulos, pero todos los días se alimenta la leyenda. Quienes conocen al protagonista directo, en su afán de “abogados defensores” sostienen: “Ché, pero él logró dos ascensos, en el ’99 estuvo en cancha de River ante Chacarita y en el 2004 en el Chateau con Almagro”. Y tienen razón, ya que desde que no se lo vio más por el club, Instituto sigue luchando en el ascenso. 

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