Preocupante: cada vez más obras sociales incumplen con la atención a diabéticos

Sociedad 09/01/2018 Por
Mientras se profundiza el incumplimiento de la Ley 26.194 que protege a las personas con diabetes, crece el temor de los pacientes ante el intento de modificar una norma aprobada por unanimidad en 2013.
Ver galería Nydia farhat
1 / 3 - - Nydia Farhat es referente de NADia, la asociación civil sin fines de lucro dedicada a la prevención, educación y motivación en diabetes mellitus. ONG impulsora y gestora de la nueva ley argentina de DM 26914.

chapa_ed_impresa_01

La viralización de un lamentable episodio protagonizado por un paciente con diabetes que reclamaba respuestas a su obra social y la reacción de un dirigente de esa institución dependiente de un gremio de Córdoba reavivó la polémica. Pero, que el árbol no tape el bosque…
Si bien ese hecho es otra muestra de una sociedad poco tolerante y generalmente maleducada e irrespetuosa, el problema central es la tendencia creciente a no responder a lo que establece la ley en materia de provisión de insumos y medicamentos para el tratamiento de una patología crónica que tiene cada día más incidencia en la población.

En la República Argentina está vigente una norma que actualizó el marco para la atención de las personas que deben convivir de por vida con un trastorno metabólico en su organismo. El costo del tratamiento de la diabetes varía según la persona y la modalidad que utiliza, pero las cifras que se manejan van de los 22 a los 40 mil pesos por mes, para contar con los insumos y medicamentos básicos. Vale destacar que en esa cifra se incluye la consulta médica de rutina, ya que las obras sociales no contemplan la atención con un médico diabetólogo. A esto hay que agregar que, sobre todo en el interior de la provincia, no es fácil encontrar médicos especializados en esta patología . La diabetes afecta al 10% de la población argentina, desde recién nacidos hasta ancianos

Distintas ONGs de la provincia expresaron su preocupación por la cantidad de obstáculos que impiden que las obras sociales y empresas de medicina prepaga entreguen en tiempo y forma las cantidades necesarias de insumos y medicamentos que prescriben los médicos.
En diálogo con La Nueva Mañana, Nydia Farhat, referente de la Nueva Asociación de Diabetes de Río Cuarto (NADia), expresó: “Nosotros recibimos consultas no sólo de Río Cuarto o Córdoba sino de todo el país, quizás porque somos los promotores o gestores de la Ley de Diabetes. Todos coinciden en un punto en común que es la falta de cumplimiento de las obras sociales”.
“La ley es taxativa, dice el 100 por ciento de todo lo que prescribe el médico y lo que el paciente necesita. Sin embargo, la mayoría de las obras sociales están en un franco retroceso para su cumplimiento”, precisó Farhat.

La ley de todos

Durante el 2013, un grupo de mujeres de distintos puntos del país inició una campaña para la modificación de la legislación vigente en materia de diabetes. Se trataba de madres de niños y jóvenes que padecen la enfermedad y que, a través de las redes sociales, comenzaron a gestar la idea de una reforma de la legislación que estaba desactualizada.
En un trabajo hormiga se comenzó a redactar un anteproyecto que, tras un profundo análisis, fue presentado al senador nacional por Mendoza, Ernesto Sanz, quien lo llevó al Parlamento.
Paralelamente, en distintos puntos del país se promovieron campañas para hacer visible la problemática. Fue así que artistas, deportistas, políticos y ciudadanos comunes adhirieron, dando respaldo a la iniciativa.
Finalmente, sobre el cierre del año, se concretó la aprobación de la nueva ley, convirtiéndose en el único proyecto que se aprobó de forma unánime en todo el período legislativo.

A fines de julio del 2014 se reglamentó la Ley N° 26.194.

A fines de julio del 2014 el Ministerio de Salud de la Nación emitió la Resolución 1156/2014 que reglamentó la Ley N° 26.194. De este modo, las obras sociales y empresas de medicina prepaga quedaron obligadas a proveer con una cobertura del 100 por ciento los insumos y medicamentos necesarios para el tratamiento de los pacientes con diabetes y en la cantidad que se estableciera según prescripción médica.
Estas modificaciones a la cobertura pasaron a formar parte del sistema de Prestaciones Médicas Obligatorias (PMO), comprometiendo a los prestadores a cumplirlas indefectiblemente. Fue así que quedó garantizada la provisión de insulinas de distintos tipos según prescripción médica, bomba de infusión continua de insulina, antidiabéticos orales, el glucómetro y tiras reactivas para el autocontrol.
Estos beneficios alcanzarían también a las personas que no estén adheridas al Sistema Nacional de Seguro de Salud, por lo que las provincias deberían implementar las medidas correspondientes para ello.

Una situación desgastante

Viviana Rodríguez, de la Asociación Diabéticos Unidos (ADU) de San Francisco, asegura que permanentemente llegan a la institución pedidos para cubrir las falencias del sistema de cobertura. “Por ejemplo, nos llega el reclamo de una familia a la que el Apross no cubrió la provisión para un niño de 7 años. Ni las lancetas para el control diario, ni tiras para control de cetoacidosis, ni glucagón. Sí proveyó la insulina, glucómetro y tiras para glucemia”, precisó Rodríguez, y agregó: “La excusa del Apross es que son un ente autárquico y que tienen ley propia”.

En el caso de la obra social provincial, también son recurrentes los reclamos de pacientes que aseguran que no se envían los elementos necesarios a quienes viven en localidades del interior de Córdoba. Según tuvo conocimiento este medio, en algunos casos la medicación y los insumos llegan por la acción de terceros que toman la iniciativa de recogerlos en la Capital provincial y llevarlos a sus localidades.
Pero no se trata sólo de la obra social de los dependientes del Estado cordobés. En el sector privado la cuestión es también alarmante. Tardanzas de varios meses, requisitos increíbles que se ponen para evitar hacer lo que la ley manda, obligando a acudir a la Justicia para que, intimación y recurso de amparo mediante, se entreguen los medicamentos e insumos. Todo esto hace que la persona con diabetes y su entorno familiar sufran un desgaste emocional extra por las dificultades que deben soportar.
“No solamente hablamos del Apross o del ProCorDia, que es el Programa Provincial Córdoba Diabetes, sino también de obras sociales nacionales, las prepagas de las mutuales y las cooperativas”, agregó Nydia Farhat.
“Se están pidiendo cosas inusuales como, por ejemplo, un test psicológico para cambiar o renovar una bomba de insulina. Podríamos decir que el incumplimiento es feroz. Sin embargo, mientras la ley no se toque tendremos ese resguardo”, advirtió una de las promotoras de la legislación que hoy rige en el país.

Córdoba en deuda

Desde la comunidad diabética se impulsa la adhesión de la provincia de Córdoba a la Ley nacional. Para ello se hicieron varias reuniones con la Comisión de Salud de la Legislatura de la Provincia pero sin resultados concretos hasta el momento.
“La última reunión la tuvimos en noviembre con el doctor Daniel Passerini, que además es médico diabetólogo y conoce mucho mejor que otros la problemática. Su promesa fue que la adhesión a la ley iba a salir antes de fin de año. Sin embargo, no pasó absolutamente nada. Nosotros como promotores de la sanción íbamos a recibir por mail las modificaciones y propuestas e íbamos a tener voz y voto. Nunca sucedió, nunca nos llegó un mail. Creo que fueron promesas apuradas para evitar una movilización de niños que habíamos previsto”, se lamentó la titular de la ONG NADia.

Un riesgo latente

“Sabemos de parte de nuestras autoridades del Congreso de la Nación que podría haber una movida importante para modificar la ley. Sin embargo, nos amparamos en la esperanza de que la norma fue gestionada por nosotros pero firmada por Ernesto Sanz, uno de los fundadores de Cambiemos. El hecho de que esté él en el medio, es nuestra última esperanza para que no se toque”, expresó Farhat.
Pero las alertas están activadas. La embestida sobre una legislación que garantiza un mínimo razonable en materia de prestaciones asistenciales para personas que deben afrontar un tratamiento de por vida no es algo descabellado.
El contexto en que está funcionando el sistema de obras sociales, con serias dificultades sobre todo en las más pequeñas; y la voracidad de las empresas de medicina prepaga que tienen una ecuación que pasa más por el negocio que por la atención de la salud hacen que los temores puedan convertirse en realidad.

Borrar con el codo

El fenómeno de la Ley Nº 26.194 puso en evidencia la importancia del compromiso ciudadano en el sistema democrático. La gestación de la ley fue un ejemplo de participación seria y responsable. Esto impactó en la dirigencia política, que tomó conciencia al escuchar a las madres de la comunidad diabética sobre la realidad cotidiana que deben afrontar. Esto se tradujo en la aprobación unánime en el Congreso.
Pero la resistencia de los actores del sistema de salud provoca incertidumbre.
Con excusas que no tienen que ver con razones médicas se pone en riesgo la salud de las personas. Es que para un diabético la insulina que se aplica diariamente o el glucagón que le permite superar emergencias son el sinónimo de vida.
Si hace cuatro años se aprobó una ley con apoyo total, ¿quién asumirá el costo político por borrar con el codo lo que se escribió con la mano?

Hace cuatro años se aprobó una ley con apoyo total de funcionarios de todos los partidos ¿quién asumirá el costo político por borrar con el codo lo que se escribió con la mano?.

...

Edición Impresa

Seguí el desarrollo de esta noticia y otras más,
en la edición impresa de La Nueva Mañana
 
[Todos los lunes en tu kiosco]


Te puede interesar