El trabajo de calidad continúa asediado por las elevadas cifras del desempleo

País 08/01/2018 Por
Luego del primer año de gobierno de Macri, se demostró la tendencia declinante de la tasa de empleo y el estancamiento de la ocupación. En tanto, en el sector público hubo despidos de trabajadores pero se incrementaron los cargos políticos.
Macri + Triaca

chapa_ed_impresa_01

Por: Daniel Salazar - Especial La Nueva Mañana - Redacción Buenos Aires

[ INFORME: “BROTES DE DESOCUPACIÓN” PRIMERA PARTE  * ]

La promesa de que la “lluvia de inversiones” traerá “trabajo de calidad” para “terminar con la pobreza” en el país, le alcanzó otro año más a la administración del presidente Mauricio Macri para mantener la esperanza de casi la mitad de la población que lo apoya. Sin embargo, hasta ahora han sido solo eso, promesas.

Lo único concreto por el momento es que el Gobierno consiguió en el Parlamento, a fines del año que acaba de terminar, la aprobación de varias reformas que buscan beneficiar a los empresarios, “la elite” del país como supo autodefinir Enrique Pescarmona al grupo de poderosos hombres de negocios que estaban reunidos hace un tiempo en un encuentro de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) en el auditorio de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes en la Ciudad de Buenos Aires.
Pero en esa charla, en la que estuvo presente este periodista, el empresario mendocino no se destacó por su exposición sobre el tema del cónclave sino por sus polémicas declaraciones respecto a la situación social en el país, que luego remató con una frase referida al desempleo: “Van a faltar 12 o 14 años para que los trabajadores sean normales” haciendo alusión a lo que lleva educar a una persona para que esté, según él, capacitada para afrontar una responsabilidad laboral y añadió “y encima mientras tanto hay que pagarles”. Sin embargo, el desprecio por los trabajadores no es privativo de ese sector de empresarios.

Es el Círculo Rojo, que apoya y al cual pertenece el Presidente, el que habla y el que se verá beneficiado con la rebaja del Impuesto a las Ganancias para las empresas que reinviertan sus utilidades, la toma a cuenta de Ganancias del Impuesto al Cheque, la devolución anticipada del IVA para las inversiones y la rebaja de los aportes patronales, que traerá aparejada la reforma tributaria. También se verán beneficiados con la rebaja de impuestos acordadas con las provincias en el pacto fiscal con eje en bajar la carga tributaria y en mejorar la competitividad con la promesa de generar empleo.

Estimación de tasa de empleo registrado SIPA
Fuente: instituto pensamiento y políticas públicas (ipypp).
El viejo anhelo conservador

En el Gobierno nacional están convencidos de que es el camino correcto para la creación de puestos de trabajo, pero las experiencias vividas en el país en los períodos donde se aplicaron medidas para otorgarles beneficios a los grupos económicos nunca fueron garantía para el crecimiento del empleo. En los países subdesarrollados siempre se necesitó de la mano del Estado para colaborar en la generación de más trabajo.
Más bien el objetivo parecería ser otro: bajar los costos laborales para maximizar las ganancias empresariales y alcanzar los modelos de la región y el resto de los países del tercer mundo de exclusión del trabajo de grandes masas de la población.

“Van a faltar 12 o 14 años para que los trabajadores sean normales” refiriéndose a lo que lleva educar a una persona para que esté, según él, capacitada para afrontar una responesabilidad laboral. “Encima mientras tanto hay que pagarles”. 
Así se expresó Enrique Pescarmona al grupo de poderosos hombres de negocios que estaban reunidos hace un tiempo en un encuentro de la poderosa Asociación Empresaria Argentina (AEA) en el auditorio de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes en la Ciudad de Buenos Aires.

Asimismo, cumplir con un viejo anhelo de los conservadores vernáculos de volver a las condiciones laborales previas a la era de la consagración de los derechos del trabajo en 1945. Pero para ello ya no transitan el atajo más corto de la fuerza sino que hace varios años decidieron tomar el camino más largo, el de la legitimidad democrática mechada de diálogo y de presión que les asegura ir minando de a poco las conquistas de los trabajadores.
Sucedió en la década del ´90 cuando lograron introducir cambios en el régimen laboral con la llamada “flexibilización laboral” que trajo, entre otras consecuencias, el contrato de fraude laboral bajo la forma de monotributo; los contratos de locación de servicios y otros contratos de los denominados “basura”; las tercerizaciones y muchas otras modificaciones que persisten todavía. El resultado: cierre de miles de fábricas, y venta y cierre de empresas estatales que terminó con un saldo de 23% de desocupación y 50% de pobreza en la Argentina.

La era kirchnerista

Sin embargo, durante el período de los gobiernos kirchneristas del 2003 al 2015 la recuperación y ampliación de derechos en especial para los trabajadores signaron una época de reconstrucción que sólo reconoce como antecedente las conquistas sociales de aquel primer peronismo.
Durante ese período, bajo el predominio de un modelo económico de inclusión social y de una más justa distribución de la riqueza se crearon más de 5.000.000 de puestos de trabajo y se sancionaron 69 leyes laborales a favor de la clase trabajadora como lo reflejó el ex diputado nacional, Héctor Pedro Recalde en su libro “Doce años. Trabajadores con más derechos”.

Sin embargo, es justo reconocer, como lo hicieron economistas propios y extraños al kirchnerismo, que durante el último mandato de Cristina Fernández de Kirchner se estancó el crecimiento del empleo como producto de la combinación de varios factores: unos externos que modificaron la forma del intercambio comercial entre los países, como consecuencia de la eclosión del sistema financiero mundial con la caída de Lehman Brothers, y otros internos por la renuencia de los grupos concentrados extranjeros y nacionales a reinvertir parte de las acaudaladas ganancias que obtuvieron a lo largo de todo el período kirchnerista y a pesar de las restricciones que no les permitía retornarlas a sus países de origen o fugarlas a paraísos fiscales.

Aun así, según el último índice dado a conocer durante el gobierno de Cristina Fernández en el tercer trimestre de 2015, la desocupación se ubicó en 5,9%, y el trabajo no registrado en un 33,4%.

Brotes de desempleo

Con brotes de desocupación inició su mandato en diciembre de 2015 la alianza gobernante Cambiemos, cuando los despidos de estatales y del sector privado arreciaban en el verano de 2016 y eran desestimados por el oficialismo en boca del jefe de Gabinete, Marcos Peña, que en su momento aseguraba que “no se crea ni se destruye empleo”. Este discurso contrastó con el reconocimiento que a fines de ese mismo año hizo el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, en el Congreso Nacional al admitir que el empleo era un problema en la gestión y que durante 2016 “se perdieron 120 mil” puestos de trabajo.

De esta forma, el primer año del gobierno de Macri cerró con una tasa de desocupación que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) ubicó en el 7,6% para el cuarto trimestre de 2016 con “menos gente buscando trabajo” – aclaró -; más elevada que en la última medición kirchnerista aunque por falta de estadísticas no hubo comparativo con el cuarto trimestre de 2015. Además cayó la tasa de empleo registrado (como muestra el gráfico del SIPA), se modificó la composición del empleo y se incrementó el trabajo informal, según corroboró el informe “Un año de Macri en el Mercado Laboral Argentino. Evolución 2016” que elaboró el Instituto Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP).
Luego el primer año del gobierno de Cambiemos, el informe concluyó “la tendencia declinante de la tasa de empleo, el estancamiento de la ocupación y el cambio en la composición de la misma”.
En el caso de la información que brindó el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) sólo de empleo registrado, hubo una caída en los asalariados del sector privado y del sector público nacional, en tanto se incrementaron los trabajadores autónomos, subieron los monotributistas y aumentaron también los monotributistas sociales.

Por su parte, a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) se observó la caída del empleo registrado, el aumento de los asalariados no registrados y un incremento de los cuentapropistas que perciben ingresos inferiores al salario mínimo.

El sector público

En tanto, particularmente en el sector público parte de la expectativa del cambio de gobierno en diciembre de 2015 estuvo centrada en las decisiones que tomaría la nueva administración, a partir de las críticas que el propio presidente Macri hacía a los trabajadores de este sector.

En este sentido, un estudio del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) sobre el sector público nacional entre 2015 y 2016, arrojó que después de ocho años de crecimiento a una tasa promedio del 4% anual (aproximadamente 20 mil nuevos puestos por año), a partir del nuevo gobierno el empleo público nacional comenzó a contraerse.

grafico2
FUENTE: CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento).

Con el cambio de administración, contrariamente a lo que sucedía con los empleados estatales que comenzaban a ser despedidos, en 2016 la estructura del sector público a nivel nacional continuó incrementándose de manera significativa, a partir de la creación de seis nuevos ministerios (sólo se disolvió el de Planificación), elevando la cantidad total de ministerios de 18 a 23, detalla el estudio.
Este gabinete presidencial de mayor tamaño se tradujo en la creación de nuevas estructuras de secretarías y subsecretarías, lo que implicó a su vez la designación de nuevos cargos ejecutivos, en especial en el caso de las direcciones nacionales, que crecieron en mayor proporción.
En 2016 continuó la tendencia de nombrar miembros de la Alta Dirección Pública bajo el formato de “asignación transitoria de funciones superiores”. La estructura del sector público nacional creció, especialmente a nivel de la administración centralizada con su consecuente expansión de cargos políticos, mientras crecía la desocupación entre los asalariados.

(*) La segunda parte de esta nota sobre el segundo año del mercado laboral en la era Macri se publicará la próxima semana bajo el subtítulo “Crecieron los despidos - La reforma laboral”.

Edición Impresa

Seguí el desarrollo de esta noticia y otras más,
en la edición impresa de La Nueva Mañana
 
[Desde junio en todos los kioscos de la capital de Córdoba]


Te puede interesar

Te puede interesar

data-matched-content-ui-type="image_card_sidebyside" data-matched-content-rows-num="4" data-matched-content-columns-num="1"