El reciente hallazgo de un fósil ayudaría a conocer la ancestral fauna cordobesa

Córdoba 06/01/2018
Se trata del cráneo de una “gran llama”, de cuatro millones de años de antigüedad. Fue encontrado en el Valle de Traslasierra. Su análisis aportará información sobre las sierras y la megafauna que las habitó.
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1 / 3 - Así se vería el mamífero de una tonelada, el Macrauchenias. - Reproducción de Alejandro Rossi

El cráneo de un fósil, que se estima de una antigüedad aproximada a los cuatro millones de años, fue hallado en el Valle de Traslasierra. Su análisis aportará valiosa información sobre el origen de las sierras y el inventario de la megafauna que las habitó.

Su análisis se realiza en el laboratorio de paleontología del Museo Provincial de Ciencias Naturales, en la ciudad de Córdoba. Informaron que pertenecería al grupo de los mamíferos ungulados, es decir, animales que tienen pezuñas como el caballo o los pecaríes, estableciendo una semejanza con especies de la actualidad.

El hallazgo es significativo ya que estos son los primeros restos documentados en la provincia de Córdoba de un fósil que podría tener unos cuatro millones de años de antigüedad. El fósil tendría un parentesco con la Macrauchenia patachonica, especie herbívora desaparecida hace 10 mil años y endémica de América del Sur.

“Estos son los primeros restos encontrados en la región, su registro es relativamente escaso y hay que explorar mucho para dar con ejemplar así”, afirma el paleontólogo, Adán Tauber, subdirector del Museo Provincial de Ciencias Naturales “Arturo Illia”.

El animal en cuestión se llama "Macrauquenia" y puede traducirse como “llama grande”. Se encuentra detallado en las descripciones que realizó el naturista británico Charles Darwin cuando visitó el territorio de la actual provincia de Santa Cruz en 1834.

El origen de las sierras

Un aspecto importante de este hallazgo es que permite a los científicos reconstruir el origen de las sierras y de los valles de Córdoba. “Los sedimentos que contienen estos fósiles están apoyados sobre la roca más antigua de la provincia, rocas que en algunos lugares tienen hasta 670 millones de años -afirma Tauber-. Las sierras tienen lugares en los que se pasa de los 670 millones a los cuatro millones de años, eso significa que hay una larga historia que aún no está registrada”, sostiene el científico.

Los sedimentos, esa “tierrita”, se acumulan cuando hay un valle o una llanura deprimida que los puede contener. “A partir del análisis de los sedimentos que rodean el cráneo del macrauquénido encontrado podemos asumir que la antigüedad del valle tiene unos cuatro millones de años, entonces asumimos que el valle donde apareció este material puede tener un poco más, unos cinco millones de años de antigüedad”, infiere el investigador.

Señas particulares

La posición y el tamaño de las fosas nasales del cráneo sugieren que el animal tuvo una trompa -proboscis-, como la de un tapir, que le permitió elegir los alimentos, y que debió haber tenido un potente sentido del olfato.

Su dentadura está completa y eso sugiere que pudo haber tenido una dieta mixta, es decir que no debió haber comido solamente hierbas estrictamente. Su alimentación quizá estuvo compuesta por hojas tiernas, pastos y frutos.

Por el análisis de la estructura ósea, la paleontología sostiene que los macrauquénidos eran animales muy hábiles, que podía correr velozmente y tenía la habilidad para esquivar repentinamente a sus depredadores en la carrera.

“Todavía estamos descubriendo nuevas especies que formaron parte de la fauna del antiguo suelo cordobés antes de la aparición de las sierras tal como las vemos hoy”, cuenta Adán Tauber. En 2016, por ejemplo, científicos descubrieron una especie nueva de un roedor bautizado como Chukimis favaloroi -Chukimis significa flecha y favaloroi es en homenaje al doctor René Favaloro-.

Este cráneo es el resto fósil más antiguo que encontró en Córdoba, después de un pequeño pedazo de mandíbula de un animal parecido a un roedor, como una vizcacha, y que tiene unos tres millones de años, recuerda Tauber, aunque es también un ungulado extinto.



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