Gustavo Fernández cerró el año siendo el número 1

Actualidad deportiva 20/12/2017 Por
La joven estrella terminó el 2017 siendo el mejor del tenis adaptado en silla de ruedas y fue el primer argentino en conseguirlo. Pero además logró ganar el Abierto de Australia, y llegar a la final de los torneos de Roland Garros y Wimbledon.
gustavo fernandez

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El año terminó siendo perfecto para Gustavo Fernández. El cordobés cerró el 2017 como el mejor del mundo en tenis adaptado sobre silla de ruedas (siendo el primer argentino en conseguirlo), pero además logró obtener varios torneos que le permitieron quedarse con ese lugar en el escalafón mundial, pero además, demostrar en cada uno de los certámenes disputados que su nivel deportivo aumenta y que su capacidad para superarse día a día sigue intacta.
 
El oriundo de Río Tercero y hoy con 23 años de edad, se coronó en el Abierto de Australia, además de llegar a la final de Roland Garros y Wimbledon. También accedió en este 2017, que está llegando a su fin, a semifinales del US Open. Además, como si lo mencionado anteriormente no fuera suficiente, el “Lobito”, consiguió siete torneos en el circuito.
 
“Ha sido el mejor año de mi carrera y algo que esperaba, soñaba y por lo que trabajé mucho tiempo. Es muy especial haber llegado al número 1 por todo lo que significa estar ahí. Es una motivación y una inyección anímica muy grande para encarar el año próximo”, destacó el cordobés al ser consultado tiempo atrás por algunos medios de Buenos Aires.
 
Pero la historia de Gustavo Fernández se remonta a cuando tenía apenas un año y medio, edad en la que sufrió un infarto medular lo que lo dejó discapacitado de la cintura para abajo. Comenzó a practicar tenis a los seis años y a los 12 inició su carrera profesional, después de inscribirse en la Asociación Argentina de Tenis para ser jugador junior.
 
“Mis viejos usaron sus ahorros para llevarme a EE.UU. y ahí confirmaron el infarto medular. Es un diagnóstico muy raro, le pasa a una de cada 20 millones de personas”, contó el joven deportista años atrás a un medio especializado en tenis, a lo que agregó: “Al principio, la parálisis era hasta la altura del pecho, gracias a la rehabilitación bajó a la cintura”.
 
“En 2006 jugué mi primer torneo, el Argentina Open ( la ITF marca que fue su segundo torneo), y llegué a la final. Ahí sentí por primera vez esa adrenalina que te genera la competencia. Vengo de una familia muy deportista y esa fue una experiencia con la que había soñado siempre, pero que nunca había podido vivir. Eso me hizo dar cuenta de que había encontrado mi deporte”, agregó, en dicha oportunidad el riotercerense.
 
Desde muy joven, Gustavo demostró talento y una fortaleza mental y una fuerte capacidad para sobreponerse a situaciones difíciles de la vida, lo cual traslado a su manera de jugar. Esto le permitió ser protagonista de cada uno de los torneos que disputó, aunque claro está que estuvo también basado en el trabajo fuerte de cada día y en su incansable voluntad para conseguir dicha superación.
 
Aunque el mismo se encargó de aclarar en una entrevista en Buenos Aires que no todo es por la superación, sino por su amor por el deporte y por la actividad que realiza. “La gente a veces cree que, como discapacitado, uno hace deporte sólo para salir adelante”.
 
Dicho amor por el deporte nace desde lo más profundo de su familia. Gustavo es hijo de Gustavo Ismael Fernández, ex basquetbolista que vistiera la camiseta de Atenas, Quilmes y Estudiantes de Olavarría, entre oros equipos en la Liga Nacional. Además, el ex base, hoy técnico de Boca Juniors, consiguió cinco títulos en la máxima competencia del básquetbol argentino.
 
El tenista es hermano de Juan Manuel Fernández, quien juega en el Pallacanestro Trieste de la Serie A 2 (básquetbol italiano).
 
Esta relación familiar con el básquetbol llevó a Gustavo a probar con dicho deporte y la natación, antes de meterse de lleno en su actual actividad, en la cual descubrió su verdadera vocación. “Cuando tenía seis años empecé a entrenarme con convencionales, iba a las clases de tenis y lo hacía bastante bien. Y a los doce me encontré con la Asociación Argentina de Tenis Adaptado (AATA). Me enteré de que ellos trabajaban en el CeNARD y fui. Ese fue mi primer contacto”, contó el cordobés.
 
Este año, el número uno también cosechó varias distinciones y premios que se otorgan al cierre de cada temporada deportiva, como es el caso del Cóndor de Oro, entregado por la Agencia Córdoba Deportes para homenajear a las personalidades destacadas del deporte. Además, el pasado jueves ganó el Rombo de Oro, el máximo galardón de la fiesta del Círculo de Periodistas Deportivos de la Provincia de Córdoba.
De esta manera, el mejor jugador del mundo en tenis adaptado culmina un 2017 lleno de gloria deportiva, pero además de crecimiento personal, lo cual le permite encarar el 2018 con la premisa de igualar o superar lo conseguido.

CAMPEON

Títulos individuales
2016: Roland Garros
2017: Abierto de Australia  

Título Dobles Masculino
2015: Wimbledon,  junto a Nicolas Peifer

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