Declararon tres víctimas de secuestros en el Hospital Colonia Santa María

Córdoba 07/12/2017 Por
Se trata de Alberto Antonio Sassatelli, Carlos Alberto Carranza, y Rodolfo Ramón Maidana que prestaron declaración en el juicio por delitos de Lesa Humanidad.
querellay fiscal
Fotografía gentiieza Nicolás Castiglioni

En el juicio por delitos de Lesa Humanidad que se desarrolla por estos días en Córdoba, este miércoles declararon Alberto Antonio Sassatelli, Carlos Alberto Carranza, y Rodolfo Ramón Maidana, fueron secuestrados por personal militar de la Fuerza Aérea que ocupó el Neurosiquiátrico Colonia Santa María en 1976. Junto a 30 personas más fueron llevados al campo de la Ribera.

Los ataques a los Hospitales Neuropsiquiátricos y a los trabajadores de la salud mental fueron otro capítulo de la historia reciente. En el marco del plan sistemático, la caza de brujas comenzó en el Hospital Posadas de Buenos Aires donde fueron arrestados 160 profesionales acusados de "subversivos". El método se replicó en otros lugares como en esta provincia. Así, el Hospital Colonia Santa María fue ocupado por personal de la fuerza aérea que desplegó un operativo espectacular ordenado por Luciano Benjamín Menéndez.

En el marco del expediente González Navarro y otros, declararon ayer miércoles, los testigos Alberto Antonio Sassatelli, Carlos Alberto Carranza, y Rodolfo Ramón Maidana, secuestrados el 26 de mayo de 1976, mientras se encontraban trabajando en el hospital ubicado en el departamento Punilla. Permanecieron en un pabellón durante dos días para luego ser trasladarlos al campo de la Ribera junto a un grupo de personas.

Al D2, en un camión militar

El médico psiquiatra, Alberto Sassatelli, le contó al Tribunal que fue detenido en dos oportunidades. La primera vez fue la madrugada del 6 de febrero de 1976 cuando personal militar ingresó por el balcón de su casa de dos plantas ubicada en pleno centro de la ciudad. Se encontraba durmiendo cuando su esposa le advirtió que se escuchaban ruidos en el consultorio. Se asomó al balcón y vio un camión militar estacionado en la vereda.

"Me preguntan si era Izaguirre"- otro médico que atendía en el lugar-", relató y cuando les dijo que no, observó que le revisaban la biblioteca, tomaron varios libros de los anaqueles. Luego, lo llevaron al D2 donde permanece 48 horas, esposado y vendado. Tras interrogarlo lo dejaron en libertad.

El 26 de mayo, mientras se encontraba en su lugar de trabajo, junto a otros compañeros observaron el desplazamiento de camiones y helicópteros. "Deben buscar un pez gordo", comentaban, ignorando que eran ellos.  "Detienen a 30 personas y nos llevan al campo de la Ribera, donde  estamos más o menos dos días y después nos trasladan a la penitenciaría", rememoró. 

Aquél día conversaba con el terapeuta ocupacional Carranza y con otro empleado de agronomía cuando le avisaron que lo esperaban en la oficina del abogado González Tello. Tras indagar sus datos personales lo dejaron en una habitación para enfermos críticos. Por la noche, fueron trasladados en camiones militares al campo de la Ribera donde permanecieron vendados, atados y sin poder conversar con nadie. Tuvo la suerte de que no lo golpearan como a los demás. Antes de ser llevado a Sierra Chica tuvo otro paso por el campo, pero al otro día lo devolvieron sin interrogarlo. Permaneció sin contacto familiar durante ocho meses. La familia había presentado dos hábeas corpus que fueron rechazados por el juez Adolfo Zamboni Ledesma.

Decepción

Era especialista y doctor en medicina y "tenía la idea de vivir en un país donde la gente sea atendida. No pretendía estar en una guerra y creía que la justicia funcionaba", expresó, en tono cuestionador. En este punto, analizó el comportamiento del poder judicial.

Agregó que, en Sierra Chica, recibió una citación relacionada con un sumario administrativo que le iniciaron por haber retirado de circulación un lote de remedios vencidos. La respuesta fue bastante directa: "No puedo declarar porque no tengo la asistencia de un asesor letrado". Cuando obtuvo la libertad –cuatro años después-inició un juicio por el despido y "lo gano porque el hospital dijo que había sido cesanteado por un sumario administrativo y el doctor Zamboni Ledesma me concedió ese argumento", refirió.

"Quiero hacer notar mi decepción sobre la justicia", se lamentó, y recordó que le fue negada cuatro veces la opción para salir del país mientras Pedro J Frías era nombrado profesor emérito. Creo, dijo, que esto marcó lo que vendría después. Otros países lo habían aceptado y ofrecido trabajo para que continuara con la experiencia comunitaria llamada psiquiatría social. "Es decir que por trabajar bien en este país te meten preso", ironizó.

Psiquiatría social

Sobre este punto el juez Díaz Gavier le preguntó sobre esta corriente de la psiquiatría. El testigo explicó: "En ese momento estábamos siguiendo la escuela inglesa que recomendaba la Organización Mundial de la Salud" y que tras una investigación llevada adelante por el grupo que conducía, observaron que un importante porcentaje de pacientes que seguía internado por largo tiempo presentaba síntomas que no respondían a una patología clásica.

"Vimos que algunos no eran visitados por nadie y empezamos a trabajar con asambleas comunitarias", prácticas que hicieron que "bajara el consumo de medicamentos y podíamos dar altas a pacientes que llevaban más de 30 años de internación", explicó.  "Algunos empezaron a trabajar afuera y otros intramuros que  más que pacientes eran  albergados. Al dar tantas altas logramos un espacio para (la atención de) pacientes agudos", amplió.

Este tema cobra actualidad cuando el gobierno nacional pretende modificar la ley de salud mental y volver al concepto de manicomialización.

Comentó en otro tramo de la exposición que cuando quedó libre apenas se recompuso empezó a trabajar porque su "situación económica era acuciante". Tuvo que pedir autorización para trabajar en una clínica en Carlos Paz, durante la prisión domiciliaria hasta que le dieron la libertad definitiva y se insertó en el medio.

Manifestó que no era un militante orgánico de algún partido político. No obstante, admite, que su ideología era el materialismo dialéctico. Claramente tenía militancia gremial. Presidía la Asociación de Profesionales de la Salud seccional Punilla del Colegio Médico, y había sido titular del Consejo de Médicos en dos oportunidades.

ATE, un gremio plural 

Carlos Alberto Carranza fue el segundo en testimoniar. En aquel momento era secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) que representaba a los empleados de los hospitales Santa María y Domingo Funes. "Nos sorprendimos. Yo estaba con el doctor Sassatelli y los delegados", afirmó y en coincidencia con el psiquiatra ratificó lo descripto. "A poco de llegar me llaman y me preguntan qué está pasando. Les dije que debe ser la intervención" porque se comentaba eso.

"Nos habían puesto en fila, a todo el personal y al director y la subdirectora los llevaban en andas hasta la dirección. Nos cargaron en un ómnibus, y nos llevaron a los pabellones de salud mental, a varios delegados de ATE. A la noche, venía gente notoria y conocida y nos llevan a otro consultorio", agregó.

Dijo luego: "Nos cargaron en un camión como a bolsas de papa y nos llevaron al campo de la Ribera" donde pudo ver al senador Montes, a dos compañeros de Villa María, al doctor Acosta y a su esposa, que había tenido un hijo, y no tenían vendas.

Manifestó que a la hora de interrogar eran violentos. "Decí la verdad" o "Tu libertad está en juego", les decían pidiéndoles datos sobre los compañeros de trabajo. Por ejemplo: "¿Que sabes de Broschi? Si decía nada, le repreguntaban ¿No sabes que es judío? Otra clásica era: ¿Cuántos comunistas hay en tu sindicato? "Había de todo porque nuestro gremio era plural. Fui apretado para que sea un sindicato solo peronista. Tan es así que las Tres "A" nos amenazaron", le comentó al Tribunal.

Mientras estuvo detenido le llegó la notificación de que se presentara a trabajar sino lo dejaban cesante. Como todos, paso el encierro en condiciones infrahumanas. Sin poder higienizarse o yendo al baño esposado. Recuperó la libertad el 24 de diciembre d 1976.

Listado y certificado

Ramón Rodolfo Maidana, secretario de organización de ATE, recordó aquél momento. "A la mañana aparecieron un montón de militares y nos llevaron arriba, a la dirección del edificio, y pasaron lista. Uno era yo. Nos llevaron a los pabellones, y después, atados y vendados al campo de la Ribera", evocó.

Según dijo, le pareció que estuvo tres días, y que luego pasó a la Unidad Penitenciaria donde permaneció hasta fin de año. Cuando lo interrogaban, recordó que le decían "¿No tenés miedo de que te aparezcan los perros? Cuestión que no descifró.

Lo más relevante fue la presentación de dos documentos que se agregaron al expediente. Un listado que le fue entregado en el hospital con todos los nombres de todos cesanteados. El otro, es un certificado que lleva la firma de Jorge  González Navarro donde legitima que fue detenido hasta el 24 de diciembre en el campo de la  Guarnición Córdoba.

 Causa Vergez

 Estaba previsto que el martes 5 de diciembre declararan tres testigos en el marco de la causa citada. A último momento, el Tribunal decidió que lo hagan Motta y Palacios y más adelante se fijará fecha para Ortiz.

Desaparecido

El primero en declarar fue Alejandro Oscar Motta. Fue interrogado en relación al secuestro, torturas y desaparición de Juan José Laso. Contó que vivía a cuatro cuadras y que lo veía pasar. Que estudiaba ciencias económicas, y trabajaba en el banco. Dijo que supo por comentarios que fue el primer desaparecido  en el barrio Alta Córdoba y que luego siguió su hermano. No sabe con certeza si la víctima militaba, pero imagina que sí, que lo hacía con su hermano Rubén Motta, en la JUP. Recordó que "los días 6 y 7 de enero hubo muchos desaparecidos"  y que formó parte de la comisión de Familiares.

Al finalizar leyó un poema de Hamlet Lima Quintana titulado "El Interrogatorio, y dedicado a todos los y las reas". Aquí un breve fragmento. "A veces me pregunto: ¿Cómo podrán dormir, hacer la digestión, beber un sorbo de buen vino, mirar a los hijos en los ojos, dar la mano? ...El abogado particular de Alberto Luis Choux, Facundo Pace, muy celoso del cumplimiento de las reglas, cuestionó que el Tribunal lo haya permitido.

Carlos Gerónimo Palacios (80) militante del PRT y de la UOM, contó que en el D2 fue torturado y estuvo encapuchado ocho días. "Recibí toda clase de torturas. Me han pegado de todos lados. ¿Quién me pegó? No lo sé, porque uno no ve", revivió. Estuvo preso desde el 15 febrero de 1975 cuando fue secuestrado de su casa por personal del D2. También se acordó que lo subieron a un Citroën gris. Que a Ortiz lo vio durante el encierro y se enteró que lo dejaron libre cuando lo vio en la calle. Estuvo preso con Atilio Basso y Wenseslao Cabral y compartían una causa.

El próximo martes continuará la etapa testimonial con nuevos testigos. El juicio es oral y público. Para asistir deberán concurrir con DNI a Tribunales federales (Avenida Concepción Arenales esquina Paunero).

 

 

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