Buscan que los payamédicos tengan una ley que los regule en Córdoba

Sociedad 05/12/2017 Por
Hace dos años se presentó un anteproyecto en la Unicameral que nunca fue sometido a debate. Piden la incorporación obligatoria de los payasos hospitalarios en los sistemas de salud.
Payamédicos - Córdoba

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Por: Gabriela Yalangozian

El pasado 17 de octubre, la asociación civil Payamédicos cumplió seis años en Córdoba. Desde que se dio el primer curso de capacitación en la ciudad Capital, se calcula que unas 600 personas adquirieron las técnicas necesarias para ser payasos de hospital en la Provincia, con la firme misión de contribuir a la salud emocional de los pacientes hospitalizados.
Dalma Álvarez Burgos es médica y payamédica a la vez. Es miembro fundadora del grupo y formó parte de la camada de las 23 personas que asistieron al primer curso que se hizo en Córdoba en 2011. Ahora, es ella quien capacita a nuevos integrantes del grupo.
Dalma fue también quien redactó hace dos años un anteproyecto que se presentó ante la Unicameral, para que en la Provincia se regule esta tarea en los hospitales públicos y centros de salud privados de Córdoba.
“En el país, ya hay provincias que tienen sus normativas, como la Ley de Payaso de Hospital, entendiendo como tal a toda persona que mediante la técnica teatral de clown realiza abordajes a personas que están internadas en un hospital”, explicó a La Nueva Mañana. “Con ese nombre, se hace referencia a todas las personas de distintas organizaciones que realizan esta actividad, incluida la asociación civil “Payamédicos”, precisó.
La aclaración es válida si se tiene en cuenta que hoy en día, “payamédico” se convirtió en un término genérico a toda persona que realiza la actividad de payaso de hospital pero que puede pertenecer a otras organizaciones.

Propuestas para una ley

La iniciativa que se presentó en Córdoba hace dos años ampliaba una ley que se aprobó en 2015 en la Legislatura porteña y por la cual, se estableció que en todas las terapias intensivas pediátricas de la provincia de Buenos Aires se incluya el servicio de payamédicos como un servicio más, y que su tarea sea reconocida de manera formal.
“En el anteproyecto que presentamos ante la Unicameral de Córdoba fuimos más allá porque considerábamos que esta actividad que realizamos, no es sólo para pacientes pediátricos que estuvieran en terapia intensiva, sino que aborda a todo tipo de pacientes, sea que estén en una sala común como así también un adulto que se encuentre en una sala de terapia intensiva”, comentó Dalma.
“Además, introdujimos la posibilidad de crear el Departamento de Payamédicos en todos los hospitales públicos y sanatorios privados de Córdoba”, manifestó. “Elevamos ese anteproyecto a los legisladores porque buscábamos desempeñar nuestra tarea en el marco de una cierta formalidad, y al mismo tiempo contar un espacio físico dentro hospital donde prestamos este servicio”, explicó.

“Ya hay provincias que tienen sus normativas, como la Ley de Payaso de Hospital, entendiendo como tal a toda persona que mediante la técnica teatral de clown realiza abordajes a personas que están internadas en un hospital”.

Ocurre que una de las claves de la tarea del “payaso de hospital” es el factor “sorpresa”. Para tal fin, es prioritario que los payamédicos cuenten con un lugar donde cambiarse y maquillarse, y guarden sus pertenencias, teniendo en cuenta que esta actividad se desarrolla con una continuidad y constancia.
Por otro lado, Álvarez Burgos explicó que la asociación civil Payamédicos es una organización que se autosustenta y autogestiona. “El ingreso económico que tenemos surge en parte de los cursos de capacitación que damos en toda la provincia. Ese dinero nos permite trasladarnos al interior provincial, comprar los pasajes para viajar a distintos hospitales y también comprar algún tipo de material y organizar el único evento anual que tenemos, que es el payarecibimiento para la gente que hizo el curso. El resto de los gastos, como la confección del vestuario, el traslado a los hospitales cada semana y demás, sale del bolsillo de cada uno. Por eso pensamos que, teniendo una ley que nos avale, podríamos lograr algún tipo de recurso económico como gestionar pasajes gratis para trasladarnos”, señaló Dalma.

“Pasaron dos años de la presentación del anteproyecto, y la iniciativa en la Unicameral no prosperó, no fue debatida en recinto y en la actualidad no tiene estado parlamentario ni está en la agenda de los legisladores”.

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Lo llamativo de la iniciativa es que, a diferencia de otras provincias del país, el anteproyecto de ley se presentó directamente ante la comisión de salud de la Unicameral.
Pero pasaron dos años, y la iniciativa no prosperó, no fue debatida en recinto y en la actualidad no tiene estado parlamentario ni está en la agenda de los legisladores.
Aunque desilusionados por no haber tenido eco en la Unicameral, desde la asociación civil comenzaron a asesorarse para poder redactar otro proyecto para elevar a los legisladores, ya que aseguran que se hace necesario regular la actividad que, por fortuna, crece en participantes año tras años en muchas localidades del interior provincial y que ha logrado el reconocimiento de la sociedad.
“Cuando hice este curso, era una estudiante de tercer año de Medicina que sentía el deseo de tener herramientas para el abordaje de un paciente. Pero con el correr de los años, empezás a ver que no se trata simplemente de acompañar a un paciente en una oportunidad. Uno tiene que tomar la responsabilidad de ir semana tras semana a un lugar para abordar a un paciente, con mucho respeto, con ética y una técnica que debe estudiar. Tiene que mantener un vestuario acorde, limpio, vistoso, y tener los recursos para ir y venir”, enumeró la payamédica.

La actividad vista como un trabajo

En diálogo con La Nueva Mañana, Dalma Álvarez reflexionó sobre lo positivo que es que hoy exista una mayor apertura para con las terapias complementarias, en especial dentro del servicio oncológico. Al respecto, contó que se han incorporado a los equipos médicos, personas que van a dar yoga o musicoterapia a los pacientes. Por eso, se comenzó a preguntar por qué no puede ser reconocida la tarea del payamédico como un trabajo.
“Esta no es una actividad ad honorem que una persona lo hace por el deseo de querer hacerle bien a alguien. Va más allá de acompañar a un paciente, porque hay todo un curso de capacitación que debe hacerse previamente, una inversión para hacerlo, seguir estudiando y practicar. Hace unos años atrás, se nos encuadraba como voluntarios de una ONG. Pero hoy en día, yo no me considero una voluntaria. Hago de esta tarea un estilo de vida, y es un trabajo donde yo ocupo varias horas de mi vida para hacerlo. Estos son los aspectos que nos hacen pensar en que la actividad está en una etapa en que podría dar un giro, para que el día de mañana, exista una carrera de payamédico, quizás en forma de tecnicatura, y que quien ejerza esta tarea pueda vivir de ello”, consideró.
“No obstante a que, en la actualidad, un payamédico no perciba un reconocimiento económico, no desmerece la función que hace. Pero creemos que sancionar en Córdoba una ley que nos dé un marco legal, podría ser un primer paso en este objetivo de que ser payamédicos sea considerado un trabajo”, aseveró Dalma.

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