Campeón adaptado: cuando nada es imposible

Actualidad deportiva 24/11/2017 Por
Julio Kowalczuk, jugador y uno de los emblemas del Club Sica, reciente campeón del básquet adaptado, dialogó con La Nueva Mañana y contó sus sensaciones y su historia de vida.
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1 / 2 - - La agresión a Kowalczuk fue una noticia importante en nuestro país, en 1992. Fue uno de los casos de abuso de autoridad que se recordaron cuando se eliminó el servicio militar obligatorio.

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La pasión, el amor por lo que uno hace y la dedicación son puntos muy valiosos a la hora de encarar un proyecto y de proponerse conseguir resultados positivos en los diferentes órdenes de la vida.

Los integrantes de Sica son el claro ejemplo de lo mencionado anteriormente y una muestra de que cuando las cosas se quieren lograr, con fuerza de voluntad y con amor propio, se pueden lograr. Cada año, cuando se comienzan a establecer los objetivos, los dirigentes del club arman su plantel de básquetbol adaptado con la idea clara de que sus integrantes tengan pasión por lo que hacen y nunca bajen los brazos.

Las historias de vida son diversas y diferentes, pero todos los jugadores tienen en común las ganas de superarse día tras día.El bicampeonato conseguido por Sica el pasado fin de semana es un cuadro pintado por personas que con el paso de los años descubrieron y entendieron que sus discapacidades no son impedimento para cumplir sus sueños y demostrarle a la sociedad de que están cada día más fuertes mentalmente.

Uno de los referentes de ese grupo de campeones y bicampeones es Julio Kowalczuk, quien antes de dedicarse al básquetbol adaptado, jugó en Juniors en al básquetbol convencional. El hombre de 44 años, es casado, tiene cuatro hijos (dos niñas gemelas y dos varones mellizos) y divide su tiempo entre su familia, trabajando (atendiendo su panadería) y entrenando.

“Llamame a la hora que quieras. Mientras más tarde, para mí mejor, porque me desocupo de la panadería y charlamos tranquilos”, respondió cuando se le consultó sobre la posibilidad de hacer una nota”.
Cuando la charla se inició, todo pasó a ser una seguidilla de enseñanzas de una persona que nunca bajó lo brazos, al igual que sus compañeros. Sus historias deben servirle de ejemplo y aprendizaje constante a una sociedad en muchos momentos, poco inclusiva.
Julio inició su carrera deportiva en el club “albo” cuando tenía diez años y jugó allí hasta su adolescencia, llegando a ser uno de los jóvenes valores del básquetbol de Córdoba. Sin embargo, a los 19 años su vida cambió de manera drástica, cuando un disparo en el estómago lo dejó en grave estado y tiró por tierra los sueños de un deportista que tenía pensado vivir de su deporte.

“Tenía 19 años. Estaba en el servicio militar y recibí un disparo que pasó entre las vértebras lumbares 3 y 4, provocó una fisura y se me inflamó la médula”, cuenta Julio a La Nueva Mañana. En esa oportunidad, el teniente Julio Loza le ordenó que hiciera “cuerpo a tierra” y sin darle tiempo a reaccionar, le dio un balazo con su arma reglamentaria, cuando el soldado estaba de baja, esperando que le devolvieran su documento.
Estuvo dos años y medio haciendo rehabilitación, viajando incluso a Cuba donde estuvo un mes haciendo tratamientos con psicólogo, kinesiólogo, acupunturista y ejercicios.

Julio tiene la pierna izquierda recuperada casi totalmente en su movilidad y también en sensibilidad. En la derecha, es diferente: “Me falta el músculo en el glúteo derecho, de la rodilla para abajo no siento nada y el pie se cae”, contó. Es por eso que para mantenerlo derecho y caminar un poco más cómodo, usa una tobillera que consiguió en Estados Unidos.

Desde ese momento, Kowalczuk pasó por varios estados de ánimo hasta que por varios años, hasta que finalmente y aceptando la oferta de un ex compañero, decidió sumarse al deporte adaptado. “Juan Domínguez me invitó a jugar, pero yo le decía que no.
Siempre inventaba alguna excusa para no ir. Era por vergüenza e incomodidad que me generaba sentarme en una silla de ruedas”, cuenta, a lo que agregó: “Después de mucho tiempo de insistencia, acepté la invitación y desde allí no lo pude dejar”.

“Me hubiese gustado empezar antes el deporte, pero mientras el cuerpo me responda y pueda seguir remando en la silla con las ganas que tengo ahora, lo voy a seguir poniendo todo lo mío. Hasta que el cuerpo diga basta”, expresó.
Julio manifiesta que todo lo que le pasó le sirvió para aprender y para crecer en su vida y que nada puede conseguirse sin esfuerzo y dedicación. Ese es también el principal fundamento en el que se basa la filosofía de Sica para lograr sus objetivos: el trabajo.
“Entrenamos mucho. Esa es la clave. Hacemos dobles y hasta triples turnos de entrenamiento y eso se nota en cada partido. Había juegos en esta temporada en los que derrotamos a equipos por el cansancio que ellos sentían y nosotros estábamos muy bien físicamente”, manifiesta el marido de Alejandra, con quien se casó tras conocerla cuando él tenía 26 años.

Con esa fuerza de voluntad y el valor del trabajo, Sica fue logrando instalarse en el mundo del básquetbol adaptado y consiguiendo los resultados deportivos. Aún, cuando según cuenta Julio, esperaban llegar a estar entre los cuatro mejores.
“Nosotros queríamos estar entre los cuatro mejores. Ese era el objetivo a comienzo del año. Se nos habían ido jugadores importantes y no sabíamos cómo íbamos a responder a esas ausencias. Pero logramos hacer un gran torneo y conseguir el bicampeonato”, explicó uno de los referentes de este deporte en la provincia de Córdoba.

Cabe recordar que SICA venció por 51-33 a CILSA de Buenos Aires y se coronó bicampeón de la Liga Nacional de básquet sobre silla de ruedas el pasado fin de semana en el Club Barrio Parque Capital, escenario del cuadrangular final de la competencia. El equipo que dirige Juan Domínguez ganó los dos primeros encuentros y sumó cinco victorias consecutivas para asegurarse la corona.
Julio Kowalczuk fue el goleador del primer partido de dicho cuadrangular, con 24 tantos. En ese encuentro, SICA superó a River Plate por 70-51. Más tarde, se enfrentaron SICA y CILSA. Allí, el conjunto cordobés sacó a relucir su estirpe de campeón y lo dio vuelta para volver a colocarse la corona.
“Fueron partidos durísimos. Pero la verdad que como te decía anteriormente, al margen del juego, estamos muy bien preparados físicamente y eso nos ayudó muchísimo”, argumentó el jugador.
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ulio espera ahora poder descansar un poco y relajarse después de conseguir el título y de nuevamente poner junto a sus compañeros a Sica en lo más alto del básquetbol adaptado nacional. Es por eso que recién volverá a entrenar en diciembre, tomándose estos días para disfrutar de su familia. “Cuando estaba en la selección, entrenaba todo el tiempo, terminaba con Sica y me ponía a entrenar con la selección. Ahora, voy a aprovechar para tomarme unos días, hasta diciembre y disfrutar de mi familia”, dijo.
Ignacio Céliz, Jeison Betancourt, Fernanda Pallares, Walter Yance, Julio Kowalczuk, Luis Jiménez, Julieta Olmedo, Mariana Pérez, Hugo Ponce, Matías Agüero, Fabricio Luna y Mateo Peralta, son los jugadores del plantel campeón.

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