Mito y Realidad: el “se robaron todo”, producción y montaje

Política 08/11/2017 Por
Adquiere la dimensión de un “grito de guerra” y que lleva a la confusión entre mito y realidad: “entre una forma ruin del mito y una forma dialéctica de la realidad”
Detenciones

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1. Esta columna hoy tiene la intención de abrirse, de convocar otros pensamientos con los que sustancialmente se coincide. Conversar con ellos, introducirlos en el debate, en una semana intensa, atravesada de acontecimientos que van desde la detención marketinera de De Vido y Boudou; la renuncia derivada de la persecución ideológica de Gils Carbó; la reunión presentada pomposamente como un Moncloa argentino, en el Centro Néstor Kirchner (gran paradoja); el anuncio de reformas estructurales, según las viejas recetas del viejo FMI; las declaraciones de la “vestal de la República” (ella misma con gorro frigio y toga amarilla); los reiterados intentos de esconder a la Gendarmería y culpar a Santiago de su imprudencia por meterse en un río helado, sin saber nadar; y la humillación permanente a Milagro.

2.Muchas cosas, profundizando una línea de acción pro empresaria y antipopular. Todas ellas nos invitan, diría mejor nos obligan, a “pensar sobre la dimensión que tiene la ruptura de las clases populares con su representación clásica”, según la sugerencia de Horacio González (HG). Él advierte del gran cambio –no sólo como fenómeno local- del “concepto de interés de clase”, que ha sido sustituido por el consumo de mitologías. Hay una atracción por lo que llama “pasiones fantasmáticas colectivas y fórmulas construidas por la credulidad inmediata surgidas de amenazas indeterminadas”.

3.Hay creadores de mitos, fabricantes de mentiras, que se esparcen sobre el tejido social y son aceptadas, repetidas, proyectadas por una sociedad, integrada por un 73% de ciudadanos que “dicen sentirse de clase media”. HG apela a un ejemplo: El “se robaron todo”, que adquiere la dimensión de un “grito de guerra” y que lleva a la confusión entre mito y realidad: “entre una forma ruin del mito y una forma dialéctica de la realidad”. En el tema de la corrupción, entre la realidad y el mito ruin hay un abismo. La corrupción ha estado y está presente en todos los gobiernos, del país y del mundo, como una tentación fuerte de los que adquieren poder, mucho o poco poder. La historia argentina está plagada de ejemplos. El kirchnerismo, seguramente los tuvo. Personajes que llegaron al Estado para servirse a sí mismos. Quizás el pecado del kirchnerismo –como movimiento político- no es que haya tenido en sus filas a personajes corruptos, sino que haya tenido falta de decisión no sólo para denunciarlo, sino para perseguirlo hasta sus últimas consecuencias, en el momento oportuno. García Linera, el vice de Evo Morales, lo plantea como uno de los más graves riesgos que afronta un gobierno popular. No menor es la confesión de Cristina que consideró que sólo tenía (con el 52% de los votos) apenas una porción de alrededor de 30 por ciento de poder político real, en tanto los verdaderos poderosos son los sectores que manejan el poder económico, proclives a la corrupción y por lo general, velada a los ojos del pueblo. Pero entre el mito del “se robaron todo” y la realidad, como dijimos, hay un abismo. Una construcción, una fabricación –con inmenso apoyo de los medios hegemónicos- que como estrategia empleó todo la mierda que tenía a su alcance y que triunfó en la sociedad.

4. La fabricación del mito ruin exige pensar en un montaje. El “se robaron todo”, como grito de guerra, plantea prestarle mucha atención a la “fabricación de utilería”, que es la manera de tapar la debilidad de una causa. A esta altura del partido, no debe haber un argentino que no piense que De Vido debe ser investigado por la Justicia, pero no debería haber un argentino que no vincule su detención con la puesta en escena que hemos presenciado. El aporte de Luis Brusthein (LB) ilumina: “La mayoría de las personas que festejaban su encarcelamiento estaban convencidas de que “el ex ministro es la personificación, el sumun plus ultra de la corrupción”. Ello es fruto de una paciente e inescrupulosa construcción del mito. La realidad es que “en ninguna de las causas en su contra se menciona la palabra coima, o comisión o lo que sea. Deducen y especulan con que podría haberlos, pero en realidad, lo que se juzga serían malas decisiones para comprar gas o para conceder estudios ambientales para Río Turbio. Y ni siquiera está probado que fueran malas decisiones. Nadie puede negar que sus denunciadores se han esforzado para llevarlo a los tribunales, superinteresados en mostrarlo como el rey de la corrupción, pero si ellos, que tienen tanto poder y se han esforzado tanto, no han podido encontrar hasta ahora casos de coimas, sobresueldos o negociados clandestinos y lo llevan a los tribunales sólo por decisiones administrativas que ellos juzgan erradas, la imagen del monstruo de la corrupción se pincha” (LB). Para ello, hay que preocuparse por el montaje. Como dice LB, no se trata de demostrar la inocencia de De Vido, sino que se vea el interés forzado de presentarlo como algo que después no está en consonancia con las causas que se le abren. Es imposible no tener en cuenta que “cualquier causa de corrupción contra un ministro que adjudica obras públicas no puede tener entidad si no incluye a la contraparte empresaria que se hizo cargo de esas obras, porque de allí viene el dinero sucio”. Ni uno.

5. Alcira Argumedo, militante del campo popular, que no ha sido ni es kirchnerista, ni defensora de De Vido, en el recinto fue clara: “No voy a aceptar entrar en la trampa política y mediática recomendada por Durán Barba”. Y agregó: “Los tribunos y fiscales del oficialismo, actúan indignados contra la corrupción de algunos miembros del gobierno anterior, pero parecen manejarse como si los principales referentes de sus fuerzas políticas fueran princesitas virginales”. Recordó ante sus pares el argumento –también fabricado- que Macri por ser millonario es inmune a la corrupción. Y levantó el velo de cómo llegó a serlo. Estatización de la deuda del Grupo Macri, durante la dictadura por 350 millones de dólares, por la que hemos pagado el equivalente al bono que nos endeuda por 100 años. Le faltó tiempo parlamentario para enumerar la realidad velada. Las cloacas de Morón, el contrabando de la empresa Sevel, el escándalo de Manliba (…) sin llegar a los nuevos hechos: Panamá Papers, Avianca, Autopistas del Sol, lavado para familiares y amigos, Odebrecht y Calcaterra. ¿Princesitas virginales?

6. Hay, según HG, “toda una corriente jurídica apócrifa, que por fin hoy juzga sin jurisprudencia, castiga con las evidencias de su propia barbarie disfrazada de civilización. Los arduos dictámenes no son el trabajo de la sibarítica argumentación abogadil, sea todo lo ritualizada que se quiera, sino el resultado de espectáculos diagramados de antemano. Los condenados ya lo están a priori, y su única posibilidad es escapar a tientas del casco y las esposas de acero tomadas por el ávido camarógrafo oficial”.

7.Es un tema sobre el que el movimiento popular debe hablar sin tapujos, a cara descubierta. “Salir al cruce del monstruo paradigmático que se ha creado, alguien que sirva para irradiar hacia todos los funcionarios del gobierno anterior, hacia sus colaboradores e incluso hacia sus simpatizantes. Todos son corruptos, pero en especial la jefa de todos: Cristina Kirchner, porque el gobierno conservador la ve como la única posibilidad de que se reconstituya una fuerza popular de oposición” (LB). Contra ella, habrá más.

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