Juicio de los Magistrados: pasó a cuarto intermedio hasta el lunes 23

Córdoba 12/10/2017 Por
Marcelo Brito concluirá la defensa de Otero Álvarez. Fundamentó que su defendido daba fe de las decisiones del Juez. El 30 de octubre serán las dúplicas y el 6 de noviembre la sentencia.
Otero Alvarez, Cornejo, Puga y Haro). JUICIO A MAGISTRADOS by Mercedes Ferreyra
- Foto: Mercedes Ferreyra.

Antes de entrar a la defensa específica del imputado Carlos Otero Álvarez el abogado Marcelo Britoaludió a Kafka y su libro El Proceso porque, dijo, éste (juicio) también es una búsqueda de círculos infinitos. Y explicó por qué aceptó asistir técnicamente a una persona acusada en un proceso de lesa humanidad. Aclaró que su decisión de no defender genocidas "que están bien condenados" la había cambiado dada la situación de Otero Álvarez.

Calvario

Rodeado de libros y expedientes y acompañado por su colega Julio Deheza -a quien llamaba Julito-, afirmó que durante el proceso "se habló mucho de lo político y poco de lo jurídico". Señaló que aspira lograr "un estado de certeza absoluta" en la causa de su asistido  a  quien caracterizó como un "perseguido" y una "bellísima persona".

 Habló de su experiencia durante la dictadura cuando le informaron que había quedado afuera de la cátedra de derecho procesal penal en la UNC. "Conociendo lo que le pasó al doctor Otero Álvarez,  lo busqué, lo encontré, y le dije que tenia noticias de lo que le había pasado y quedé a su disposición". Aseveró que los abogados penalistas estaban  "anonadados" con esa información. "Acusarlo a Carlos Otero Álvarez, por el ejercicio de su función, me pareció un disparate. Y lo voy a demostrar", prometió.

Luego cuestionó la acusación firmada por el fiscal Facundo Trotta porque piensa que está realizada de "mala fe" y "repite lo que dijo Luis Baronetto" a quien dice admirar por su búsqueda de justicia. Más adelante dijo que los acusadores se "olvidaron del derecho".

Aseveró que desde lo fáctico y lo jurídico demostrará la inocencia de su defendido porque "Quiero que termine este calvario del doctor Otero Álvarez" que escuchó la "ligereza" de los dichos del fiscal Carlos Gonella.

Hacer cumplir la ley

 Durante seis horas recorrió parte del expediente. Defendió  la presencia del testigo López Peña –ex empleado administrativo del Juzgado- y se apoyó en los dichos de los otros dos integrantes de la plantilla: Moisés Montoya y Néctor Giraudo (Fallecido).

 El fiscal general había anticipado  la estrategia de la defensa cuando dijo que seguramente lo despegarían al secretario y harían caer sobre los empleados la responsabilidad en las indagatorias.

En ese sentido el abogado explicó el funcionamiento del juzgado y leyó los testimonios de Montoya, Giraudo y Borneo quienes se encargaban de interrogar a los detenidos por la ley 20840. En tanto que López Peña tramitaba los hábeas corpus. En ese marco, la figura  del secretario aparece difusa. Funge como un coordinador, que no está presente. En tanto que el juez, Zamboni Ledesma, es un hombre "monosilábico" que  imponía temor y tomaba las decisiones.

Tributo

Destacó que "no es casualidad" que  los hombres del poder judicial que están sentados en el banquillo representen a todos los niveles. "Acá está la oportunidad histórica de ustedes", les manifestó a los jueces y les recordó que su función al prestar juramento "es cumplir la ley". Dirigiéndose al presidente le manifestó su coincidencia con las atribuciones que describió en relación a la función del "fedatario". Aludía de este modo a la disidencia planteada por la fiscalía sobre el voto del magistrado en la Cámara Federal de Tucumán en un caso parecido.

Siguiendo la metodología empleada por los fiscales durante la acusación desarrolló su tesis defensiva.  Anticipó que por respeto al Tribunal y a manera de "tributo" iba a leer la declaración realizada por Otero Álvarez que "Nunca hizo, como acto procesal, algo impropio". Agregó que su desempeño fue "impecable" propio de "una bellísima persona".

 Detalló la recusación realizada por el querellante Luis Miguel Baronetto, cuando el acusado estaba a punto de formar parte del Tribunal que juzgaría los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante el terrorismo de estado en la Unidad Penitenciaria 1 (Causa Videla). El acusado renunció y la llamada "causa maldita" llegó por fin a juicio el 25 de julio pasado.

 Los Jueces sabían

 Reafirmó que a su defendido no le correspondía actuar ya que era un secretario de juzgado. Puso en duda la "objetividad del fiscal" y afirmó que en este caso ambos –Gonella y Trotta- "se apartaron de la regla".

En relación a una postura asumida por la  Comisión Interamericana de Derechos Humanos planteada por la fiscalía manifestó que el informe fue "malentendido". Leyó parte del reporte donde se afirma que el juez Zamboni Ledesma no solo juró las actas constitucionales de la dictadura sino que su accionar se encuentra comprometido con los genocidas. Y que todos los jueces -subraya- sabían de la existencia de campos de concentración y desapariciones. Negó que haya menciones a Otero Álvarez y remarcó que siempre se refirió al juez Zamboni Ledesma.

En otro tramo de la exposición consideró que la "detención" de Miguel Hugo Vaca Narvaja (h) se produjo por que era un abogado defensor "inteligentísimo" y señaló que un testigo se equivocó cuando mencionó el lugar del secuestro.

Más adelante, aludiendo al testimonio del ministro de Justicia y Derechos Humanos, Luis Angulo, se preguntó por qué si consideraba que la justicia de aquel momento era un "simulacro" no lo denunció como abogado frente a su defendido.

 En su extensa exposición les advirtió a los jueces que había que tener en cuenta que "Estamos tratando de hacer una reconstrucción histórica de lo que pasó, 40 años atrás, con las leyes actuales o con la visión actual del derecho".

 Choque generacional

 La defensa, además de exponer argumentos jurídicos y doctrinarios, dirigidos a contrarrestar la acusación de los fiscales dejó al descubierto diferencias generacionales. De un lado están los experimentados y expertos -los veteranos- y del otro los jóvenes fiscales que actúan con "parcialidad" y "mala fe".

También criticó la vestimenta de Gonella cuando en una audiencia a la que concurrió con su defendido tenía puestos pantalones "vaqueros". Señaló que en su época, posiblemente, el fiscal no hubiera ingresado a la facultad de abogacía por esa razón.

 "Le voy a ganar el caso", le dijo sobre el final y prometió mostrarle un fallo de Eugenio Zaffaroni "un monstruo del derecho" con quien lo vio en una foto con motivo de una conferencia realizada tiempo atrás.

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