A sangre fría: el juicio por el crimen de “Paco” García llega a su fin

Policiales 03/10/2017 Por
Este jueves en la Cámara 12 del Crimen de la ciudad de Córdoba, comenzarán los alegatos. Hay tres imputados. Su hermano habló con LA NUEVA MAÑANA.
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1 / 2 - Néstor García luchó para que el crimen contra su hermano no quede impune. - Foto: Consuelo Cabral

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El día antes de recibir un disparo en la cabeza, Pablo “Paco” García, empresario, de 36 años, se levantó, fue a trabajar y al mediodía se reunió con su familia para festejar el cumpleaños de su papá. “Paco vivía solo pero todas las noches se llegaba a lo de mis viejos para darle la medicación a mi papá que tenía un Alzheimer muy avanzando. Ese día, el 25 de agosto de 2015, comimos todos juntos y fue ahí, en la mesa, que le dije a Paco que la noche estaba linda para ir a cazar. La luna estaba casi llena y había viento sur. Los chanchos son animales con los sentidos muy desarrollados, por lo que se necesitan de una serie de cuestiones para poder atraparlos”.

El que habla es Néstor, el Toro García, uno de los siete hermanos que tenía Paco, y el que lo encontró muerto, sentado en una reposera, con la mitad de la cabeza destrozada y el arma en la mano derecha, el miércoles 26 de agosto. Un día después de haber festejado el cumpleaños de su padre, donde los hermanos habían acordado encontrarse en el campo de Elvio Galeano, un predio de 600 hectáreas, llamado Los Talas, en Anisacate, a 10 minutos de sus casas y a donde desde hacía varios años iban a despejar la cabeza, a buscar un cable a tierra.

El viejo Galeano conoció al Toro en el 2013 cuando los incendios azotaron su tierra y los Bomberos Voluntarios le ayudaron a combatirlo. Entre esos bomberos estaba el Toro, que además es paramédico y coordinador de los aviones hidrantes del Plan Provincial del Manejo del Fuego. En un comienzo le prestaba la llave para cazar, hasta que al final le dio una copia para que se manejara con libertad. Esa misma llave fue la que sobre la mesa del último almuerzo familiar, le entregó Néstor a Paco en la mano. Y fue esa misma llave, la que encontró al día siguiente, escondida en el lugar donde ambos solían dejarla para cuando llegara el otro, la que le confirmó la peor noticia: “Cuando llegué y vi que la llave estaba todavía ahí, supe que había perdido a mi hermano”.

Para Néstor el asesinato de Paco “fue consecuencia de una suma de coincidencias de vaya a saber uno qué cosas del destino que condujeron al encuentro fatal donde fue asesinado a sangre fría, tal como quedó demostrado en la reconstrucción virtual realizada días atrás”.
 
Es que horas antes que los Malter y Gustavo López se cruzaran con Paco, otro de los hermanos García había estado en el campo comprando maíz y por apenas unos minutos no llegó a ver que a las cuatro y media de la tarde los tres hombres habían entrado.

“David llega 20 minutos después que ellos, no los ve. Si los hubiera visto le hubiera dicho a Paco y él seguramente no hubiera ido. Nos gusta cazar tranquilos. A veces íbamos solos. No pasaba nada. Ese día yo estaba pintando la pieza para otro de mis hermanos, Alejandro, que estaba en Sudáfrica y llegaba a los pocos días a quedarse un mes con mis viejos. Paco tenía turno con el dentista, le iban a hacer un tratamiento de conducto, pero el odontólogo no tenía tiempo y se lo suspendieron. Así que me llama y me dice ‘mirá, me voy al campo porque Freddy no me puede ver ahora’.

Le dije que seguía pintando, que terminaba y en un rato iba. Pero a las 20.30, aproximadamente, saltó un incendio en una iglesia de Alta Gracia. Yo estaba como oficial de semana y salí. Volvimos como a las 11 de la noche. Le avisé y me dijo ‘no pasa nada, pero te dejé la llave escondida en el portón por si venís. Si cazo algo te llamo así me ayudas a cargarlo’. Al rato le volví a preguntar cómo seguía todo y me dice que estaba bien pero que la noche estaba muy fría, por lo que en un rato pegaba la vuelta”, cuenta Néstor.

Un sinfín de ucronías atraviesan sus palabras. “Ucronía: qué hubiera pasado si…”. Eternas preguntas cuyas respuestas a dos años del asesinato de Paco y a pocos días de leerse los alegatos en la causa donde tres hombres son juzgados, no alcanzan. Qué hubiera pasado si no hubiera ocurrido ese incendio. Qué hubiera pasado si el otro hermano hubiera visto a los Malter. Qué hubiera pasado si los asesinos no hubieran matado a Paco.

El antes, el después

Durante una semana Néstor no pudo pensar en nada, ni en moverse, ni en pedir justicia, ni en ayudar a su familia. Las hipótesis de un posible suicidio o una muerte accidental eran sostenidas por el fiscal Emilio Drazile pero él, que durante años había visto cuerpos sin vida en sus tareas como bombero y en el servicio 136, sabía que “en Los Talas ocurrió un homicidio” que tuvo como blanco a su compinche de toda la vida.

Atrás de Paco, se fue su padre. El Alzheimer no alcanzó para evitar que entendiera que a su hijo, al que le daba todas las noches la medicación, se lo habían matado. Dejó de comer, de caminar, “no tenía la voluntad de vivir”. La madre entró en una depresión que ni siquiera los Testigos de Jehová -religión que practica la familia, con excepción de Paco, David, Néstor y su papá- pudieron ayudarla a sobrellevar. La hermana más grande, docente, que los crío a todos y “es como una madre para Paco”, tuvo un intento suicidio con pastillas.

Néstor habla en presente y eso se repite a lo largo de toda la entrevista. El hermano más grande fue diagnosticado con una enfermedad neurológica degenerativa provocada por la angustia y el estrés, donde la mielina de los tendones “se peló” y no camina. Todos están siendo asistidos por psicólogos y psiquiatras que intentan ayudarlos a sobrellevar lo brutal e inexplicable del homicidio de Paco.

“A mí me destruyó la vida. Les pueden dar perpetua, lo que sea, pero yo no voy a superar nunca más su muerte porque no voy a comprender por qué lo hicieron, por qué la forma, lo abandonaron, se burlaron, fueron a una radio y hacían como que roncaba un chancho, dijeron ‘si ese hombre tenía sueño, hubiera ido a dormir y roncar a su casa, no en el campo’.

Después de acostarlo a mi viejo, él siempre pasaba por mi casa, jugaba con las nenas, les llevaba algún regalito, y de los ocho hermanos, más allá de que somos muy unidos, él era mi preferido. Por eso cuando vi que el fiscal Drazile iba a dejar su muerte como si fuera un accidente, empecé a organizar las marchas y logramos que lo removieran y en su lugar asumiera Peralta Otonello. También me ayudó en este proceso haber conocido a nuestro abogado, Agustín Cafferata, del que nos hicimos amigos y quien estuvo marchando junto a nosotros en todo momento”, concluye Néstor.

Este jueves 5 de octubre, a dos años del asesinato de Pablo “Paco” García, en la Cámara 12 del Crimen, integrada por jurados populares, tendrá lugar la lectura de los alegatos. En el banquillo estarán sentados los hermanos Carlos Horacio y Julio César Malter, así como también el “changarín” Gustavo López. Carlos está imputado por “homicidio doblemente agravado por alevosía y concurso premeditado de dos o más personas” y “agravado por el uso de arma de fuego”. Julio César y López están imputados como “partícipes necesarios primarios”. Todos podrían recibir cadena perpetua.

Sin embargo, según adelanta el abogado querellante Agustín Cafferata, la situación de López podría pasar de “participación primaria a secundaria”, ya que quebró el pacto de silencio y aportó datos claves que fueron constatados en la reconstrucción virtual. Por todo esto, según Cafferata, “su pena podría ser mucho menor a la recibida por los hermanos Malter”.

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