Una joven denunció que quisieron subirla a una camioneta en barrio Güemes

Sociedad 02/10/2017
La joven de 22 años hizo la denuncia en la unidad judicial de la comisaría 10. Le dijeron que el vehículo había sido robado y tenía orden de secuestro.
violencia contra la mujer
- Foto ilustrativa

Eugenia Ferrini, una joven de 22 años, denunció que este sábado un hombre intentó subirla por la fuerza a una camioneta en barrio Güemes de la ciudad de Córdoba. La chica hizo la denuncia en la unidad judicial de la comisaría 10, y difundió lo ocurrido a través de su cuenta de facebook, para dar su testimonio y alertar sobre lo ocurrido.

El hecho ocurrió el sábado alrededor de las 23 sobre calle Enrique Lacosta, a la altura del pasaje Turrado Juárez. La joven había salido del trabajo y regresaba a su casa cuando se encontró con una camioneta Ecosport blanca de la que bajó un hombre y quiso subirla al vehículo. Desde la unidad judicial le indicaron que el vehículo había sido robado y tenía orden de secuestro.

En declaraciones a Radio Mitre, Eugenia contó que “estaba volviendo de trabajar el sábado a las 23 horas, y se frenó una camioneta al frente mio, unos metros más adelante, casi llegando a la esquina. Primero pensé que estaba por estacionar pero cuando me acerqué a la camioneta, a la puerta de atrás, del lado del acompañante, se baja un hombre y me agarra de la cadena, diciendo “vos te venís conmigo”, intentándome alzar. Lo primero que hice fue agarrarle los brazos y empecé a gritar, “no, no, no”, por más que sabía que no me salía la voz, que no me escuchaban”.

Algunos vecinos salieron a ayudarla y un auto consiguió seguir la camioneta un par de cuadras, hasta que la Ecosport se metió en contramano. “Eran unos vecinos que vivían por ahí y la empezaron a seguir porque pensaron que se habían llevado a alguien”, dijo la joven.

El escalofriante relato, fue difundido por la propia joven luego de realizar la denuncia, No tiene que ser tabú. Estas cosas pasan y muchas veces se esconden. No tiene por qué ser así, tienen que cambiar de alguna manera”.

El testimonio de Eugenia:

"Hoy me toca a mí contar la situación realmente horrible que tuve que vivir anoche volviendo de trabajar. Cómo un día cualquiera, común y corriente, venía caminando del trabajo a casa (dos cuadras y media), venía contenta porque había tenido una jornada excelente y también porque pusieron luces que alumbran copado en la Vélez Sarfield que hicieron que me sienta un poco más segura porque siempre tengo que hacer el mismo recorrido y con miedo por supuesto porque voy sola, porque soy mujer, por todo lo que escuchamos en la tele, por la inseguridad que tenemos.

Volvía muy tranquila hasta que se frenó una camioneta unos metros adelante mío, mi paranoia y yo empezamos que actuar y carburar, automáticamente me di cuenta que me iban a robar porque no había estacionado bien, ni hizo el intento de hacerlo.

Empecé a caminar más lento, y pensaba ya fue, tengo el celu y los 600 que recién cobré, se los daré; después pensé no me voy a dejar robar por una lacra humana, mejor me vuelvo a la Vélez Sársfield que está iluminado (como si las luces hicieran algo por defenderme), en ese momento dije que era mejor llegar más rápido a casa, estando a una cuadra, entonces seguí caminando, sin dejar de mirar la camioneta, más despacio hasta que llegué a la altura de la puerta de atrás y se abrió la puerta de adelante del acompañante y salió un tipo, medio agachado, creí que tenía un arma o algo para amenazarme porque nunca se enderezó, se me acercó y me dijo: "vos te venís conmigo" agarrándome de la cadera y llevándome hacia su cuerpo, por suerte mi reacción fue agarrarlo de los brazos fuerte y gritarle "no, no, no" con toda la fuerza, por más que yo sentía que no me salía la voz, no me escuchaba yo misma, creí que lo estaba pensando, atiné a patearlo, en ese momento él miró como por detrás mío, me soltó y se fue.

Yo creí que era un vecino que se asomó o que venía alguien caminando. No sé quién fue, en ese momento no paraba de llorar, no podía caminar del susto y miedo que tenía. Todos los vecinos que escucharon mis gritos y el ruido de la camioneta al irse, salieron y me preguntaron si me robaron, que me sacaron, si necesitaba algo, si ví la patente. Nada, estaba ciega y sorda. Lo único que pude decir fue: no me robaron, me quisieron llevar. Y pedí a un vecino que me acompañe hasta mi casa. Nada más, fue un momento de horror el que me tocó vivir, un hecho más de inseguridad en el lugar en el que vivo, le podía pasar a cualquiera.

Sólo me consuelo diciendo que estoy bien, que no me pasó nada. ¿Pero si pasaba? ¿Si me llevaban? ¿Si no volvía a ver a mi familia? ¿Si no gritaba? ¿Si no se iba? ¿Si me golpeaba? Quería compartirlo y que se cuiden, nos cuidemos, estemos atentos, fui yo pero pudo haber sido tu mamá, tu hermana, tu prima, tu hija, cualquiera. 

Agradecida eternamente a mi familia, que me contuvo, me abrazó, me tranquilizó, gracias a mis hermanos por hacerme jugar a las luchitas para aprender a defenderme, gracias a mi mamá por criarme siempre con armas de fortaleza y enseñarme que nadie es mejor que yo y nadie puede pasar por encima mío. Gracias a todos, de verdad. SOY FUERTE Y ASI VA A SEGUIR SIENDO".

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