La discusión por subsidios en el transporte interurbano está al “rojo vivo”

Sociedad 11/09/2017 Por
La falta de acuerdo entre Nación y Provincia afecta a 300 unidades que prestan servicio en el interior de Córdoba. El paro de UTA desnuda el trasfondo de la pelea por los aportes para el sostenimiento de la actividad, que ahora también está amenazada por el arribo de las líneas aéreas de bajo costo.
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Por Miguel Ángel Perin

Desde el viernes 8 de septiembre se desarrolla un paro de los trabajadores de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que afecta el servicio de transporte de larga distancia en todo el país. Si bien la medida se realiza en algunas empresas en particular, la falta de solución del conflicto hace presagiar que éste se profundizará.

El eje del reclamo gremial es el incumplimiento que se adjudica a la patronal respecto al pago de aumentos salariales acordados. Esta cuestión pone nuevamente en escena la discusión sobre la política de subsidios del Estado nacional hacia esta actividad.

En la provincia de Córdoba, desde la Secretaría de Transporte se sostiene que hay que llegar a un punto de acuerdo. El responsable de esa cartera, Gabriel Bermúdez, expresó que se está a la espera de tener un tratamiento justo por parte de la Nación respecto a los subsidios. “Seguimos sin tener subsidio en todas aquellas líneas de más de 60 kilómetros, lo cual marca una diferencia muy importante en lo que es la competitividad que podamos tener con otros subsistemas”, señaló.
“Las paritarias de UTA en un servicio subsidiado no son lo mismo que en uno que no tiene subsidio y que solamente se maneja con tarifa”, alertó Bermúdez.

Sobre la incidencia de la medida de protesta del gremio de conductores del colectivos de larga distancia, el funcionario provincial manifestó que el servicio está integrado por sistemas complementarios, ya sea urbano, interurbano o de larga distancia.
“Cualquiera de estos subsistemas que tenga una falla o una falta de prestación genera un inconveniente porque todo el flujo de gente y las encuestas de origen y destino que hacemos cuando establecemos un corredor, tienen en cuenta la carga que poseen los servicios nacionales. O sea que cualquier problema que haya en los subsistemas afecta la prestación en general”, expresó.

La amenaza de las “low cost”

Bermúdez precisó que hay un programa de licitaciones de corredores que está condicionado con la política de subsidios del Gobierno nacional. “Si nosotros no tenemos corredores competitivos y llamamos a licitación, vamos a tener muy pocos oferentes. No como nos ha pasado con los corredores licitados, en los que hemos tenido una gran renovación de flota. Esta es la razón fundamental por la que, con el cambio de la gestión nacional, se suspendieron los procesos licitatorios a la espera de una definición que todavía no llega”, indicó.
El sistema está todavía en un cambio profundo por la llegada de las “low cost”. Esta situación tiene una incidencia en los servicios de larga distancia que suma un ingrediente más a la medida de fuerza en los servicios de larga distancia.

Una discusión más política que técnica

Consultado por La Nueva Mañana sobre la discusión con las autoridades nacionales en materia de política de subsidios al transporte de pasajeros, Bermúdez respondió: “Hace años que venimos dialogando con el Estado nacional. Antes con resultado nulo. Desde la asunción de la nueva gestión se mejoró mucho la relación que teníamos en cuanto al diálogo por estos temas. Incluso esto motorizó que, en el mes de mayo, se dictara una resolución del Ministerio de Transporte de la Nación para incorporar a parte del parque móvil al régimen de subsidios”.
Sin embargo, todavía no se logró que se incorporen a los alcances de esa resolución a más de 300 unidades que prestan el servicio sin subsidio y que forman parte de líneas con más de 60 kilómetros de recorrido y que fueron recategorizadas por el Gobierno provincial. El eje de la discusión es la definición de lo que la Nación y la Provincia consideran “servicio interurbano”.

“Seguimos sin tener subsidio en todas aquellas líneas de más de 60 kilómetros, lo cual marca una diferencia muy importante en lo que es la competitividad que podamos tener con otros subsistemas”

“Acá hay un hecho muy claro. Hay 8 mil unidades de transporte en la Nación, con servicios de los llamados IP, que están subsidiados. Nosotros en Córdoba tenemos 300 unidades que no están subsidiadas”, explicó.
Como se trata de líneas de similares características a las que funcionan en nuestra provincia y carecen del aporte estatal, el funcionario fue tajante: “O dejan de darse (subsidios) a todas o se incorporan estas 300”.
“Nosotros creemos que, por la manera en que se viene desarrollando el transporte a nivel nacional, fundamentalmente en el interior de las provincias, con estos sistemas que la nueva gestión llama ‘de larga distancia provincial’, lo que está claro es que la redistribución es inequitativa. Y es ya una cuestión más política que técnica”, sostuvo.
“Esa conversación está al rojo vivo, estamos en un momento cúlmine para decidir cuántas unidades se van a incorporar a este sistema de subsidios”.

Bermúdez comparó la situación actual con la que se daba entre los servicios diferenciales y los regulares, que tenían el mismo costo laboral pero una diferencia en la capacidad de carga de pasajeros. “En una unidad se cargaban 25 personas sentadas y en otra se cargaban 50 pasajeros y un 50 por ciento más que podían viajar parados en distancias cercanas, lo cual hacía que podrían llevar 75 personas. Era muy difícil exigir un mismo nivel de inversión”, comentó. Esto fue subsanado por el Gobierno provincial autorizando a que se incorporaran coches más grandes en el servicio diferencial, aumentando la capacidad de carga.

Concentración en pocas manos

Otro aspecto que influye en la problemática del sector es que el transporte de pasajeros se transformó en una economía en escala, lo que pone a las empresas chicas en un brete, ya que tienen los mismos costos fijos que las grandes pero con un distinto nivel de facturación por la menor cantidad de unidades que poseen.
“Es como cuando hablamos en Argentina de las pymes, que son el motor de la economía, y las empresas grandes, monopólicas. En el transporte pasa algo parecido. Se ha venido dando, en la última década por lo menos, una política determinada desde la Nación, que ha hecho que se concentre la economía en grandes grupos empresarios, como Flecha Bus, Vía Bariloche, Vía Tac. Grandes grupos que han absorbido a otras empresas por este arribo de costos a través de la economía de escala”, reflexionó.

Sistema autosustentable

Analizando la situación del transporte dentro de la jurisdicción provincial, Bermúdez destacó que se está logrando un nivel de equilibrio que es promisorio, apuntalado por una serie de factores que nacen en la decisión política del Estado. La posibilidad de nuevas inversiones está respaldada por una demanda sostenida por los programas creados por la Provincia. “Tenemos todos los sistemas de gratuidad de la Provincia funcionando a pleno. Tenemos más de 850 mil personas que viajan a través de esos programas y además tenemos en este año 29 millones de personas que han viajado, con lo cual el sistema también tiene esta garantía del Estado de tener un flujo de pasajeros que lo hace autosustentable”, apuntó.

Política activa desde el Estado

Respecto al impacto de programas provinciales, el titular del área de Transporte apuntó que el cuadro es dispar debido a las particularidades de cada subsistema que funciona dentro de la provincia, aunque se advierte un crecimiento sostenido del número de pasajeros gracias a esa intervención estatal.
Las mediciones sobre el uso del Boleto Educativo marcan que hubo un incremento del 12 por ciento en la matriculación en los distintos niveles del sistema. En el caso del Boleto Obrero Social, ya hay casi 100 mil beneficiarios que viajan pagando el 50 por ciento de la tarifa. En el Boleto Adulto Mayor, la cifra es de casi 230 mil. Estos números permiten que las empresas tengan una masa de usuarios que le otorgue previsibilidad al sistema y, por otra parte, los recursos no se concentran en determinados grupos sino que van al bolsillo de quien usa el transporte, provocando un ahorro importante en la economía familiar.

Competir para mejorar

“Nosotros lo que fomentamos es la competencia por servicio. Hemos cambiado la anterior metodología, en la que había monoprestadores y ahora en todas las rutas troncales tenemos por lo menos dos prestadores en cada uno, lo que hace que la gente tenga opciones al momento en que una empresa presente dificultades”, aclaró.
“Hace cuatro años que se trabaja en la estructuración de nuevos corredores que evidentemente han llevado, con el incremento en la cantidad de pasajeros, a un servicio que es mucho más aceptable que antes. Siempre trabajamos en mejora continua y el transporte siempre tiene cosas pendientes para dar a la gente”.

Bermúdez además sostuvo que la competencia en los corredores hace que los actores se movilicen y busquen alternativas para posicionarse mejor, generando nuevas inversiones y mejoras para el usuario. También destacó que el Gobierno de Córdoba asume el costo político de otorgar los aumentos de tarifa en el momento en que deben darse, facilitando la tarea empresarial en un contexto en el que la política de subsidios para el sector genera inequidades pronunciadas. “Si el usuario paga por un servicio de calidad, el servicio tiene que ser de calidad y por eso es que nosotros estamos en esta cuestión de incentivar la competencia para que se generen estos hechos. Y esto es muy bueno para la gente”, remarcó el secretario de Transporte de Córdoba.

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