Entrevista a Niz: "De mejores bares me han echado"

Cultura & Espectáculos 06/09/2017 Por
A poco de celebrar 25 años de su vinculación profesional con el arte, el artista plástico Alejandro Niz prepara una muestra retrospectiva en la que intentará plasmar su recorrido. Además, presentará nuevas producciones.

En conocimiento de que estás estrenando los 44 años de edad, y viendo que son 25 los años a celebrar, ¿a partir de cuál instancia definís tu vinculación profesional con el arte?
En 1992 la Municipalidad de Córdoba organizó un concurso denominado “Segundo salón tout petit-homejae a Pablo Neruda” con libre participación. Decidí presentar mi producción de entonces y resulté seleccionado para exponer junto a artistas que contaban ya con una importante trayectoria. Ese momento me definió internamente como artista profesional, esto es, supe que desde ese momento en adelante mi destino económico-profesional estaría indubitablemente ligado a la producción de obras de arte.

Desde entonces y hasta el momento actual, ¿hay en tu obra algún concepto puntual que ha resultado inmodificable a lo largo del tiempo, o ha habido modificaciones al respecto?
Uno tiene más bien una intención conceptual que resulta permanente. En mi caso encuentro una la que denomino “lo que queda después del paso del tiempo”, asumiéndolo desde una perspectiva meramente personal. Quiero decir: es el intento de un rescate de impresiones, emociones y/o hechos puntuales que han atravesado mi historia personal, es a partir de ello que surgen tanto la inspiración como la motivación artística. Por otra parte, hay una constante manifestación de religiosidad pagana presente en toda la producción, no mediante la presencia explícita de símbolos ni en la temática, sino en cierto aspecto devocional en la actitud en que se presentan las figuras dentro de la obra.

Sin embargo, no sos un artista que haya presentado una obra que se reitere en cuanto a sus motivos ni métodos. ¿De qué modo considerás que se ha desarrollado la evolución de tu obra?
En cuanto a los motivos me llegan desde una fuerte pulsión interna que luego se traduce en una serie de obras cuya producción se acaba en cuanto me siento vaciado de dicha pulsión. Entonces, por ejemplo, he hecho una serie centrada en la figura del niño, otra que involucra a las mujeres desde la perspectiva erótica, o por ejemplo, una en la cual me centré en los objetos materiales que rodean al hombre y les resultan incómodos, y en los cuales prefiguro la presencia de belleza manifestada de un modo no convencional. Me refiero a elementos como la basura o las ruinas citadinas dentro de conceptos como el desorden o la desprolijidad; también he producido series en las que he abordado la temática social, Colectivo de Mierda, por ejemplo, forma parte de dicha serie. En lo que respecta a las técnicas, la evolución es inevitable, desde la dificultad económica para la adquisición de materiales costosos hasta la ineludible presencia actual de las nuevas tecnologías que nos rodean y de las cuales nos valemos. Trabajo con toda la tecnología a la que tengo acceso. Ahora, si me quedara, por ejemplo, sin nada más que mis fluidos personales como recurso material, aún seguiría pintando, sería, a decir de Spinetta, uno de los niños que escriben en el cielo. Ahora, más allá de que debido a la vasta formación técnica de la que me he abastecido, estoy en condiciones de abordar cualquier tipo de estilo y manifestación artística, la casi totalidad de mi obra la constituyen dibujos y pinturas. Desde una perspectiva académica puede considerase netamente figurativa.

¿Qué estás proyectando respecto de tus nuevas producciones?
Últimamente, además de continuar con mi modo tradicional de trabajo, incursiono en producciones con aportes provenientes desde la tecnología disponible en los teléfonos móviles o en los diversos dispositivos portátiles. Esto se pudo ver en la última muestra que participé, que tuvo lugar en la galería nodo 990 durante el mes de marzo pasado.

Hablás de muestra como lugar recurrente en cuanto a la exposición pública de tus trabajos. Además de ese espacio, ¿en cuáles otros se puede acceder a observarlos?
A partir de la decisión personal de no establecer vínculos comerciales directos con las galerías no es posible verlos en ellas, salvo en muestras determinadas en las que soy invitado, pero por ejemplo, a partir de la implementación de la Ley municipal de Patrimonio Cultural, hay muchas de mis obras presentes en diferentes edificios de la ciudad, también algunas están presentes en varios museos de localidades del interior de la provincia. Por otra parte algunas editoriales han decidido utilizar trabajos míos para ilustrar las tapas de varios libros y, como se desprende del nombre de la muestra retrospectiva en preparación, en algunos centros gastronómicos, ubicados en lo que se conoce como la zona de Güemes.

Decís que no tenés vinculación comercial directa con las galerías, ¿a qué se debe esta decisión y cómo es tu modo de comercializar tus obras?
La decisión respecto a las galerías la tomé a partir de motivos netamente comerciales; en lo particular me resulta más conveniente comercializar mi producción de manera personal. No tengo nada en contra de las galerías o los galeristas; en cuanto a mi método comercial digamos que está directamente relacionado con las posibilidades que surgen desde las redes sociales o de estamentos particulares de difusión. Últimamente me encontré con ciertas dificultades burocráticas que entorpecen las posibilidades comerciales provenientes desde la implementación de la ordenanza referida más arriba, que fue concebida como un factor de ayuda a los artistas locales pero muchas veces opera en sentido contrario. Estos impedimentos surgen de la Dirección de Cultura y Patrimonio. Algunos de mis últimos trabajos en el área han sido confrontados de manera poco clara, lo cual produce una sensación de inseguridad en cuanto a la estabilidad comercial en dicho ámbito. Esto no solo me afecta a mí sino a la totalidad de la comunidad de artistas plásticos.

Además de producir y comercializar tus obras, ¿en qué otras ocupaciones te has desempeñado a partir de tu dedicación a las artes plásticas?
He trabajado cerca de cuatro años como curador de las diferentes actividades culturales vinculadas a las artes plásticas en el área de cultura de la UNC dentro del espacio llamado Núcleo Cultural, perteneciente a la Secretaría de Extensión Universitaria. También, al igual que muchos colegas, he transitado el camino de la docencia, tanto de manera institucional como de modo privado. Otra ocupación que asumí en algún momento fue la de gestor cultural, experiencia que me permitió el placer y el orgullo de establecer un estrecho vínculo con uno de los artistas que más respeto en todo sentido, hablo de Ferrari.

Nombrás al León Ferrari, ¿cuáles son los aspectos de su comportamiento en cuanto a artista plástico que más te han marcado?
Lo que rescato y me marcó de León fue su actitud ante la vida en tanto ser humano, ciudadano y amigo. Un hombre que sabiendo que era considerado un artista mayúsculo, se encontraba totalmente desprovisto de cualquier tipo de divismo, a la vez que asumía el vínculo amistoso con sus colegas de un modo muy poco frecuente de ver en el ambiente.

Quienes estamos al tanto de tu trayectoria sabemos de los galardones con que has sido distinguido. ¿Cómo asumís dichas instancias?
En lo práctico veo en la premiación un vehículo de visibilización de la obra y punto. Internamente mi parecer al respecto queda manifestado en la siguiente actitud que bien sirve de muestra: en mi CV, por decisión personal, no figuran.

¿Cómo podemos vincular esto al título de la muestra retrospectiva que estás pergeñando?
Como te vengo diciendo, mi decisión de apartarme de los circuitos tradicionales de tránsito de las obras de arte, fue debido a la fuerte frivolidad y vanidad reinantes en el ambiente, eso me alejó y me inclinó hacia lo independiente.
El nombre de la muestra surge de una anécdota: cierto día, conversando con un galerista, me hizo saber que la ausencia de mi obra en los salones desde hace un tiempo a esta parte se debe a esa actitud tomada por mí, y me dio como ejemplo el que varios de mis cuadros se encontraban expuestos en bares de la zona de Güemes en vez de estar en galerías. Ante aquella explicación del porqué de mi rechazo por parte de ellos, internamente sentí lo siguiente: si el problema es mi presencia artística en los bares a través de mis cuadros y piensan que promoviendo mi ausencia en los salones me van amedrentar, es porque no saben que yo pienso, como dice el dicho popular, “de mejores bares me han echado!

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