Argentina, invitada de lujo en la fiesta mundial de la especulación financiera

Economía 05/09/2017 Por
La matriz económica del plan que decidió abrazar el Gobierno nacional está direccionada hacia la especulación en detrimento de la producción y una acelerada contracción del mercado interno que afecta al mercado laboral.

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Con el arribo de la Alianza Cambiemos al poder del Estado, si bien no se generó la tan mentada “lluvia de dólares” de empresas extranjeras atraídas por el “clima de negocios”, sí se produjo, por el contrario, un incremento de los movimientos de capitales en el mercado financiero. Este dato no ha de sorprender ya que son más de diez los funcionarios del Gobierno nacional que responden a bancos internacionales. De acuerdo a un documento de trabajo de Flacso, son tres los hombres que puso la banca Morgan en la función pública para cuidar sus intereses; HSBC y Deutsche Bank pusieron dos cada uno; mientras que ICBC, Goldman Sachs, Citibank y Morgan Stanley, también pusieron a sus lobbistas.


Este mapa sobre la naturaleza política y económica del Gobierno nos muestra que hay presencia de las dos facciones del poder financiero mundial hegemónico. La gran banca financiera multinacional con centro de poder asentado en un país potencia (entiéndase, los Estado Unidos), y, también, la gran banca financiera global trasnacional con centros de poder multilaterales apoyada en una gran red de ciudades financieras globales (Londres, Hong Kong, Tokio, Singapur, Nueva York, principalmente). En efecto, estos actores propenden a que el flujo del dinero, en términos generales, y el ahorro, en particular, se direccione hacia el sector financiero y la especulación en detrimento de la producción.
En consecuencia, desde la cartera de Economía, tanto Prat Gay como Dujovne, se comprometieron a garantizar negocios financieros libres de impuestos. Recientemente, el actual ministro de Economía suspendió el impuesto sobre la renta financiera para extranjeros, aduciendo que una intervención del Estado haría menos apetecible la plaza financiera para los grandes jugadores internacionales. Algo poco probable a juzgar por el crecimiento exponencial de las acciones de bancos y petroleras, que desde diciembre de 2015 solo conocen la curva ascendente.


Por otro lado, desde el BCRA, en su afán de absorber el dinero circulante y reducir, así, la oferta de pesos para frenar a la inflación, se generan las condiciones propicias para la especulación. El Banco Central mantiene alta la tasa de las letras sumado a un dólar relativamente planchado, elementos fundamentales para la bicicleta financiera o “carry trade”, como le llaman en la city. Germán Fermo, académico y director de la consultora MacroFinance, sostiene que para una colocación en Lebac a mayo del próximo año se espera un retorno del 8% en dólares, contemplando la inflación y tipo de cambio como principales variables. Una jugada financiera riesgosa, ya que la inflación y el dólar en nuestro país son sensibles y sumamente volátiles, pero con un premio más que jugoso, según apunta el analista en una columna de El Cronista.
En el mismo sentido, el asesor financiero Marcos Buscaglia dijo a El Cronista que con las reformas pro mercado de Macri la actividad financiera está tomando vuelo y “las acciones de los bancos están en auge”. Tal es así que el BTG Pactual de Brasil quiere aprovechar el único brote verde de la economía y ya le otorgaron una licencia para operar como agente de bolsa. Esta banca carioca no sería la única interesada, Goldman Sachs tampoco quiere dejar pasar el tren y ya gestiona su licencia.


Recientemente, en la quinta edición del Latam Economic Forum, el ministro de Economía afirmó que el Gobierno cree que “la inversión es el motor de la economía”. Esta tesis estaría siendo contraargumentada por una realidad en donde el dinero proveniente de la producción y venta de bienes y servicios, en lugar de reinvertirse en mano de obra o máquinas para transformarse en capital (cosa que haría un buen burgués), se escurre por la canaleta de la especulación y la renta financiera. En la medida en que sigan fomentando el libre albedrío del mercado financiero el dinero seguirá generando renta financiera, ya que la especulación es una actividad que, en estas condiciones, otorga retornos en poco tiempo y libre de impuestos, sin emplear a trabajadores. Nadie produce para no vender, de igual modo que nadie produce sin mercado. En la medida en que el mercado interno siga reduciéndose la economía no levantará, ni se generarán puestos de trabajo. El motor de la producción industrial (esencial para la oferta laboral) siempre ha sido el consumo. De tener asidero la mirada económica del Gobierno no se entiende la inversión extranjera durante la década pasada, con picos elevados de inversión productiva de capitales extranjeros, como ocurrió durante el año 2012 cuando ingresaron 12.551 millones de dólares. El pico de inversión más elevado de los últimos 40 años. Claramente, la inversión durante el gobierno anterior no vino alentada por políticas mercado friendly, ni tampoco por una baja inflación, a todas luces, fue apalancada por el consumo.


La Inversión Extranjera Directa (IED) no acompaña al ciclo económico de Mauricio Macri

El año 2015 cerró con 11.759 millones de dólares en materia de IED, descendiendo a 5.745 millones de dólares durante el primer año de Cambiemos, ya que las empresas extranjeras aprovecharon las libertades que otorga el Gobierno para girar las remesas a sus casas matrices en lugar de invertirlas. Inclusive, para este año también se espera una baja en la inversión. El informe sobre la Evolución del Mercado Único y Libre de Cambios y Balance Cambiario del BCRA muestra que en febrero la IED tuvo una caída interanual del 31,5% al caer 45 millones respecto de febrero de 2016. Donde sí se avizora un incremento es en las inversiones de portafolio, es decir en los dólares que llegan para especular e irse. Con un mercado interno en retracción, por más medidas a favor de los mercados, nadie invierte en producción.


Estos datos de los organismos oficiales dan cuanta que se necesita algo más que solo clima de negocios para fortalecer la economía. No se trata solo de incentivar una de las principales variables económicas (oferta o demanda). Desde luego que un programa orientado al desarrollo sustentable que busque mayor demanda y divisas, deberá analizar cada sector y desarrollar una batería de políticas concretas para cada uno, haciendo una eficiente sustitución de importaciones para desarrollar determinados sectores productivos y buscando exportar más y con mayor valor agregado. Programa que no se ve en nuestro país desde hace mucho tiempo y que, naturalmente, no es propio de un Gobierno que responde a los intereses del poder financiero internacional.

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