Julio Constantín, un bombero oportuno en Belgrano

Deportes 11/10/2019 Por
El interinato es muy frecuente en el fútbol cordobés después de que fracasa el plan A en cada proyecto. El turno en el Celeste llega otra vez para el ex arquero, tras el paso el falso con Berti.
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Nueva chance para Constantín ¿será ratificado hasta diciembre? como ocurre siempre en el fútbol, será evaluado “partido a partido”. - Foto: Prensa Belgrano.

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¡Qué dilema y que historia tuvo Belgrano con los entrenadores interinos! Desde tiempos en donde al equipo lo dirigía la Subcomisión de Fútbol a los que de repente, aparecieron como “bomberos” improvisados por un partido o dos o más, dependiendo de la circunstancia. Sin banca a plazo fijo, y sin pedir explicaciones. Y a veces sin ser reconocidos.

Por Alberdi hay una vasta trayectoria de eso, desde Miguel Batalla en el año 2000 a un Julio Constantín que ya es hace rato hombre de la casa y se lo utiliza como repuesto permanentemente cuando la conducción del equipo no da la talla en el campeonato.

Sin chistar ni pedir explicaciones, silbato en boca y carpeta en mano, Constantín dirige como si nada hubiera pasado, a pesar de que internamente alguno puede sentirse “usado” para la ocasión, aunque son conscientes de que como lema primordial son empleados del club.

El desafío es encaminar el rumbo deportivo del equipo y seguir a disposición, sea para cabeza de un proyecto relativamente  a largo plazo, o al servicio de algún espacio que se genere cuando fracasa o se cierra la historia de un DT bendecido para conducir un proceso. Belgrano tuvo en las últimas dos décadas sobrados casos de interinatos. Algunos después fueron premiados como entrenadores y encabezaron algún plantel, pero no todos tuvieron la misma suerte, ya que nunca son llamados en las bonanzas deportivas sino que les toca estar en contextos desfavorables. A continuación, breve repaso.

De Batalla a Constantín

Miguel Batalla tuvo que agarrar el timón por necesidad tras la salida de Carlos Reinaldo “Mostaza” Merlo, en la campaña del Clausura 2000. Tres partidos sin revertir la suerte y a luchar por la permanencia en un club herido económica, deportiva e institucionalmente, en la reválida ante un Quilmes con aspiraciones de ascenso.

El tiro libre agónico del “Chiche” Sosa le dio espaldarazo al minuto 47 del segundo tiempo y festejar la salvación. Pero a la hora de armar el nuevo plantel, se convenció desde la dirigencia otra vez a Merlo. Poco duró en realidad, apareció nuevamente Batalla pero ya con ganas de irse a Europa y un partido la responsabilidad quedó para Carlos Vaca, quien era parte de su cuerpo técnico. El empate 2 a 2 ante Gimnasia La Plata sirvió de poco, porque terminó dirigiendo Carlos Biasutto hasta fin de año. Antes de descender y ya en proceso de quiebra, fue un ídolo del club como Tomás Rodolfo Cuellar quién hoy cuenta con una tribuna en su honor en el Gigante de Alberdi, fue el encargado de tomar las riendas una vez despedido Carlos Mac Allister. Fue designado por el fideicomiso que administraba al club en la quiebra. El descenso era inevitable. Corría el año 2002.

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Jorge Guyón, DT del ascenso en el ’91 y también en otras temporadas en Primera.


Pero también hay históricos. Como por ejemplo, Jorge Guyón, DT del ascenso en el ’91 y también en otras temporadas en Primera. Se hizo cargo en lugar de Jorge Ginarte ya con el club gerenciado por “Córdoba Celeste”, en 2003. El “Jabalí” tendría dos apariciones más como interino y después en dupla técnica formal con Luis Sosa, siendo el último “bombero” de turno en Alberdi.

Hay más. Marcelo Bonetto, en 2004, reemplazó interinamente a Pedro Marchetta después de vencer a la CAI de Comodoro Rivadavia, con gol del “Bocón” Torres, pero lo mismo renunció con la inefable frase de que la hinchada de Belgrano era la “más cagona del país”, en referencia a la barra, en defensa después que desde ese núcleo le habían solicitado algún dinero “prestado”. Sin olvidar tampoco que un desconocido por la casa como Ángel Solazzo condujo al equipo en 2005, tras la renuncia de Oscar Craviotto, y cerca estuvo de meterse en el reducido para llegar a Primera, de no ser aquella derrota en Mataderos ante Nueva Chicago.

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Marcelo Bonetto.


Pérez y dos bendecidos

En la era de Armando Pérez, hubo dos interinos predilectos. Uno es Mario Griguol, que relevó al primer DT de su era: Julio Zamora. Dos partidos ganados para pasarle la posta a Carlos Ramacciotti, ascenso y alegría para todos en Alberdi. Año 2006. Claro, la irreconciliable pelea entre la directiva y el locuaz entrenador hizo terminar el proceso en Primera, con apenas un partido jugado (y ganado) ante Rosario Central.

Mario Griguol
Mario Griguol junto a Jorge Guyón


Apareció Griguol hasta el final del Apertura, aunque después de un breve torneo de verano entre Vélez y Estudiantes de La Plata promovió su dimisión, por razones de salud. A escena asumió el otro interino favorito de Pérez: Daniel Primo, hoy coordinador de inferiores, quien después también tuvo su chance como DT formal. Claro está que en el medio hubo apariciones tanto de Primo como de Guyón, hasta que después Julio Constantín rompió esa racha con dos etapas, la última reciente con la responsabilidad de buscar encaminar el rumbo en la Primera Nacional.

Primo
Daniel Primo


Revancha para Constantín

Constantín dirigió tres partidos en la temporada de la caída a la ex B Nacional. Dirigía la Reserva y fue campeón en la 4° de AFA como antecedente inmediato que justifique su designación. Sin la presión con el descenso consumado, venció a Godoy Cruz, superó de local en un gran partido 3 a 2 a Lanús, ya por la Copa de la Superliga aunque en la revancha, una mala tarde le dejó un 2 a 0 como eliminación final. Sin reclamar ni reproches a nadie, ahora asume otra vez en un Belgrano golpeado (nunca es otro contexto para los interinos, les toca dirigir en esas circunstancias) que busca recuperar protagonismo tras la fallida era de Alfredo Berti.

¿Será ratificado hasta diciembre? Hay nombres en danza, pero como ocurre siempre en el fútbol, será evaluado “partido a partido”, esa es la única certeza de una dirigencia que hace rato no tiene una línea definida en el proyecto deportivo de Belgrano.

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