Córdoba ya alberga a más de 10.000 venezolanos que buscan su destino

Sociedad 12/10/2019 Por
Escapan de la profunda crisis que atraviesa el país caribeño y llegan motivados por las oportunidades que ofrece la provincia en materia económica y educativa.
Ed 123 © Pito Campos
Ilustración: Daniel "Pito" Campos

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Desde 2015 las cifras vinculadas a la radicación de ciudadanos venezolanos en Córdoba se han duplicado y triplicado. Según datos aportados por la Dirección Nacional de Migraciones, solo este año unos 4000 expedientes ingresaron a la dependencia.

Si se tienen en cuenta las cifras oficiales y extraoficiales, hay más de 10.000 venezolanos residiendo en la Capital y el interior provincial. De acuerdo a distintas proyecciones esta cifra podría superar los 12.000 a principios de 2020.

Esta realidad convierte a la provincia en el segundo destino elegido, a nivel nacional, por los habitantes procedentes del país caribeño. Ya sea por las oportunidades laborales y económicas que ofrece o por el abanico de propuestas educativas, Córdoba se transformó en el hogar de miles de personas que buscan forjar nuevamente su destino.

“Desde hace cuatro años se ha venido incrementando la cantidad de radicaciones que hemos venido otorgando. Hay unas 8.000 personas radicadas (en ese periodo de tiempo) y a ese número hay que sumarle aquellas que aún no han iniciado el proceso, que se hayan mudado o estén por llegar. Sobre esa base se calculan entre 11.000 y 12.000 venezolanos”, asegura, en esa misma línea, el representante local de Migraciones, Diego Puente Rosa.

El diálogo con La Nueva Mañana, el funcionario señala que los venezolanos llegan al país para “desarrollarse económicamente debido a la crisis humanitaria” de la que están escapando. “Muchos llegan a Córdoba por el boca en boca de las redes sociales o por recomendación de otras personas”, añade.

Frontera Venezuela Colombia - Puente Simon Bolivar
Venezolanos intentan cruzar la frontera hacia Colombia a través del Puente Internacional Simón Bolivar. Foto: Gentileza.

Córdoba, la segunda más elegida

A nivel nacional se estima que este año la cifra de venezolanos llegará a 180.000. Estos números son parte de lo que se logró relevar hasta mediados de julio”, retrata Deyxy Lobo, presidenta de la Asociación de Venezolanos en Córdoba que trabaja colaborativamente con otras instituciones para desarrollar tareas de asesoramiento y acompañamiento a los venezolanos que arriban al territorio cordobés, crear comunidad y espacios de acercamiento e intercambio.

Según los datos relevados por Migraciones, el distrito más elegido es Buenos Aires, seguida por Córdoba y Neuquén. Lobo manifiesta que la mayoría de sus compatriotas se instalan en residencias compartidas, se trate de familias o de personas solas. En ese sentido, indica que una de las primeras dificultades que atraviesan es la de acceder a un alojamiento para poder comenzar y establecer un domicilio. “Es complicado acceder a un inmueble para nosotros por el tema de las garantías. Esa situación nos lleva a que tengamos que salir a alquilar habitaciones compartidas con 4 o hasta 7 personas”, agrega en diálogo con este medio.

La situación es algo diferente para quienes llegan con referencias o para los que ya cuentan con algún tipo de respaldo en el país. Pero este tipo de casos son excepcionales y escasamente llegan al 10%.
A su vez, señala que en su mayoría el destino elegido en la provincia es la ciudad de Córdoba por las propuestas que ofrece. Sin embargo, hay quienes deciden trasladarse con el tiempo hacia localidades del interior.

Los desafíos del mercado laboral y la cultura

Puente Rosa afirma que 75% de la población venezolana que decide instalarse en la provincia tiene entre 18 y 45 años y corresponde a la población más activa en lo que respecta a lo laboral. Asimismo, el 95% cuenta con secundario completo y el 45% con estudios universitarios y de posgrado.

Si bien la tasa de profesionales que obtienen sus documentos es elevada pocos pueden lograr ejercer su profesión ya sea por obstáculos a la hora de la convalidación de sus títulos como por falta de oportunidades, discriminación y desigualdades de género. “Llegan muchos graduados en ingeniería, administradores de empresas o contadores, abogados, periodistas, maestros, médicos. Sin embargo, al no poder desarrollarse profesionalmente terminan accediendo a puestos vinculados con tareas de atención al público en comercios, bares y restaurantes o como auxiliares de limpieza. En algunos casos notamos que el acceso a un puesto de trabajo se dificulta aún más para las mujeres”, subraya Lobo.

Por su parte, el representante local de Migraciones opina que es necesario generar una “inmigración inteligente” de acuerdo a las necesidades regionales: “Un médico que viene de afuera a buscar una oportunidad también puede hacer un aporte a nuestro país. Puede ofrecer su servicio de salud en aquellos lugares donde hacen falta. En el interior hay menos de dos médicos cada 1.000 habitantes y eso genera una prestación deficiente. Si logramos llevar a estos profesionales a estos lugares podemos trabajar juntos para contribuir al desarrollo del país”.

De acuerdo a una encuesta publicada por la consultora Adecco, el 63,17% de los venezolanos en Argentina dice no haber conseguido trabajo estable y estar en búsqueda activa. Esa búsqueda puede extenderse entre 1 y 3 meses como mínimo. A su vez, de los 539 casos relevados, el 32,34% refiere estar trabajando de manera estable por fuera de su formación, y finalmente un 4,49% alude estar trabajando de su profesión. El salario promedio es de $15.000 o menos.

Por otra parte, la situación se ensombrece aún más en el caso de aquellas parejas que tienen hijos ya se deben tener en cuenta otros factores a la hora de salir a buscar trabajo como es el caso de los horarios, la posibilidad de inserción en el sistema educativo, etc.

“Decidí generar un ingreso a través del oficio de la costura”

Mariana llegó a la Argentina hace casi tres años junto a su esposo Ángel y sus hijos Ainhoa (8) y Moisés (4). En busca de nuevos horizontes, decidieron partir desde Maracay rumbo a Buenos Aires. Los pocos datos que tenían los consiguieron a la distancia y a través de Internet. Las primeras dos semanas todo fue cuesta arriba. “La información que teníamos no coincidía con la realidad. Se nos complicó el tema del alquiler con los chicos. En algunos lugares no nos querían aceptar con niños además de que los precios de los alquileres eran costosos”, reseña.

Fue así como decidieron aventurarse y trasladarse a Córdoba. Con el paso de los días lograron conseguir un lugar donde alojarse. “Cuando llegamos sólo teníamos un colchón inflable que se dañó en el segundo día de uso. Terminamos durmiendo en el piso. La persona que nos alquilaba en ese momento nos prestó una cucheta, nos dió sábanas e incluso les compró un colchón a los pequeños. Poco a poco fuimos recibiendo el apoyo de los vecinos de la zona que nos llevaban hasta comida”, describe. En su país natal, se graduó en Derecho pero por cuestiones de convalidación no puede ejercer su carrera. Es por eso que decidió abocarse al cuidado de sus hijos y desarrollar a la par un emprendimiento desde casa llamado “Guayoyito”. “Decidí generar un ingreso a través del oficio de la costura y la confección artículos para bebés como cambiadores, indumentaria, cubre pañales. El cambio es muy duro pero decidimos continuar adelante”, asevera.

Su pareja es profesor de música y se encuentra dictando clases en una academia de la Capital. Los primeros meses trabajó en una rotisería, pero luego de un tiempo encontró la oportunidad de ejercer su profesión. Mariana afirma que está muy agradecida por la calidez de los cordobeses y resalta que una de las cualidades que los distingue es la solidaridad.

Mariana - Flia Venezolana
Mariana llegó a la Argentina hace casi tres años junto a su esposo Ángel y sus hijos Ainhoa (8) y Moisés (4).

“El venezolano no se va porque quiere”

Alí tiene 34 años y es de Barquisimeto, una localidad al noroeste de Venezuela. Llegó al país en 2014. Ya había tenido posibilidades de conocer la gente, la cultura y el paisaje, y eso fue clave a la hora de tomar la decisión de abandonar su tierra natal. “Sabía que iba a llegar e iba a tener cierta contención. El abandono del país te pega mucho. El proceso es duro para todos los venezolanos. El venezolano no se está yendo porque quiere y por eso está hasta último momento aferrado su país y no quiere soltarlo. Además no todas las familias pueden migrar hacia el mismo lado”, relata. Él tiene una hermana en Chile y otra en Perú. En su país, quedaron otra de sus hermanas y su mamá. “Hay que mandarles dinero porque no les alcanza. Mi mamá no se quiere ir porque no quiere dejar lo que tiene por allá”, cuenta. Asegura que su partida fue impulsada por la grave situación económica y política.

Hace 10 años se graduó como Contador Público y no tuvo la oportunidad de ejercer en la provincia. No obstante, en la actualidad, desarrolla tareas vinculadas al marketing y comercialización en el ámbito de las franquicias.

Expresa que “no fue fácil encontrar trabajo” y que en alguna ocasión tuvo que viajar al sur del país en busca de oportunidades. Sin embargo, regresó a Córdoba y ahora se desempeña como secretario en la Asociación de Venezolanos de Córdoba.

“Aquí he conocido a mucha gente que me abrió las puertas (...). Es un país que ofrece muchas posibilidades pero creo que tiene que generar políticas que le permita a la gente transformar su realidad”, señala.

 

 

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