"El 'Gordo' Bajamich es el orgullo de Morrison, todo el pueblo está con él"

Entrevistas 09/10/2019 Por
José Luis Pisaroni, el técnico emblemático del club Unión de Morrison, recuerda los primeros pasos en el fútbol del actual goleador de Instituto.
José Luis Pisaroni 1
Un adolescente Bajamich metido en la celebración de Pisaroni y sus muchachos de Unión de Morrison. - Foto: Gentileza.

José Luis Pisaroni es uno de los tantos sabios del fútbol del 'interior' de la provincia de Córdoba. Una palabra respetada en la localidad de Morrison. Y por estas horas anda con pecho inflado de orgullo. Y merecido que lo tiene.

Pisaroni, de 68 años, y toda una vida ligada a las canchas, es técnico de Unión de Morrison “desde siempre”. Tan es así, que dirigió (y dirige) en la Primera a Walter Bajamich padre, y  a sus tres hijos, Mariano, Lucas y Mateo.

Este hombre que tiene la voz pausada y llena de sonrisas, recuerda la primera vez que vio jugar al “Gordo”.  En ese entonces, dirigía a Mariano en la Primera, y Walter, a quién mientras está hablando con LA NUEVA MAÑANA se lo cruza en la calle y se saludan (¡Hermosas acciones de la vida cotidiana de los pueblos!). Volvemos a la narración: Walter lo invita, un sábado, a la cancha chica y le dice vamos a ver al Mateo, que era el más pequeño de los Bajamich.

El partido infantil concluyó. Hubo un festival de goles. Los nenes saltaban felices. A nadie le importaba el resultado. Habían jugado a la pelota.

- ¿Qué te pareció el Gordo?  

- Te digo la verdad, es un asesino para el arco.

Aquella charla que sucedió hace más de 15 años aún la recuerdan los protagonistas. Y Pisaroni la cuenta feliz. Pero no por vanagloria. Todo lo contrario. La expone para elogiar al pibe de su pueblo, que ya desde pequeño sobresalía del resto.

Bajamich niño

Mateo Bajamich se presentó en la Primera de Unión de Morrison cuando tan sólo tenía 15 años. Gerardo Gianone, quien ya falleció, fue quien lo hizo debutar en un partido ante un equipo de Ordoñez. Al poco tiempo, según recuerdan en la zona, José Luis Gianone lo consolidó en el primer equipo de Unión, y el adolescente la rompió haciendo goles y convirtiéndose en un artillero letal. A tal punto que se lo llevó Instituto, y la historia actual del “croata” haciendo goles en la Primera Nacional es un poco más conocida.

Pero detrás de todo gran personaje, hay otros personajes claves. Pisaroni es uno de ellos en la vida del goleador albirrojo.

“Mateo era producto de una categoría muy buena, la ’99. Acá en los pueblos cada tanto se dan camadas muy excepcionales. Eran imbatibles en la liga, una categoría bárbara. Había varios chicos que se destacaban, y el Gordo, como le decíamos, porque era gordito, era el goleador. Nació goleador. De chiquito le gustaba patear al arco, la agarraba a la pelota, giraba y pateaba al arco. Y no era de errar. De chiquito era goleador”, rememora Pisaroni.

Bajamich trico
“Es un goleador nato”, resalta el entrenador emblema de Unión de Morrison en la Liga Bellvillense; y agrega: “Cuando debutó en la Primera de Unión, con Gianone, ya mostró que tenía unas pelotas bárbaras. No le tenía miedo a nada. El día que lo hace debutar Gerardo, casualmente, también estaba con Walter mirando el partido. Y era chiquitito, y peleaba contra dos centrales, que eran dos torres, le tiraban pelotazos, y la disputaba, las peinaba, rebotaba, no le tenía miedo a la gente grande. Se enfrentaba a gente hecha de la Primera del fútbol chacarero. El Gordo lo encaraba como si estuviera jugando en Quinta. Le pudieron la camiseta y parecía que no tenía nervios, nada”.

En Morrison están felices con el presente de su vecino. El martes que Instituto goleó a Tigre en el Monumental de Alta Córdoba había en las tribunas varios ex compañeros del “Gordo” en Morrison, incluido Pisaroni, que cuenta: “La práctica de ese día la tuvimos que reprogramar. Todos los compañeros que eran de él en Unión están en la Primera de acá y querían ver el partido. Algunos fueron a Córdoba a verlo y otros por TV”. Es que más allá de ser vecinos del pueblo, a Mateo lo quieren mucho en el club.José Luis Pisaroni 3
En el receso de invierno, antes de la pretemporada Bajamich estuvo entrenando con el primer equipo “Trico”. “El Gordo entrenó con nosotros en el receso. Yo lo ponía con los suplentes, para emparejar un poco, porque es común acá que los titulares le ganen a los suplentes. Y un día, lo puse para los suplentes y en un ratito nos hizo cuatro goles. Le dije, Gordo dejá de hinchas las bolas que me están bajoneando a los muchachos”, relata, entre risas, Pisaroni, que está en el club de Morrison desde los 14 años, agrega: “es que ya estaba con el físico trabajado, con otro ritmo y velocidad. Él quería entrenar para que no lo agarrara crudo la pretemporada en Instituto”.

- ¿Qué le genera ver el momento de Mateo en Instituto en la Primera Nacional?

 - Mirá, yo te voy a decir algo. Tengo 68 años y siempre tuve una espina clavada, que no podíamos meter un jugador profesional de Morrison. Ballesteros había tenido al Perro Arbarello, de Justiniano Posse tuvieron a Demichelis, de Ordoñez también tuvieron, pero nosotros no habíamos tenido. Siempre fue una espina mía y del fútbol nuestro del pueblo… Y te imaginas hoy, el Gordo es el orgullo de Morrison. Todo el pueblo está pendiente de él. El papá es un hombre del fútbol, fue jugador, técnico, los tres hijos jugaban al fútbol, y el más chico llega al fútbol profesional, imagínate cómo se debe sentir.

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