Reclaman que la Provincia de Córdoba adhiera a la ley de cannabis medicinal

Mientras comienza hoy en Buenos Aires la primera Expo Cannabis del país, en nuestra provincia es cada vez más costoso acceder en forma legal al aceite. A dos años y medio de haber sido aprobada por unanimidad la Ley 27.350, la demanda crece en el mercado clandestino.
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Ilustración: Daniel "Pito" Campos

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Este viernes abrirá sus puertas en la Rural de Buenos Aires la Expo Cannabis, evento que reunirá a los principales protagonistas del cannabis a nivel nacional. Habrá charlas, talleres para aprender a cultivar y elaborar aceites y cremas y hasta asesoría médica y legal personalizada.

La exposición no es más que el reflejo de la clara expansión que viene teniendo en los últimos años el cannabis en su uso medicinal, que quedó plasmado en la aprobación de la Ley Nacional 27.350, votada por unanimidad en ambas Cámaras de Diputados y Senadores de la Nación el 29 de marzo de 2017.

La Expo Cannabis se realiza, además, a pocos días de la firma de un convenio entre los gobernadores de San Juan, Sergio Uñac, y de Jujuy, Gerardo Morales, para coordinar acciones para el cultivo de cannabis y la producción y utilización de sus derivados con fines científicos y medicinales.

Ambas provincias ya habían adherido a la Ley Nacional 27.350, cosa que, pasados ya más de dos años y medio de su sanción, la Legislatura de Córdoba aún no hizo. Tampoco aprobó ninguno de los proyectos que presentaron distintos bloques de la minoría para legislar sobre la temática.

Sin amparo de la ley, obligados a la clandestinidad

La legisladora Liliana Montero, que presentó cuatro propuestas entre 2016 y 2017 ante la Unicameral para avanzar sobre el tema, asegura: “Córdoba aún no adhirió a la ley nacional y tampoco impulsó una propia. Es necesario entender que la clandestinidad va en desmedro de las personas”.

Montero señala que por su trabajo realizado con padres de chicos que son usuarios de cannabis medicinal, conoce de los inconvenientes que puede generar las producciones caseras que se hacen en condiciones que no son las óptimas, que no guardan todas las medidas de higiene necesarias, en productos no elaborados en Córdoba, dicen tener componentes que no son los que realmente tienen. “Esto genera o puede generar reacciones adversas en quiénes lo consumen. La falta de una ley en Córdoba lo único que produce es un efecto nocivo sobre las personas que lo tienen que tomar”, afirma la legisladora.

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 Liliana Montero: “Córdoba aún no adhirió a la ley nacional y tampoco impulsó una propia”

También asevera que a esta problemática se suma la dificultad que tienen algunos cordobeses en acceder al aceite de cannabis importado para el tratamiento de epilepsia refractaria, que es el único caso mencionado por la Ley 27.350, a pesar de cumplir con los requisitos que establece el Anmat para importarla.

“La marca que más se consume es Charlotte. La semana pasada estuvieron representantes del Anmat y le consultamos sobre ese tema porque el ingreso al país de ese producto sólo se hace por la aduana de Buenos Aires, a través de una empresa privada que te cobra por el envío a Córdoba. Te sale más caro que te lo manden a que vos te tomes un avión y lo vayas a buscar a Buenos Aires”, comenta Montero.

“Lo cierto es que para los cordobeses resulta absolutamente difícil saber qué producto están consumiendo porque todo está en la clandestinidad y no hay un control efectivo de lo que se está produciendo. Estas personas se encuentran en una situación de absoluta indefensión, siendo que hay neurólogos en materia de epilepsia que ya están recetando el aceite de cannabis”, afirma la legisladora.

Derecho a la salud

Para Nadia Podsiadlo, abogada defensora en distintas causas por cannabis, la ley nacional sancionada y reglamentada parcialmente el 24 de setiembre de 2017 por el decreto 738/2017 es muy restrictiva y no garantiza la igualdad y acceso al derecho a la salud.

La norma no contempla el autocultivo de cannabis para uso medicinal, algo por lo que venían pugnando las organizaciones de cultivadores previo la sanción de la Ley.

“Lo que hizo esta ley es prohibir lo que ya estaba prohibido. Hoy coexisten dos leyes: la de cannabis medicinal y la de estupefacientes, que hoy por hoy reprime determinadas conductas criminalizando a las personas que cultivan, distribuyen o venden el aceite de cannabis. Esto genera un mercado paralelo donde la gente lamentablemente termina comprando en forma ilegal”, explica Podsiadlo.

Nadia Podsiadlo
Nadia Podsiadlo: “Lo que hizo esta ley es prohibir lo que ya estaba prohibido. Hoy coexisten dos leyes: la de cannabis medicinal y la de estupefacientes”.

“Al día de la fecha hay muy pocas personas que están inscriptas en el registro de pacientes voluntarios porque no todas cumplen con esa patología que está establecida en la ley: la de epilepsia refractaria. Es por esta razón que muchos caen en la clandestinidad. Apelan a médicos de otras provincias que no han sido criminalizados, compran el aceite en páginas de Internet y hasta en la misma peatonal de Córdoba les venden cremas que dicen tener cannabis”, señala la abogada.

De hecho, esta semana la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA) secuestró en al menos cuatro procedimientos un producto que aseguraba tener aceite de cannabis en el área central, los que fueron enviados al laboratorio de Policía Judicial por vendedores ambulantes.

“Los cultivadores viven de manera clandestina”

“También hay que tener en cuenta que la ley no reprime a los usuarios y consumidores, pero expone a las personas que cultivan o venden, con penas de 4 a 15 años”, aclara Podsidlo que actualmente representa a cinco cultivadores y vendedores que tienen causas abiertas, y afirma: "Los cultivadores viven de manera clandestina esperando que en cualquier momento sean alcanzados por la ley penal".

Es lo que le ocurrió a Eric Sepúlveda, cultivador de cannabis. En octubre de 2016 fue detenido cuando viajaba a Buenos Aires al velorio de su abuela por la Gendarmería. Estuvo dos meses en la cárcel y hoy se encuentra bajo libertad condicional con su causa abierta.

“Desde que fui detenido hasta la actualidad, no ha habido ningún cambio. Se siguen realizando operativos monstruosos contra gente común que cultiva o fuma. Estamos estancados”, reflexiona.

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 Eric Sepúlveda: “Desde que fui detenido hasta la actualidad, no ha habido ningún cambio. Se siguen realizando operativos monstruosos contra gente común que cultiva o fuma”.

Como conocedor de la planta para sus distintos usos, recreativo y medicinal, Sepúlveda lamenta que la única regulación del cannabis sea para el uso medicinal en enfermedades restringidas. “La gente la utiliza en cientos de patologías. Creo que lo que falta claramente es que los políticos tomen conocimiento y accedan a información, porque esta planta tiene demasiados beneficios; no es solamente fumar o tomarte un aceite. Nuestro país al tener tanta diversidad de clima está desaprovechando una gran posibilidad”, sostiene.


Proyecto de extensión universitaria

Aunque sin intención de dar exposición mediática al tema, en el ámbito académico de Córdoba existe un proyecto de extensión donde participa un equipo de docentes universitarios en contacto con colectivos sociales que usan cannabis medicinal, al cual acceden desde el mercado ilegal.
Los objetivos del proyecto son caracterizar la problemática en términos de saber en qué patologías se está utilizando el aceite y poner en evidencia cuál es la composición que tienen esos productos.
Se trata de un relevamiento que viene ya desde el año pasado y que aún no tiene resultados concluyentes.


Decontruyendo al cannabis: el resurgir del cáñamo

Esta semana se realizó en el ámbito del Ministerio de Ciencia y Técnica de la Provincia una charla con autoridades del Inta y el Conicet donde se dio información sobre la ley de producción de cáñamo para uso industrial en Argentina. Se trató de una charla informativa por parte de especialistas en la materia pero no se abrió el debate sobre la posibilidad de reglamentar sobre el cannabis.

Se llama cáñamo industrial a las variedades de cannabis que suelen contener un menor porcentaje de tetrahidrocannabinol (THC) que las destinadas al uso medicinal o recreativo. Aunque el nombre científico de la planta es Cannabis sativa, “cáñamo” es a menudo el nombre genérico usado para la especie.

De esa convocatoria participó entre otros, Diego Bertone, ingeniero agrónomo y especialista en la materia, quien investiga esta planta antigua, materia prima de la industria moderna.

El cáñamo es el nombre ´común´ del cannabis. Existe el cáñamo industrial, medicinal y psicoactivo, pero todo es cannabis. Si bien hoy no hay plantaciones de cáñamo industrial en Argentina, esperamos que vuelva a haber, porque hay una historia cañameda de más de 100 años de producción legal. Es básicamente traer una materia prima versátil, ecológica y económica, para este mundo tan contaminado que necesita un cambio”, analiza Bertone.

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Diego Bertone: “El cáñamo es el nombre ´común´ del cannabis. Existe el cáñamo industrial, medicinal y psicoactivo, pero todo es cannabis” .

Sobre las razones por las cuales el cannabis sigue siendo un tema tabú, el ingeniero asevera: “Hubo toda una deconstrucción o una disociación de la información. A la gente grande le decís cáñamo y lo recuerda: se usaba para aislar caños de plomería o para las suelas de zapatos que venían hasta los años 70. Las semillas de cáñamo las comían los canarios o las palomas de los colombófilos. Hay un saber guardado sobre el tema”, detalla el ingeniero agrónomo.

Bertone realiza varias charlas sobre la temática, donde expone la demonización del cannabis, propone capacitar legisladores y funcionarios, e insta a utilizar los espacios de investigación ya existentes como las universidades, el Inta, o el Conicet, para indagar los usos de la planta en las problemáticas de salud pública.

 

 

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