El paraíso perdido entre dogmas, contubernios y vanidades

Política / Economía 30/08/2019 Por
La historia reciente enseña que cuando un gobierno agoniza en el poder recurre al arte de la victimización para diluir su responsabilidad en no poder cumplir sus cometidos políticos.
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Escena de “El Padrino II” 1974 Francis Ford Coppola, Paramount Pictures.

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Especial para La Nueva Mañana

La administración actual acusa a la oposición; el gobierno anterior responsabilizó a “los medios hegemónicos” de su derrota; el gobierno de la Alianza construyó el mito del golpe palaciego; Alfonsín, por su parte, denunció a un “golpe de mercado” como causante de su fracaso político y económico. Nada nuevo bajo el sol. Excusas que no rayan ni la epidermis de los problemas estructurales que afectan a nuestra semicolonia.

Las jornadas actuales están atravesadas por incertidumbre económica producto de la depreciación del peso, pese a la infructuosa intervención del Banco Central vendiendo altas sumas de dólares (cuyas reservas cayeron en más de u$s8 mil millones desde las Paso); situación que repercute en los precios internos, naturalmente.

Se estima que el índice de precios al consumidor superará los 47 puntos del año pasado. En efecto, se espera que la inflación de este año sea la más elevada desde 1991, aun cuando la desaceleración de los precios es uno de los únicos objetivos que se trazó el equipo económico en estos casi cuatro años de gestión. Por todo esto, sumado a la recesión y a la especulación financiera que domina la dinámica económica, algunos analistas trazan paralelos entre esta situación y la crisis en la que cayó el país a fines de la década del ochenta.

Cabe alertar al lector que nunca los acontecimientos se repiten como remedo textual de hechos pasados, ya que las circunstancias nunca son iguales. No obstante, sí puede haber problemas que persisten o elementos en común que se presentan como paradojas dado los cambios tanto de roles como de contexto que genera el paso del tiempo.

Conforme a lo expuesto por el investigador Carlos Escudé, la crisis de la década del ochenta se debió, en parte, a la concentración del capital en que devinieron las políticas de promoción industrial aplicadas en ese entonces. El investigador del Conicet reseña el modo en que los préstamos indirectos del Estado al sector privado se dirigieron arbitrariamente para beneficiar a determinadas empresas endeudadas en el mercado externo buscando que salden sus compromisos en dólares y generen un boom de inversiones. El libro Festival de Licuaciones: Causas y Consecuencias de la Pobreza en la Argentina revela que la inversión realizada por las empresas con capital propio fue de casi tres mil millones de dólares en 1980 y de tan solo u$s 43 millones en 1985. Así, la investigación concluye que “la crisis fue el producto de los abusos de un Estado colonizado por una burguesía prebendaria que reiteradamente violó los derechos de propiedad de las mayorías en forma masiva”.

En el mismo sentido, el economista e historiador Eduardo Basualdo explica que el endeudamiento externo del país, como así también la estatización de la deuda privada, la reforma financiera y los sobreprecios pagados por las empresas públicas a los proveedores privados consolidaron el poderío de algunas firmas que comienzan a condicionar el destino económico del país. Formaba parte de este bloque privilegiado de poder, denominado “Capitanes de la Industria”, la familia Macri. El periodista Horacio Verbitsky denunció el modo de operar de esta facción del poder económico en un artículo publicado a principio de los noventa titulado “De Eso No Se Habla”. En el mismo da a conocer los sobreprecios y sistemas de sobornos en que incurrieron empresas del emporio Macri para la construcción del gasoducto Loma de la Lata, entre Neuquén y Buenos Aires, a fines de los ‘80, que incluyó pagos a funcionarios del gobierno oficial y empresas competidoras, “para que no protestaran”.

Cabe señalar que durante la década mencionada se produce un deterioro de la inversión en términos generales, a la par que los “Capitanes de la Industria” adquieren diferentes unidades productivas privadas y públicas, sin que esto trasunte en un aumento de los bienes producidos. En otras palabras, la transferencia de recursos del Estado a ciertas empresas beneficiadas fomentó la consolidación de oligopolios en determinados sectores de la economía. Al tiempo que se avizora durante los ochenta un aumento de la fuga de capitales al exterior motorizada, en gran parte, por la facción del capital privilegiada desde el Estado.

La llegada de Sourrouille al Ministerio de Economía significó la desaparición definitiva de la preocupación por la distribución regresiva del ingreso de la agenda del partido de gobierno. Al tiempo que se acentuó la subordinación del radicalismo a los sectores dominantes internos. Transformándose la gestión de Raúl Alfonsín en un gobierno débil que termina aduciendo “golpe de mercado” mientras la economía era deglutida por las distintas facciones del establishment económico (los “Capitanes de la Industria” y los acreedores externos).

Este proceso significó que una facción del capital dominante acumulara poder económico y político como nunca antes en nuestra historia. En este contexto se afianza el ascenso del Grupo Macri. Esto explica la desaprobación del creador de la fortuna familiar de la participación política de su primogénito. ¿Qué necesidad había para el negocio familiar que un Macri haga carrera política? ¿Por qué tal exposición si el intendente de la Ciudad de Buenos Aires y funcionarios nacionales respondían a los intereses del Grupo? ¿Qué sentido tiene? Se preguntaría una y otra vez el empresario nacido en Roma, a quien le habían resultado más efectivas las sutilezas, lejos del corset que por añadidura trae la función política a la hora de hacer negocios.

Pero Mauricio no buscaba reproducir el mandato de acuerdo a los planes de su padre. Así como en la novela de Mario Puzo, Fredo Corleone, hastiado de obedecer a los superiores del clan, decide perseguir algo propio para lo cual desobedece al jerarca de la familia; Mauricio Macri decide construir su épica y contradice a su padre, para, de este modo, escapar de su sombra.

La discusión frente al Lago Tahoe recreada en la película de Francis Ford Coppola, en donde Fredo intenta justificar sus acciones argumentando que “todo el mundo dice que soy un tonto… ¡pero no! ¡Yo soy inteligente y merezco respeto!”, pudo ocurrir en la quinta Los Abrojos entre Franco y su vanidoso hijo. Mauricio Macri creyó que todo era muy sencillo, que aplicando los dogmas del liberalismo obtendría respeto, el bronce de la historia y superaría el legado de su padre. Sin embargo, su gobierno sufre las conductas antinacionales de la clase a la cual él pertenece. Así, la incursión de Mauricio Macri en la política deja en evidencia su incomprensión de la historia, de la política y del funcionamiento elemental del sector social al cual pertenece.

  

 

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