Mayu Sumaj, tranquilidad a orillas del río

Turismo 17/08/2019 Por
En invierno, esta localidad del corredor turístico de Punilla -junto a Carlos Paz, San Antonio de Arredondo, Icho Cruz y Cuesta Blanca- pasa de la postal repleta de gente que muestra en verano a la calma de las tardes.
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- El nombre significa “río lindo” en quechua y el recorrido que el San Antonio realiza por esta parte le hace honor a esa denominación.

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Especial para La Nueva Mañana

El corredor turístico de Punilla que abarca las localidades de Villa Carlos Paz, San Antonio de Arredondo, Mayu Sumaj, Villa Icho Cruz y Cuesta Blanca es uno de los más visitados en épocas de vacaciones de verano.

El río San Antonio que las atraviesa, para luego desembocar en el Lago San Roque, es el que les da vida y encanto a estos pueblos y ciudades. Además de las sierras que redondean un paisaje atractivo para miles de turistas. Luego de la temporada de verano y de las vacaciones en general, estas localidades muestran otra cara, más amigable para los que preferimos los sitios menos concurridos y que permiten disfrutar del entorno.

El pueblo del “río lindo”

Fundado en 1949, el pueblo de Mayu Sumaj se fue formando luego de que Delia Carranza, la propietaria de los campos –que hoy abarcan la extensión de la localidad–, los vendiera a una empresa que realizó un loteo y así fueron llegando las primeras familias de pobladores.

El nombre del pueblo significa “río lindo” en quechua y, por supuesto, el recorrido que el San Antonio realiza por esta parte de Punilla, le hace honor a esa denominación.

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Para llegar a Mayu Sumaj hay que hacer casi 50 kilómetros –en total– desde Córdoba Capital por la Ruta Nacional N°20 hasta Carlos Paz, desde allí seguir por la Ruta Provincial N°14, y después de pasar por San Antonio de Arredondo, se encuentra la entrada.

La postal que brinda el pueblo en esta época del año es muy diferente a la del verano, cuando se llena de jóvenes que van a pasar el día en los paradores ubicados a orillas del río. Música al aire libre, río, sol y bebidas son los componentes que hicieron de Mayu Sumaj el destino predilecto de grupos de chicos y chicas de todo el país.

Pero también ofrece un opción más familiar que reúne a quienes están vacacionando en las localidades vecinas: el Festival del Pan Casero que se realiza durante la segunda quincena del mes de febrero, con un gran patio de comidas y feria de artesanos ante un escenario de músicos y bailarines.

En cambio, en invierno, la localidad se muestra tranquila y silenciosa. Esto contrasta con los carteles que se observan en los postes que piden evitar escuchar la música fuerte o hacer ruidos molestos.

Mayu © Vanina Boco00002Siguiendo el curso del río

La avenida Las Moras, que da entrada al pueblo, se encuentra deteriorada y, luego de un trayecto de unas 10 cuadras –de subidas y bajadas–, me lleva directo al río. También se puede llegar por unas calles que cortan la avenida y que desembocan en la parte del diquecito. En esta zona, el río se hace amplio y se mantiene calmo. El área costera se encuentra descuidada, con grandes pilas de ramas secas y los cestos y carteles rotos. Pero, la vista directa al cordón de las Sierras Chicas compensa el panorama.

Hacia el otro lado del río se puede acceder a un camino angosto que es utilizado para andar en cuatriciclos. Un recorrido de baja intensidad, que va subiendo por un pequeño cerro y que da una perspectiva distinta del pueblo: de fondo, el paredón montañoso de Los Gigantes; en el valle, las casas y el río que se abre paso entremedio. El camino termina en una de las calles periféricas de San Antonio de Arredondo.

Volviendo por el mismo sendero, se puede acceder a la parte del río que en verano concentra toda la actividad, donde todavía hay carteles y banderas de los paradores que funcionaron el verano pasado.

Mayu © Vanina Boco00007Las grandes extensiones de arena reúnen a unos niños que juegan con una pelota, también hay quienes aprovechan el bajo nivel del agua para emprender la aventura de meterse con sus cuatriciclos, algunos toman mate y el sol de la tarde, que inusualmente elevó la temperatura por arriba de los 20 grados. Apenas se escucha el graznido de los patos que pasan de un lado al otro del río, después todo es charla tranquila y relajada. Una postal imposible de replicar en temporada alta.

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Recorrer los rincones serranos fuera de la época estival nos acerca otra perspectiva de cada lugar. Sin tanto atavío, se puede apreciar no solo lo que la naturaleza tiene para ofrecer, sino también la dinámica y el encanto de los pueblos. En ese sentido, Mayu Sumaj cuenta con un entorno increíble al que no le falta nada, pero en cuanto a infraestructura todavía le queda mucho por hacer.

 

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