“Leer historieta abre la imaginación”

Cultura 17/08/2019 Por
La historieta es un género que reúne texto e imagen y ahí radica su potencia para permitirnos pensar diferentes realidades. Entrevista a Nacha Vollenweider sobre su experiencia en géneros no ficcionales.
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- "Para mí, hacer historietas es un medio para -como artista- poder problematizar, hacer preguntas" Foto: gentileza

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Especial para La Nueva Mañana

En la edición pasada entrevistamos a la investigadora en historieta Alejandra Meriles, para hablar con una fan y estudiosa sobre el género (ver enlace adjunto). En la presente edición desde La Nueva Mañana profundizamos la temática, esta vez entrevistando a una autora de historietas: Nacha Vollenweider. Nacha es cordobesa, nacida en la ciudad de Río Cuarto, y referente de la historieta cordobesa y argentina. Además de dibujante de historietas es diseñadora gráfica e ilustradora. Entre otro material publicado, es autora de “Notas al pie” una novela donde narra en formato de historieta su experiencia migrante en Alemania, donde vivió durante seis años.

En entrevista con LNM, Nacha cuenta cómo fue el proceso de creación de esa novela, que es uno de sus trabajos emblemáticos en Argentina, que además fue publicado en alemán y está siendo traducido al francés; su gusto por el ensayo historietístico; y los proyectos que lleva adelante actualmente.

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Obras de Nacha Vollenweider

¿Cómo fue tu experiencia abordando géneros no ficcionales como el ensayo o la autobiografía desde la historieta?

- En “Notas al pie” lo que trabajé en profundidad es la adaptación de ensayo literario a historieta, aunque tiene también un componente autobiográfico. El ensayo historietístico es un concepto que aprendí a trabajar mientras estuve estudiando en Alemania en un seminario con la artista y profesora Anke Feuchtenberger. Ella inauguró esa forma de trabajar la historieta. Como en el ensayo, el autor habla sobre un tema. En mi caso fue mi experiencia como migrante, donde traté de combinar esta idea de vivir en un lugar que no es tu lugar de origen, la cultura es distinta, hay otro idioma… pero a la vez venís con todo lo que sabés de Argentina. Cómo se conectan esos dos lugares desde lo histórico, desde la experiencia migrante y donde aparecen otros temas que voy asociando libremente. La estructura de “Notas al pie” es una estructura narrativa que inventé para tratar de combinar esos dos mundos. Lo que el ensayo historietístico tiene, igual que el ensayo literario, es que la estructura narrativa es bastante libre.

¿Cómo fue el proceso de trabajo?

- El libro surgió en un seminario donde la propuesta era hacer un paseo por la ciudad y en ese paseo ver qué asociaciones y recuerdos podíamos encontrar. A partir de ahí empecé a dibujar un montón de cosas que me hacían acordar a Argentina, otras de Alemania. Iba llevando imágenes y mis compañeros me preguntaban qué significan o porqué las llevaba y yo ahí iba contando. En ese sentido fue como un trabajo que surgió desde una iniciativa grupal y hubo mucha reescritura todo el tiempo.

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Notas al pie de Nacha Vollenwieder

En la novela abordás temáticas como la inmigración, la cuestión racial, los refugiados, la dictadura, la guerra, ¿cómo trabajás lo ideológico desde tu arte?

- Es como un trabajo de la memoria. La experiencia migrante me hizo ver también cómo salirse de lo cotidiano y de lo que uno está acostumbrado y pasar a ser alguien extraño, desde ahí preguntarse todo: dónde estoy, qué hago, por qué vine, quién soy. Y eso es político. Además, me gusta siempre hablar desde lo personal para debatir otros temas más amplios que me atraviesan pero que también pueden atravesar a otros. Un rescate de la memoria y de la historia para confrontarlo con lo que pasa hoy.

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Historias de Belem es un proyecto que quedó en el tintero de Nacha. Trata sobre su estadía en Brasil. Durante casi 8 meses acompañó a su pareja en la ciudad de Belem do Pará. Observaciones, religiones nuevas,  Luna Bahiana y otras historias son las protagonistas de esta nueva aventura.  Foto: gentileza

En el proyecto “Todo por un beso” trabajaste desde una perspectiva de género. ¿creés que la historieta tiene ventajas en relación al lenguaje textual para difundir estas temáticas?

- Ese fue un proyecto de una ONG del país Vasco en el que nos convocaron para hablar sobre la temática LGTBIQ+ y hacer un panorama de las dos realidades en España y Latinoamérica. Yo elegí el caso de estas chicas que las metieron en cana por darse un beso en Constitución, porque me pareció una arbitrariedad total y eso refleja estas posiciones conservadoras y cómo esos son territorios en disputa. Hoy todavía la lucha sigue. Creo que acá en Argentina y en España también se ha elegido la historieta como un medio para hablar sobre esos temas y se ha expandido un montón, igual no relacionaría feminismo con historieta. La historieta es un medio masivo, esta combinación de palabra e imagen es una forma fácil de leer o más rápida donde uno se puede ‘entretener’ pero a la vez ‘pensar’ sobre distintas realidades. Eso es lo que para mí la hace potente.

Vi los murales que estás haciendo en las vallas publicitarias, ¿cómo funciona ese proyecto? ¿Cuál es el desafío de pensar una “historieta callejera”?

- Eso surgió en 2012 pero después me fui a Alemania y el proyecto de Carbonillas quedó ahí, ahora que volví todavía hay algunos del grupo. Es muy espontáneo, alguien ve paneles para pintar y nos hablamos “¿ustedes pueden? pim pam pum”. Es espontáneo y fugaz, pero lo que tiene de interesante es que somos artistas muy activos y este proyecto es como devolver a la sociedad sin pasar por la galería, ni todas las instituciones legitimadoras, sino más bien como un juego, que nos gusta hacer, lo disfrutamos y que si queda bueno y la gente lo ve mejor todavía.

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¿En qué otros proyectos estás trabajando actualmente?

- Mi próximo proyecto se llama “Volver”, ahí cierro -en Argentina- la experiencia migrante y voy a contar por qué me volví de Alemania. Con mi pareja nos separamos y además estuvieron todas las cuestiones legales que se pusieron difíciles. Es un matrimonio donde el Estado te dice cómo tenés que vivir. Cuando nos separamos se me complicaron las cuestiones de la residencia. Cuando tenés una crisis no sabés cuánto tiempo puede durar pero yo no me podía tomar ese tiempo, tenía que elegir. Y cuento un poco lo que motivó el regreso y cómo fue volver a adaptarme Argentina. Además, todo lo que pasó en el país durante esos seis años: todo el movimiento feminista, el aborto, realmente estoy viviendo todo eso ahora y me encanta, estoy disfrutando un montón.

Por otro lado, me armé una pequeña editorial que se llama “Ha Editora” y con eso voy a editar proyectos chiquitos que me voy a autopublicar. Me interesa una forma de producción bastante artesanal, hacer tiradas pequeñas de buena calidad a buen precio y que no tengan ese componente masivo sino más bien personalizado.

Para cerrar, ¿leer y hacer historieta para qué?

- Para que se te abra la imaginación. La historieta hoy está plagada de géneros literarios, más allá de la autobiografía o de las biografías. Están las de ciencia ficción, las de superhéroes, las infantiles. Creo que esa variedad de estéticas o de propuestas gráficas sirven para abrir nuestro panorama visual y de relatos. Para mí, hacer historietas es un medio para -como artista- poder problematizar, podrá hacerte preguntas, poder proponer preguntas. Sobre todo para discutir dónde estamos parados. A mí me interesa hacer historietas para eso.

Agenda:  César Carrizo en Córdoba, muestra, taller y charla inaugural. Viernes 16/08: 

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