Elecciones 2019: Córdoba reacomoda fichas de cara a octubre

El macrismo cordobés analiza resultados propios y mantiene su expectativa alta. De cara a octubre, más intendentes de Hacemos por Córdoba sumarán su apoyo a Alberto Fernández.
Negri - Chacon - Schiaretti - Pihen
Mario Negri; Pablo Chacón; Juan Schiaretti; José Pihen.

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Durante las eleciones del domingo, Córdoba volvió a tener un comportamiento en el que se aisló del mapa nacional aunque esta vez no pudo torcer la suerte a favor de Mauricio Macri como sucedió, según los relatos oficiales, en las elecciones del 2015. Más allá de la contundencia de la victoria de Juntos por el Cambio en el centro del país, superó los 18 puntos, el Frente de Todos consolidó una base que superó algunas proyecciones y elevó el piso de la principal oposición al macrismo a números históricos.

De pisos y techos

El resultado cordobés no parece haber sorprendido a Mario Negri, el hombre fuerte del oficialismo en el centro del país que va por su sexto mandato como diputado nacional. “Yo sabía que ellos iban estar logrando alrededor del 30%. Si uno tiene en cuenta las elecciones del año 2015, tiene que considerar que Massa era candidato por otra fuerza política. Ahora van todos en el mismo auto”, afirmaba al conocer los resultados de la única provincia en la que el Presidente se mantiene altivo.

Más allá de los gestos de las caras que el pasado domingo se pasearon por el búnker de Juntos por el Cambio y que fueron modificando su semblante a medida que los resultados mediterráneos contrastaban con el sopapo nacional, el macrismo cordobés confía en que el resultado local es inalterable. El propio Negri asegura que, incluso a nivel país, “el 99% de la gente que estaba dispuesto a votar a los Fernández ya lo hizo” mientras que su espacio político tiene todavía un margen de crecimiento importante. En ese sentido, encuentra el espejo discursivo en el del Presidente, que considera que aún resulta posible forzar un balotaje; y un ejemplo electoral en la elección del 2015 cuando Cambiemos pasó de tener 6.790.982 votos en las PASO, a cosechar 8.601.131 en la primera vuelta y 12.988.349 en la segunda.

El conteo a partir de números duros parece no tener en cuenta el principal factor que resultó determinante en el resultado electoral: el voto de la clase media que el Presidente Macri intenta recuperar a partir de las medidas anunciadas desde la mañana del miércoles.

Dólar, devaluación y después...

Precisamente, es en ese segmento de la población donde resguarda sus esperanzas el oficialismo, el lugar desde donde el Frente de Todos podría amplificar su victoria. Siguiendo las proyecciones que surgen desde la nueva escalada devaluatoria que comenzó el lunes, a los sectores medios preocupados por los precios se le sumaron algunos sectores de la producción imposibilitados de conocer los precios de los insumos y de analizar las posibilidades para vender los productos al exterior. “Es fundamental poder darle certeza al dólar porque si eso no pasa, no va a haber precios, nadie va a vender y la situación se va a complicar” asegura Marcelo Uribarren, de la Unión Industrial de Córdoba.

Esa situación tiene sus consecuentes coletazos en el mundo del trabajo, que también empieza a descontar los días para la normalización de un panorama que perjudica, aún más, el panorama económico de la cotidianeidad de trabajadores y trabajadoras.

Si bien desde el macrismo se esperanzan amparados en las medidas anticrisis y una mejora en el poder adquisitivo que podría empujarse a partir del cierre de paritarias en todos los sectores, el mundo del trabajo parece estar parado en un escenario inalterable. Según José Pihen, la elección de la clase obrera no se va a modificar. “Hay una visión muy clara respecto a lo que significan las políticas de este Gobierno para el pueblo trabajador y, si bien es necesario dejar en claro algunas cuestiones respecto al principal espacio opositor, se nota una mirada mucho más integral”, afirmó el titular de la CGT Regional Córdoba.

En ese sentido, los representantes de movimientos de trabajadores organizados parecen avanzar, por diferentes vías a un acuerdo unánime. El lunes, Franco Saillén y Pablo Chacón encabezaron un encuentro de secretarios generales en el que se planteó la necesidad de “garantizar entre todos el voto democrático de los ciudadanos y ciudadanas, con transparencia y responsabilidad, ya que las elecciones son un momento necesario para mejorar, cambiar o ajustar el rumbo que debe tomar nuestro país”. En ese sentido, se comprometieron a “fortalecer la fiscalización para las elecciones de octubre” y a trabajar para que los dos referentes gremiales alcancen sus bancas en la Cámara de Diputados.

La crisis se profundizó a partir de la devaluación del lunes llegando a la Legislatura de Córdoba el miércoles, cuando desde los escaños ocupados por referentes sindicales y la izquierda advirtieron sobre la urgencia de atender a la problemática que no sólo daña el poder adquisitivo sino que pone en riesgo fuentes de trabajo a lo largo de toda la provincia.

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Franco Saillén (Foto: Javier Imaz / LNM)

El empuje de la boleta corta

La boleta corta de Hacemos por Córdoba, una de las protagonistas sobre la que la mayor parte de los análisis estaban posando su mirada durante la elección del domingo, obtuvo 341.981 votos, alcanzando niveles que ubican al Gobierno provincial al borde de conseguir su principal objetivo: renovar las dos bancas que pone en juego en la Cámara baja. Si se tiene en cuenta que los votos en blanco para el tramo presidencial fueron 79.839, el escrutinio provisorio da cuenta de que al menos 262.142 cordobeses que optaron por “los diputados de Juan” cortaron boleta y eligieron a una fórmula presidencial a la par de los precandidatos del oficialismo de la provincia.

En un cálculo rápido, esa combinación parece haberse repartido entre los principales contendientes en el escenario nacional, pero si uno toma en cuenta la militancia territorial de intendentes y referentes justicialistas que trabajaron abiertamente por la boleta schiarettista y la fórmula Fernández – Fernández y la compara con los sectores que buscaron la comunión con la fórmula Macri – Pichetto, el panorama parece despejarse un poco a favor del espacio que resultó ser el más votado en el país el pasado 11 de agosto.

Desde el Frente de Todos, no son pocos los referentes provinciales que auguran “construir una nueva etapa desde el Gobierno nacional de la mano de nuevos sectores, sobre todo desde el peronismo”. En esa lectura, con la conducción nacional del PJ empujando la candidatura de Alberto Fernández, la mirada está puesta en los peronistas no alineados y, en ese lugar, el principal apuntado es el gobernador Juan Schiaretti.

Con los números en la mesa, nadie cree que el titular del Ejecutivo cordobés pueda modificar su postura de cara a los meses por venir. El propio Schiaretti puso paños fríos a la situación ante la avalancha de preguntas que tuvo que responder durante el lunes y reforzó la intención de mantener una “buena relación” con la próxima administración nacional, “sea quien sea el Presidente”. De todos modos, desde las líneas medias, aseguran que los movimientos continuarán siendo intensos.

Entre los protagonistas cordobeses que apostaron por la combinación de la boleta legislativa de Hacemos por Córdoba y la presidencial del Frente de Todos confían en que la performance provincial de Fernández mejorará en octubre. Consultado al respecto por La Nueva Mañana, el legislador Walter Saieg aseguró estar “conforme” con los resultados, ya que “se pudo articular muy bien con los intendentes y los responsables departamentales e, incluso, la boleta para el tramo a diputados que trabajamos desde el espacio del peronismo cordobés también cumplió los objetivos”. “El apoyo a Fernández se va a ampliar de cara a las elecciones generales porque son muchos los intendentes que se comunicaron con nosotros para poder trabajar abiertamente para la fórmula presidencial”, afirmó el referente del departamento Santa María.

Así las cosas, a 72 días de la elección general, con una situación económica que no parece dar señales de mejoría y un panorama político inquieto y pendulante, el mapa cordobés comienza a trazar su nuevo escenario. Continuará...

 

 

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