El legado “maradoniano” que asume el pibe Cavagnero

Deportes 10/08/2019 Por
El mediocampista central, que se destaca en las inferiores de Instituto, cuenta cómo nació su pasión por Maradona, a pesar de haber nacido en el año 2000.
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Nico Cavagnero en el estadio Diego Armando Maradona. Un sueño cumplido para el pibe de Villa Nueva. - Foto: Leonardo Rea.

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Especial para La Nueva Mañana

Es un día de sol. Nico está escuchando música en el balcón de su departamento. Rock nacional. Se manda mensajes con Mateo Klimowicz, que está en Alemania. Los dos fueron compañeros mucho tiempo en La Agustina. Nuestro protagonista sube una historia en su cuenta de Instagram. Y se logra ver un tatoo: la firma de Maradona en la piel.

Nicolás Cavagnero es un volante central que se ha destacado en las inferiores de Instituto, siendo capitán en varias divisiones, y actualmente está en la Primera local. Nació en la ciudad de Villa Nueva en el año 2000.

No es una cuestión de épocas, ni contextos. Es una cuestión de pasión, de piel, de gustos. Es reconocimiento por un sentir y una identificación. Quizás no haya tanta teoría ni explicaciones, porque Diego Armando Maradona las supera y rompe fronteras y tiempos.

Cavagnero arrancó jugando al baby en su ciudad, luego jugó un año en Atlético de Rafaela, pasó por las divisiones inferiores de Alem de Villa Nueva, club del que es hincha, hasta que en el 2013 se sumó a la pre-AFA de Instituto y en el 2014 se fue a vivir a la pensión de La Agustina.

Todo arrancó como un legado de su papá Guillermo, que con 20 años disfrutó de las genialidades del “Pelusa” en México ’86, y luego las propias ganas de saber más sobre esa leyenda argentina.

“Desde chiquito soy admirador de Maradona. A mi viejo y mi abuelo les encanta el Diego. Mi viejo me hizo ver los partidos, me habló de él. Me contaba que se ponía el equipo al hombro, ya de más grande seguí viendo cosas de él y me daba cuenta de lo que me habían contado. Después empecé a investigar y buscar cosas de la vida de él”, relata Cavagnero en diálogo con La Nueva Mañana.

El volante central, que antes de llegar a Instituto jugó en las inferiores del Atlético de Rafaela, posee en la pierna dos tatuajes maradoneanos, pero tiene pensado hacerse, en breve, otro con la cara de Maradona o al Diego levantado la Copa del Mundo.

Cavagnero Tatuajes
Los sellos maradonianos que "Nico" se tatuó. 

“¡Maradona no es una persona cualquiera!”

“No lo pude conocer todavía, sería un sueño verlo. En Rafaela me hice amigo de un chico que el padre fue dirigido por Maradona en Racing, Abelardo Vallejos. Y él me contaba cosas sobre el Diego, de las cosas que hacía con la pelota en los entrenamientos, que los defendía mucho ante la gente, la prensa. Eso es lo más cercano a Maradona, pero me encantaría conocerlo. Es uno de mis sueños”, relata el pibe Cavagnero, que dice que sus temas preferidos dedicados al “Diez” son los de Andrés Calamaro y el “Potro” Rodrigo.

Ojo, al oriundo de Villa Nueva le gusta Lionel Messi. Y no se prende en discusiones de antonimias y comparaciones. Pero para él, Maradona es el “más grande”.

Cavagnero © Leonardo Rea00003

Cavagnero cumpliendo un sueño, jugando en el estadio Diego Armando Maradona, en La Paternal. El fotógrafo Leonardo Rea, sabiendo de los gustos del pibe, se preparó de manera especial para captar esta  foto.

En La Agustina siempre se caracterizó por ser palabra de mando y por intentar, desde el mediocampo, generar juego claro. Aunque algunas veces se le vaya la pierna. En el predio de barrio Jorge Newbery también ha marcado varios goles.

“Hace un mes y medio volví a jugar, luego de recuperarme de la lesión. Ya no siento dolor, ya estoy bien. Apuesto todo a estos seis meses en la Local de Instituto para ver qué pasa con mi futuro”, relata el pibe de 19 años, que fue entrenado por el actual DT del plantel profesional, César Zabala.

Nico estuvo seis años en la pensión de La Agustina y desde hace unos días se ha mudado a un departamento, viene de superar una lesión importante que lo alejó casi un año de las canchas y en más de una ocasión lo hizo dudar sobre su futuro deportivo. En esa pensión albirroja compartió tiempo con Ignacio Antonio, el actual mediocampista central del primer equipo de Instituto y, también, maradoniano. ¿Continuará el legado?

 

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