Un proyecto que batalla contra la falta de oportunidades

Sociedad 27/07/2019 Por
La Fundación Sí cuenta en Córdoba con una residencia para albergar de forma gratuita a jóvenes del interior que quieren cursar sus estudios en la Capital.
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- A cada chico se le ofrece apoyo escolar en caso de necesitarlo, respaldo económico para la obtención de apuntes, y cobertura de los gastos de alimentación. Foto: Gentileza Fundación Si

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En 2010 comencé a cursar mis estudios en Comunicación Social. En aquel entonces la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UNC era conocida aún como la “Escuelita”. Recuerdo que tomaba el colectivo en la terminal de Jesús María a las 6 de la mañana, ya que las clases iniciaban a las 8. Tenía 18 años y ningún miembro de mi familia había logrado alcanzar la posibilidad de acceder a la educación superior.

Durante 8 años, la universidad significó un constante desafío y la puerta de ingreso a otras realidades. Muchos compañeros y compañeras no pudieron continuar avanzando para alcanzar sus metas, ya sea por dificultades económicas, falta de oportunidades o de información, desarraigo, o por una insuficiente contención.

Hace algunos días una publicación de la Fundación Sí apareció algorítmicamente en mi muro de Facebook: “¡Abrimos las inscripciones para la Residencia Universitaria!”, decía. Inmediatamente comencé a rastrear todo dato que me pudiera aportar precisiones sobre esta propuesta.

Fue así como logré contactar a Marcos Uran, coordinador de la entidad en Córdoba, quien me contó que la idea se lleva adelante con el objetivo de brindar un hogar gratuito a jóvenes de zonas rurales del interior que quieran seguir una carrera al finalizar el secundario, pero no poseen los recursos para hacerlo.

“La importancia que tiene este proyecto es fundamental. Una de las últimas estadísticas nacionales señala que solo 1 de cada 100 chicos del interior puede acceder a estudios universitarios. El número es bajísimo. Nosotros creemos que ellos necesitan una oportunidad, y es por eso que hoy les brindamos estas posibilidades”, comentó.

La “casita” ubicada en barrio Parque Vélez Sarsfield abrió sus puertas en 2017 y, en un primer momento, albergó a 28 estudiantes provenientes del interior provincial que llegaron a la Capital para comenzar una carrera. Esto fue posible luego del arduo trabajo de un grupo de voluntarios que dio a conocer la proposición en escuelas de toda Córdoba.

Hoy, el inmueble cuenta con una plaza para 44 estudiantes y año tras año va ampliando su capacidad de acuerdo a las necesidades. En la residencia los jóvenes desarrollan todo tipo de actividades relacionadas con lo académico pero también aquellas que necesariamente surgen de la convivencia y el conocimiento del otro.

“Los chicos viven solos en la residencia. Si bien los voluntarios los acompañan constantemente, ellos se dividen en grupos las tareas de limpieza y cocina para mantener el lugar. Tenemos tres o cuatro reglas básicas de comportamiento”, señaló. Además, en el resto de los casos los organizadores buscan que las normas de convivencia sean construidas colectivamente “para que aprendan a funcionar como equipo”.

Es importante destacar que existe un fuerte acompañamiento en el que están involucrados distintos profesionales. A cada chico se le ofrece apoyo escolar en caso de necesitarlo, respaldo económico para la obtención de apuntes, y cobertura de los gastos de alimentación. La única condición es que sigan apostando a su futuro sin quitar de vista la importancia de ayudar al otro.

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La residencia cuenta con una plaza para 44 estudiantes y año tras año va ampliando su capacidad de acuerdo a las necesidades. Foto: Gentileza Fundación Si




Tendiendo puentes

Fernando Valdez es uno de los estudiantes que reside en “la casita” desde sus inicios, actualmente cursa el tercer año de Arquitectura en la UNC. Su primer contacto con Fundación Sí a través de una charla que dieron en su colegio allá por 2016.

Al principio, la idea le pareció “poco creíble” -afirma- y le despertó un abanico de dudas. Sin embargo, conversó con sus padres y ellos fueron quienes lo impulsaron a presentarse en la convocatoria. “No había nada que perder. Me inscribí para participar de la selección y al poco tiempo me llamaron para una entrevista. Cuando quedé mi familia se puso muy feliz”.

Fernando es oriundo de San José de la Dormida, una localidad que -como él describe- se encuentra a unas tres horas de la Capital. En 2017, se sumó a la residencia y ya lleva tres años allí. En todo ese tiempo, logró sortear distintos desafíos que le enseñaron a empatizar con otros. “Al principio nada es fácil. Esta experiencia te enseña a aprender a conocer al otro, para intentar llevarte bien más allá de las diferencias. Cuando llegué, por ejemplo, no sabía cocinar y ahora soy una especie de chef”, reveló luego de una amable charla.

“Después descubrís que esto te fortalece porque aprendes a acompañar a tus compañeros en todo momento. Este tipo de proyectos nos permite aprender a no mirar hacia otro lado”, afirmó.

La historia de Guadalupe Baschini es similar a la de Fernando. Fue seleccionada en 2017 para formar parte de la propuesta, y en 2018 se trasladó a Córdoba para cursar sus estudios vinculados a la medicina. Sus padres son comerciantes y dirigen una pequeña panadería en Sebastián Elcano, ubicada a unos 170 km de la ciudad de Córdoba.

Conoció el proyecto a través de una profesora del secundario. En ese momento, tenía planificado cursar sus estudios en un profesorado que se abriría en la zona. Pero su familia le recomendó no dejar escapar la oportunidad, y decidió presentarse respaldada también por el entusiasmo de sus compañeros de escuela.

“Cuando ingresé a la casa quedé completamente enamorada. Es un lugar muy lindo donde te sentís contenida. Acá comienzas a darte cuenta de la importancia de posicionarse en el lugar del otro”, subrayó.

Fernando y Guadalupe coinciden con que este tipo de oportunidades no se encuentra a la vuelta de la esquina: “Nadie te regala un futuro. Esta opción te permite no limitarte, ver que hay más posibilidades, y te enseña a ayudar siendo ayudado”.

La Residencia Universitaria de Córdoba es parte de una propuesta que tiene aristas en todo el país. Desde 2012, ya se abrieron 10 casas y se proyecta incorporar dos más el próximo año. El fin último es continuar tendiendo puentes, entre el presente y el futuro, acercando historias y demostrando la necesidad de abrir caminos para aquellos que sueñan con otras oportunidades desde alguna pequeña localidad del interior cordobés .

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La Residencia Universitaria de Córdoba es parte de una propuesta que tiene aristas en todo el país. Desde 2012, ya se abrieron 10 casas y se proyecta incorporar dos más el próximo año. Foto: Gentileza Fundación Si



Información clave

Se encuentra abierta una convocatoria para quienes se encuentren interesados en participar. El único requisito para acceder es que la carrera que elijan se dicte en una institución pública, ya sea para cursar estudios universitarios o terciarios.

El proyecto se mantiene a partir del aporte de particulares y empresas. No se reciben donativos de entidades religiosas ni de partidos políticos. Entre las donaciones, también se reciben libros para ser utilizados en las distintas carreras. Los interesados en colaborar pueden hacerlo a través del sitio web de la Fundación https://fundacionsi.org.ar/ o comunicándose a través de sus cuentas oficiales.

 

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